La tristeza, como la alegría, el amor, el odio, es un sentimiento. Así que habrá que dejar de pelearnos con ella para abrazarla igual que abrazamos al resto de sus hermanas. Claro que la alegría (como su nombre lo indica) es un sentimiento agradable.. nos hace sentir bien, y la tristeza (la pobre de ella) nos produce todo lo contrario, pero en fin, digamos que no abrazaremos la tristeza como a la alegría, pero que tal como la nostalgia, la apatía, el enojo, la tranquilidad, o cualquier otro sentimiento?
Por qué lo digo? porque como nos llevamos peleándonos con ella, no la dejamos fluir, no lloramos hasta que nos comemos nuestros mocos y se nos hinchan tanto los ojos que ya no podemos ver bien, no nos sentamos unas horas en soledad para procesar lo que nos ha hecho sentir así, no, por el contrario, tratamos de no pensar en eso y de evitar el llanto.. pero inevitable e irremediablemente la tristeza (y el llanto) eventualmente llegan, sin esperarlo, sin aviso, sin buscarlo, sin quererlo, sin pensarlo, y muchas veces sin relación (aparente) alguna con lo que en inicio nos hizo sentir tristes.
Las emociones son eso, emociones, y su utilidad deben tener, pero es hasta que nos atrevemos a vivirlas, cuando la comprendemos.
Hay un poema de Oliverio Girondo (después pondré otros de él) que se llama "llorar a lágrima viva" que habla sobre eso, sobre vivir las emociones (porque jamás dice por qué se llora), pero vivirlas bien!
Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. llorar la digestión. Llorar el
sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la
camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños
familiares, llorando. Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los cacuies
y los cocodrilos no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las
rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de
flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día!.
Cómo sabemos cuando tenemos hambre? yo en lo personal por la sinfonía estomacal y el ligero dolor de cabeza.. cada quien tendrá sus señales, eso mismo pasa con cada emoción, hay que aprender a identificar la forma en la que nos sentimos (pero honestamente) para actuar en consecuencia, mientras no lo hagamos sólo postergamos (y acrecentamos en casos negativos o disminuimos en casos donde la emoción es positiva) la emoción.
Porque todas las emociones valen la pena, hasta la tristeza!
GRacias por este maravilloso poema que no conocía y por hacerme reflexionar...Es cierto...deberiamos saber abrazar a la tristeza y compartir meno mal con ella algunos momentos. AL fin y al cabo forma parte de nuestro día a día. Un beso
ResponderEliminaroliverio tiene esos dejos vicerales (literales) que solo el sabe plasmar !
ResponderEliminarprecioso texto y reflexión... cuanta razón tienes
ResponderEliminarhay que vivir todas las emociones... vivirlas a fondo y alegrarnos de ser capaces de hacerlo
me encanta esa prosa
ResponderEliminarMaravilloso poema de Apollinaire me encantó conocerlo!
ResponderEliminar