viernes, 23 de septiembre de 2016

Del estar roto...

Desgajarse, romperse, quebrarse,
mudar la piel, el pensamiento,
dejar de ser uno, de caber en uno mismo,
estar distante, extraño, desconocido.
Sentir la piel propia como ajena,
verse en el espejo siendo otro,
sentirse otro, saberse otro,
pedirle al del reflejo que se presente con uno,
que nos explique en dónde hemos quedado,
a dónde vamos.
Romperse y perder las piezas,
armarse y quedar con huecos,
sentir vacíos, palpar espacios,
querer llenarse con partes ajenas,
volver a verse y saberse roto,
sentirse roto.
Porque entre los espacios se alberga el futuro,
las piezas rotas invitan al cambio,
uno ya no puede armarse como ha sido,
uno siempre será lo desconocido.



viernes, 2 de septiembre de 2016

De las historias de tu cuerpo...

Sentí tus caderas aprisionando las mías, respiré tu aliento, la humedad de tu boca en mi oído empañaba mi pensamiento; me convenciste con una mirada y cuando quise escapar fueron tus brazos los que detuvieron mis movimientos.
Rindiéndome me despojaste de todos mis tapujos y te pedí que me contaras todas las historias que sabías, con tu boca, con tus manos, con tu cuerpo.
Que delicia tus palabras resbalando por mi piel, que placenteras todas tus fantasías haciendo eco en mis movimientos; me sentí frotando mi entrepierna entre las sábanas de tu cama de pequeño, acaricié la tierra del cañón con mis dedos entre tu pelo, me llevaste en un viaje al universo lleno de explosiones y de cuadrículas en el firmamento; vi la silueta de la luna nueva en el contorno de tu espalda, conversé con Dios mientras sentía que moría de a poco, despacio.
Olías a salvia, sabías a vino, sonabas a eso que suena la inocencia cuando descubre el erotismo, reconocí la culpa que sentías de niño y toqué la rebeldía en cada una de tus cicatrices, acaricié tus ganas de saludar a tu padre mientras pasaba de largo, me acomodé contigo; besé el espacio que habita entre nuestras soledades concurridas.
Dejé que me abrazaras, que plasmaras marcas sobre mi piel, que oscilaras entre la ternura y lo violento, te pedí que me dejaras escuchar como tu esencia se consumía en un espasmo y terminar lo que sería ese recorrido por los recodos de tu vida y de tu cuerpo.
 

De mis malos pensamientos...

Ay! mijito.. si yo te contara...
Si yo te contara todo lo que quiero hacer contigo
no debo ni pensarlo, me digo
pero aquí estoy pensando en lo prohibido

Me miras y desvío la mirada
te acercas y yo hago como si nada
me preguntas y respondo con desgano
a veces evito hasta darte la mano

Y es que es así
tu y yo no vamos a ningún lado
ni verticales ni horizontales
podemos tocarnos

Y mis rimas son infantiles
y mis tácticas adolescentes
y mis deseos un poco más maduros
de llevarte allá a lo oscuro





De eso que no lleva a ningún lado...

Hoy decidí convencerme de que no me hace falta nada
que lo que soy, tengo o he vivido es suficiente
decidí pensar que habré de morir en un rato
y sentí que moría de verdad
y en ese vacío, sentada en la orilla, encontré paz.
Por supuesto no morí,
por el contrario, me sentí más viva
más cómoda, más agradecida.
Y es que siempre anda uno corriendo
pensando y pensando
buscando eso que no está en ningún lado
recorriendo ese camino que no lleva a ningún lado.