martes, 1 de junio de 2021

Del hoy..

- ¿cómo puedo dejar de verlo desde la carencia Paco?

- comienza a ver lo que te dejó, lo que sí te dio.

Hoy lloré mucho, casi como los primeros días, me dije que quizás había estado reprimiendo mi dolor, después eliminé el “quizás”.

Hoy me sigues enseñando. Ahora eres mi maestro en esto de superar una pérdida de un ser querido, como otrora fueras mi maestro sobre el amor o la amistad. 

Hoy, me di cuenta de que me diste justo lo que necesité de la forma en la que lo necesité y que yo también te di lo mejor de mí hasta donde me fue posible durante casi 19 años.

Hoy me sé y me siento rodeada de amor de tantas formas posibles y de tantas personas tan bellas, y sé que tú sabes que estoy en un buen lugar y qué hay mucha gente que ve por mi. Ya crecí.

Hoy hablaba por teléfono con alguien que me ama y a quien amo, en un intento por consolarme y apoyarme en este proceso llamado duelo; y mientras eso ocurría tuve la sorpresa de que un amigo a quién no veía desde enero llegara, grité al verlo y literalmente corrí a abrazarlo. Lloré de gusto y de amor también; después manejé para trabajar con otra persona que amo y me ama y pude hacer lo que amo, que es aprender de ella y acompañar a otros en su proceso de cambio. 

Hoy me doy cuenta que te fuiste y que tú amor sigue dentro mío, así como el de aquellos que están a mi lado.

Hoy te extraño y me duele que no estás físicamente; hoy reconozco que me sigues enseñando; hoy te prometo que multiplicaré lo que me diste; hoy te sentí a mi lado casi como si pudiera escucharte; hoy sé que te alegras por mi; hoy sé que tú ya estás en paz.

De lo que quisiera saber..

Necesito contarte muchas muchas cosas que me están pasado.
Así con una llamada de horas como lo hacíamos antes, cuando colgábamos prometiendo que nos hablaríamos más seguido.

He hablado mucho de ti, cada cosa que me recuerda a algo que hacías o decíamos me evoca una historia. Ya no lloro. Y tu debes saber que no es porque te quiera menos. Es porque llorar no te trajo de regreso.

He tenido muy presentes dos momentos: cuando me sentaba en la pequeña barda frente a tu casa y tú te ponías de frente y yo te decía que me abrazaras, y muy a webo (aparentemente) tú te sentabas a mi lado o te ponías de frente tan pegado a mí que podíamos abrazarnos. Casi siempre era por la tarde cuando se estaba metiendo el sol. El otro momento fue solo una vez, cuando pasé al cuarto que tenías arriba de tu casa. Recuerdo que nunca había entrado y al ver cómo dormías sentí congoja más no te dije nada. Era un cuarto pequeño, con un colchón en el piso, con pocos muebles y las cosas medió desordenadas, parecía cuarto de vecindad de mala muerte. Tú te tiraste en el colchón y yo me senté incómodamente a tu lado. Incomoda por el lugar, por la posición, por ver “tu espacio” tan sombrío, incomoda en general, y te escuché hablar y hablar de la entonces tú novia, esa que nadie queríamos; fue cosa de minutos en lo que llegó tu mamá a asomarse y a darte lata como siempre. Fue la única vez que agradecí que llegara a interrumpirnos. Yo no podía creer que ese fuera tu lugar en esa casa, casa que prácticamente mantenías tu. Aún me duelen ambos recuerdos.

El primero porque no volveré a sentir tu abrazo, ni picarte la panza, ni sentir tu cariño y molestia en esa conjunción tan natural para nosotros. El segundo porque aún no supero esa parte de desear que siempre tuvieras un lugar digno de tu calidad como ser humano y a la altura de tus virtudes.

Siempre supe hacerte enojar, era experta, conocía tus botones y me gustaba presionarlos todos, espero que siempre supieras que era mi forma tosca de decirte que te amaba profundamente, que supieras que entonces tenía más problemas para demostrar afecto a quiénes despertaban en mi un cariño tan profundo que me desarmaba y me hacía sentir tan frágil; estoy cambiando eso, ahora solo abrazo y me quedó colgada el tiempo que lo necesito, trato de no decir una broma cada vez que me siento frágil ante el cariño verdadero, a veces no lo logro pero ya lo hago menos. Quisiera que estuvieras aquí para poder abrazarte y decirte que te amo, sin peleas, sin bromas, sin sarcasmos. 

Quisiera saber de cierto que siempre supiste todo lo que representabas para mi. Disculpa que haya vuelto a llorar, ya llevaba meses sin hacerlo. Es que pensar en ser mejor persona y que no estes para vivirlo contigo me duele de cierta forma. 

Te extraño siempre. Te amo siempre.