Bebé: "Y le gritaba a Dios, pero no me respondía... porque no existe. O bueno, no existe de la forma que nos han contado".
Sakura: "Y que curioso no, debemos ser muy egocéntricos para esperar que Dios obedezca nuestras súplicas; algo así como "tú, Todopoderoso, haz lo que te pido A-HO-RA".
Bebé: "Y después que me fui a descansar, me puse a agradecer, a mi madre, a la tierra, casi beso la tierra".
Skura: "Y fue en ese momento dónde por fin pudiste hablar con Dios".
viernes, 22 de julio de 2016
De los bochornos...
Tu claridad me deslumbra, me atonta, me ciega... Eres tan claro como un resplandor. Hoy por ejemplo elegiste "bochorno", con tus palabras precisas, como siempre.
Escuchar esa palabra de tu boca, esa que a veces veo de reojo mientras me describes la música o te cuento sobre poesía, fue desgarrador. Me gustaría pensar que no supiste lo que dijiste porque prefiero eso a saberte uno de tantos.
Que curiosa la forma y los momentos en los que nos rompemos, ya eran 471 días de devoción profunda, de ensalzarte, de engrandecerte, bajo el estandarte (o el pretexto), de tus buenas intenciones, de tu honorabilidad, y así, de pronto, tu dijiste "bochorno" y algo se rompió muy profundo en mi.
Por fin eres humano, un humano común más no corriente.
Y hasta aquí, porque de momento, todas las palabras que quisiera usar para describirte lo que siento deshonran aquellas cosas tan bonitas que nacieron en mi, por aquello que alguna vez fuiste; alguna vez, hasta el día de hoy.
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