miércoles, 26 de agosto de 2009

Sorpresa...

Me encuentro con alguien, no lo conozco pero al parecer tenemos una relación muy cercana o familiar, estamos en el edificio CEEN de la universidad, me abraza sobre mis hombros y comienza a caminar junto a mi diciéndome que debería andar descalza por el mundo, que así aprendería más, sabría más, sería más sabia; yo no sé de qué habla y no puedo reconocer su rostro, pero lo escucho y me siento muy tranquila y cómoda a su lado, es un hombre, lo demás no lo sé.

Me veo, como si saliera de mi cuerpo, llevo puesta una especie de túnica, con bordados de colores y estoy descalza, camino por el mismo edificio pero me encuentro sola, saludo a la gente y al parecer me esperan para dar una conferencia, entro a la sala y despierto.

Para aquellos que me conocen, no soporto estar descalza, para los que me conocen mejor ese sueño fue el precedente de la lectura de un cuento de Benedetti que jamás había leído.
Que sorpresa.

domingo, 16 de agosto de 2009

Caminos...

Ella era lo único que él no soñaba con tener, por aquellas creencias de que “no se puede tener todo en la vida”, él era lo único que ella no necesitaba pero que ansiaba con todo su corazón.
Irónica la vida que nos da lo que no queremos cuando más lo necesitamos, y que nos arrebata de las manos lo que tanto adoramos pero que es innecesario en ese momento.
De ires y venires están llenos los caminos, de encuentros y despedidas, de llantos y alegrías, cada paso una a ventura que solo los valientes, o por qué no, los cobardes están dispuestos a soportar.
Regresando a nuestra historia, ella, artista de profesión, porque desde hace mucho tiempo ya no lo era de inspiración, él, de aquellas personas que hacen de todo, una vez al mes cambiando de ocupación porque así se los dicta el corazón.
Acaso más noble la que inmolaba sus sueños en pos de un futuro seguro, o aquél que vivía como el viento anidando en cualquier rincón, dejándose llevar por las cosas que no solemos ni ver ni escuchar, una decisión difícil en verdad.
¿Cómo se conocieron?, pues como pasa siempre, sin que nadie se lo esperara, sin que nadie lo deseara, pero cuando los dos más lo necesitaban, en el lugar de siempre, al que iban los dos sin coincidir, como si el destino esperara el momento adecuado para que sus almas se encontraran.
Ella lo vio, él sonrió, ella se sonrojó, el mantuvo su sonrisa, ella dejó caer algo al suelo, el inmutable dejó que fuera ella quien lo levantara, ella se alejó y él pensó que jamás la vería de nuevo. En ocasiones los mejores recuerdos son aquellos que no son tocados por la malicia del hombre, en donde sólo quedan los ensueños, donde los participantes son sólo intérpretes de sus fantasías y donde la realidad no llega jamás permitiendo así que existan seres perfectos, recuerdos puros, bellos recuerdos.
Con mucha sorpresa y poca casualidad, ambos se encontraron de nuevo, en el mismo lugar, a la misma hora del mismo día, como si fuera un ritual sagrado que no debía quebrantarse el hecho de frecuentar ese lugar; ella lo miró de nuevo, él sonrió de nuevo, ella se sentó en la misma mesa de aquél día, él, como era de esperarse, se inmutó. Pudo haber sido una señal de que las cosas debían ser así, un llamado de alerta para ambos en el que se gritaba que debían partir sin violar las fantasías construidas en la incertidumbre. Pero las emociones son indomables, la curiosidad mucho más fuerte que la razón y el ímpetu de la juventud una enfermedad que sólo se cura con el tiempo.
Pues ambos, sin la menor intención de tener una actitud ponderada rasgaron el manto transparente que los separaba, sin saber lo que pasaba, sin pensar en nada más.
Un hola bastó, increíble como cuatro letras le cambian la vida a las personas, un hola de regreso e inició la conversación. Descubrieron que no tenían nada en común, que veían la vida desde perspectivas distintas, que sus prioridades eran antagónicas, que disfrutaban de cosas diferentes, en situaciones diferentes, con personas diferentes, pero aún así, siguieron hablando.
A cada frase, descubríanse cosas nuevas, inimaginables para cada uno, ella contaba de arte, el de vida, ella contaba de personas, él de amigos, ella contaba de ciudades, él sólo de lugares, ella contaba de esfuerzo, de trabajo, de reconocimientos, él contaba de placeres, de descansos, de logros. Ambos tan distintos pero tan iguales.
Cada quien remaba por corrientes distintas, por rumbos distintos, en direcciones opuestas, eso los hacía diferentes, pero eran semejantes por la intensidad con que remaban, él apremiando la felicidad, ella construyendo la estabilidad.
Salieron juntos ese día, y el siguiente, y el siguiente a ese, pasaron meses, años, vivieron cosas que sólo los enamorados pueden vivir, admiraron paisajes que sólo los enamorados pueden admirar, sintieron cosas que sólo los enamorados pueden sentir, y construyeron mundos que sólo los enamorados pueden construir. Amáronse y celáronse hasta el cansancio, besáronse cuanto les fue permitido por el tiempo, y sintiéronse los más afortunados sobre la tierra.
No hay paso que alcance a los enamorados, sólo el tiempo puede separarlos. Y así fue como pasó. Ella trató de vivir en libertad, él trato de acomodarse a su cautiverio, ella no supo que hacer con tanto tiempo para pensar, para vivir, para sentir, él no pudo dejar de sentir la brisa en su piel y añorar los lugares que había recorrido cada atardecer.
Ella se levantó un día, lo miró, él ya no sonrió, ella salió de la habitación, él no la siguió, ella no regresó, él partió también, ambos por la misma dirección en la que habían venido.

Adiós y gracias...

No importa este mundo en contra me tienes a mi.. pero cuando le hice falta ya no me encontraba allí.

Dejar ir a las personas..
Es un deber, una obligación, una elección, o es algo que pasa sin que nos demos cuenta o sin que podamos evitarlo?
Creo que el dejar ir a las personas por las razones indicadas es lo más sabio, aún cuando duela, aún cuando se sienta en el alma que se nos va un pedazo de nuestro ser.
Todos los días pienso en lo que tenemos, en lo que la vida nos da, no es que a unos les de más que a otros, o que tengamos mala suerte o algo parecido, es sólo que algunos toman las cosas cuando es el momento de tomarlas, y otros se sientan a pensar en lo que no tomaron ayer dejando ir lo de hoy.
Hoy he dejado ir algo, algo que no sé como describir, me ha quedado un vacío, un hueco que en este momento no veo como llenar, pero sé, o mejor dicho, tengo fe, que llenaré con amor, con experiecia y con todas aquellas cosas que me hacen crecer.
No sé si esto es una declaración al aire o una forma de dejar salir el dolor para que no anide dentro de mi y me haga infeliz, podría ser ambas, el hecho es que..
Pase lo que pase, prometo que siempre me pondré en pie, porque no hay algo tan fuerte que no pueda superarse y a cada paso el reto será mayor, pero así también, mayor será la satisfacción.

Doy gracias a todos los que han llegado, a todos los que se han ido y anticipo las gracias a todos aquellos que vendrán, soy lo que soy gracias a ustedes y espero de corazón haber dejado algo de mi en sus corazones, algo que los ayude a llegar al final del camino siendo mejores personas.

Non omnis moriar.