No soy muy dada a eso de las reflexiones de finales de año, esa costumbre que se tiene de hacer una evaluación del año que termina y de hacer los típicos propósitos de año nuevo. No lo hago porque no tengo una referencia de alguien que en verdad cumpla sus propósitos y porque creo que yo tampoco lo haría, pero en esta ocasión me he visto en la necesidad de analizar ciertos aspectos de mi vida que se resumen en "Cerrado por inventario".
Esta frase se utiliza a finales de año por todos aquellos establecimientos en donde se tengan materiales que se compren y se vendan con regularidad, ya no por ser este su propósito en si.
Se cierra después de las ventas del año para cotejar cuánto debería haber de cada cosa y cuánto hay en realidad, para hacer un estimado de lo que más se necesita y de aquello que no se uso en todo el año, esto sirve para comprar más de lo que se vende con regularidad, para saber qué no se ha comprado y es necesario y para buscar un mercado de aquello que hemos dejado en el olvido al final de un pasillo o al fondo de un cajón y, en caso de no encontrarle colocación y utilidad se deshecha, se remata o regala para que no ocupe un lugar sin sentido y darle paso a productos nuevos.
Se cierra también porque de no hacerlo no se podría organizar todo con detalle, mientras vendemos y compramos tenemos movimiento que nos hace más difícil ver aquellos pequeños aspectos que pasan desapercibidos pero que entorpecen el trabajo, un mueble mal acomodado, mercancía fuera de lugar, espacios mal distribuidos, cosas que desconocíamos que existían y llevan años en el mismo lugar como echando raíces, artículos en apariencia perdidos pero que sólo estaban detrás de una caja o debajo del mostrador. Si no cerramos no podemos levantar, mover, tirar, buscar, limpiar, acomodar, contar, medir, cambiar, y todos los "ar" que lleven a un nuevo estado, un estado de mayor beneficio para el negocio.
Hoy me encuentro "cerrada por inventario", un año lleno de matices, como todos es verdad, pero con ciertos detalles definitorios y definitivos que merecen el esfuerzo de sentarme a revisar mis debes y mis haberes, a hacer una lista de mis bienes y productos, del mobiliario, de lo mucho y de lo poco, y una lista de mis proveedores, a quiénes tengo descuidados, quién me vendió más y a mejor precio, de mis clientes, aquellos que fueron puntuales en pago y los otros que se han desentendido de su deuda y jamás volverán a pagar.
Es curioso que sea a finales de año, pero no es casualidad, así las cosas deben ser, he cerrado una parte muy importante de mi vida, ese final representa un gran principio lleno de posibilidades, pero mientras no sepa como ando de carteras y de inventarios no podré hacer una proyección a mediano y largo plazo, no sé cómo estoy mucho menos a dónde quiero llegar.
Para esto ha sido necesario cerrarle las puertas a muchas cosas, gente que quiere comprar de contado, otros que llegan pidiendo fiado, no he podido aventurarme a comprar productos por no saber si son esos los que realmente necesito; sé que durante este año tuve ganancias pero desconozco que tanto invertí y perdí, así que no sé a cuánto asciende mi utilidad.
Mi negocio es delicado, así que habré de tomarme el tiempo de contabilizar y analizar todo con seriedad, responsabilidad y cuidado, así que por el momento..
Cerrado por inventario: Disculpe las molestias y esperamos poder brindarles un mejor servicio el próximo año. Gracias por su paciencia y preferencia. Felices fiestas.