lunes, 19 de julio de 2010

Decálogo del buen paciente...

Para todos los que han sido o son pacientes.. porque las reglas se hicieron para romperse, y siempre hay una forma de hacerlo!

1.- Llegar puntual a la cita, al menos que el camión no pase porque hay huelga, se nos ponche una llanta, se enferme nuestra tía de 84 años, nos enfermemos de gravedad una noche antes, no podamos salir del trabajo, se pronostique una nevada en verano, una invasión alienigena u otro afín.

2.- Avisar 24 horas antes (mínimo) cuando no se pueda asistir a la cita, a menos que el celular se caiga al río, el saldo se termine en una llamada al secretario de seguridad pública sobre el narcotráfico, la línea telefónica de casa no haga llamadas a celular y lo olvidemos de último minuto, la computadora se descomponga ese día o el Internet se caiga justo cuando estábamos por darle click a "enviar" a ese mail de aviso.

3.- Hacer todas las tareas (cuando así sea requerido), a menos que no tengamos tiempo de hacerlas, se nos pierda la hoja dónde las apuntamos, tuvimos muchos pendientes en el trabajo, la familia que hace 13 años no veíamos decidió repentinamente visitarnos toda la semana, lo intentamos pero "algo" dentro de nosotros nos dijo que no, y siguiendo aquello de "escuchar a tu cuerpo" hicimos caso, pensamos que era opcional, cuando estábamos por comenzar nos dimos cuenta que no habíamos comprendido bien y para no equivocarnos mejor así lo dejamos, jamás pudimos localizar a ese "alguien" o "algo".

4.- Decir siempre la verdad. Pero como no hay verdades absolutas podremos decir lo que "creemos" que es; una pequeña mentira no le hace daño a nadie, ¿qué es una mentira? porque eso de que es "modificar la verdad" u "omitir parte de la verdad" suena muy rígido, ojos que no ven corazón que no siente ¿no?, ¡el proceso es personal, así que a nadie le hace daño si mentimos en sesión!.

5.- Guardar la confidencialidad de las sesiones, hasta que sea martes de cafecito, domingo familiar, veamos e nuestro novio/esposo, nos encontremos a alguien que sabemos va también a terapia, queramos demostrar que trabajamos arduamente en terapia, lo bien que nos trata nuestro terapeuta, aplicar las técnicas que "hemos aprendido" en nuestro proceso, queramos resolverle la vida a los demás y ocupemos una referencia o mínimo que los demás se enteren que vamos a terapia porque "queremos ser mejores". 

6.- Asistir hasta que el terapeuta nos de de alta, a menos que nos quedemos sin trabajo y sin forma de pagar la terapia, tengamos que salir del país en una semana, vayamos de vacaciones inesperadas y al volver no encontremos el teléfono del terapeuta y éste haya cambiado la dirección de su consultorio, una mañana nos demos cuenta de que hace dos semanas nos sentimos mejor y ya no necesitamos la terapia, una mañana nos despertemos dándonos cuenta de que hace dos semanas nos sentimos peor que antes, todo por culpa de la terapia, hablemos a "La Carta Astral" 10 minutos y nos den las respuestas que nuestro terapeuta no nos da.

7.- No hablar mal del terapeuta. Siempre y cuando nos diga qué, cómo y cuándo hacer las cosas, nos responda todo lo que queremos saber, esté siempre de nuestro lado, siempre tenga tiempo para nosotros, nos programe las sesiones los días y las horas más cómodas, no nos cobre las sesiones que faltamos sin aviso, porque si no, será un desconsiderado, abusivo, egoísta, incomprensivo, cruel, desalmado, ignorante, poco preparado, extorcionador, entre otros.

8.- Pagar puntualmente, claro, cuando tengamos el dinero, porque a veces esa visita inesperada nos ha dejado sin fondos, hubo una fiesta que habíamos olvidado para la cual tuvimos que comprar ropa adecuada, la compostura del carro que no había dado señales de estar fallando, la empresa donde trabajábamos quebró y no pudieron darnos liquidación, somos estudiantes y no tenemos trabajo ni tiempo para buscarlo.

9.- Evitar relacionarse afectivamente con el terapeuta. ¿pero como no hacerlo si es nuestro maestro?, ¿si nos lo encontramos en todos lados porque en la ciudad "todos se conocen"?, ¿si es papá de los amigos de nuestros hijos, sobrino de nuestra tía tercera, lo cuidaba de chiquito nuestra bisabuela, vivimos en la misma colonia, compramos en el mismo súper, llevamos el carro al mismo taller? ¡Esque está en todos lados! no hay nada de malo en ser amigos.

10.- Aprender a valerse por uno mismo una vez terminado el proceso. Bueno, primero eso de "terminado" ya se aclaró que puede ser cuando nos den o nos demos de alta. Segundo ¿cómo no valerse por uno mismo si jamás nos dicen algo claro, o qué hacer? Es lógico que uno aprenda cómo resolver las cosas, si al final nos damos cuenta que nosotros pudimos resolver todo solos, que fueron muchos meses o años los que fuimos sin escuchar lo que queríamos, si todo lo tuvimos que hacer nosotros mismos, por eso mismo, ¿no debería nuestro terapeuta contestarnos el teléfono de vez en cuándo, o recibirnos unos 15 minutos para corroborar que "vamos bien"? ¡por el tiempo pasado!, ¡ya no somos su paciente, ya nos puede dar su opinión! y es qué ¿si nos equivocamos, si volvemos a lo de antes, si quedamos peor? ¡Ay no! mejor le llamo y saco cita.


El proceso es solamente nuestro, sólo nosotros sabemos que hacemos con el tiempo, el dinero y el esfuerzo que implica ir a terapia. Podemos hacer lo que sabemos que hay que hacer, o encontrar miles de pretextos para evadirlo.

viernes, 16 de julio de 2010

La felicidad...

Creo que mi idea de felicidad lo saqué de un libro de mi adorado M. Benedetti, lo cual pienso compartir ahora con ustedes... El libro se llama "La Tregua", es de los más conocidos de él, trata sobre un hombre maduro (ya por allá de los 50's) que se enamora de una joven (por allá de los 20's), en ese fragmento del libro él (Martín Santomé) le pregunta a ella (Laura Avellaneda) qué opina la madre de ella sobre la "relación" que tienen ellos dos.. ella contesta lo siguiente...

-"¿Con respecto a lo de nosotros o con respecto a todo?"
-"A todo. La teoría de ella, la gran teoría de su vida, la que la mantiene en vigor es que la felicidad, la verdadera felicidad, es un estado mucho menos angélico y hasta bastante menos agradable de lo que uno tiende siempre a soñar. Ella dice que la gente acaba por lo general sintiéndose desgraciada, nada más que por haber creído que la felicidad era una permanente sensación de indefinible bienestar, de gozoso éxtasis, de festival perpetuo. No, dice ella, la felicidad es bastante menos (o quizá bastante más, pero de todos modos otra cosa) y es seguro que muchos de esos presuntuos desgraciados son en realidad felices, pero no se dan cuenta, no lo admiten, porque ellos creen que están muy lejos del máximo bienestar..."


Otro ejemplo de su filosofía queda expuesto muy bien en un poema que siempre me ha gustado mucho, y del cual tomo los primeros versos...

ELLOS TIENEN RAZÓN.

Ellos tienen razón
Esa felicidad
Al menos con mayúscula
No existe
Ah, pero si existiera con minúscula
Sería semejante a nuestra breve
Presoledad

Hasta aquí con la entrada.. que tengan una vida llena de felicidad en minúsculas!

viernes, 9 de julio de 2010

Recuerdo de mi...

¿Qué ves en mi cuándo me miras?
¿una amiga?
¿una mujer?
¿alguien a quién salvar?
¿alguien qué te salve?
¿un recuerdo?
¿una posibilidad?
¿culpa, remordimiento?

¿sabes qué me gustaría que vieras?

A mi, con altos y bajos, con buenos y malos, con oportunidades y pérdidas, como alguien en quién apoyarte y a quién apoyar..

Veme a mi solamemte, como un todo como una unidad, no puedo ser menos de lo que soy y, aunque sé que habré de ser más en un futuro lo que soy ahora deberá bastarte..

Espero algún día dejar de recordarte algo o alguien y que cuándo me pienses te acuerdes sólo de mi.

lunes, 5 de julio de 2010

Nuestra mejor versión...

La muestra de amor más grande que puedo darte es amarte en libertad,
preocuparme por descubrirte, por conocerte y de esa forma quererte,
será mi compromiso prestar atención y el tuyo la honestidad,
de esa forma me será posible disfrutarte, respetarte, saberte.

Es verdad que veo en ti tantas cosas que tu no ves,
que quisiera te dieras cuenta de todo lo que puedes alcanzar,
pero también es cierto que sólo podré estar a tu lado esperando
que llegue tu tiempo de aprender, de volar.

Si te elegí fue porque amo lo que eres,
así, justo así como te veo, sin más, ni probables, ni menos,
¿por qué será que me empeño entonces con el tiempo
en querer cambiar aquello de acuerdo a lo que creo?

¿Quién soy yo para decirte lo que debes ser?
el mismo que habrás de ser tu cuando pretendas cambiarme, nadie.
No has venido a éste mundo para complacerme
no lo intentes, nada ni nadie es tan importante.

¿Sabes cuánto me lastima que me pidas que cambie?
Me haces sentir que lo que fui ayer, hoy ya no es suficiente
que no me aceptas ni me quieres como soy,
no me presiones te pido, tengo mi ritmo, se paciente.

Te ofrezco lo que sigue, si te parece,
tu habrás de dejarme ser yo,
y mientras lo que soy te sea suficiente,
aquí tienes mi mano, mi amor y mi apoyo
para que seamos juntos nuestra mejor y más honesta versión.

domingo, 4 de julio de 2010

Querer en libertad es querer de verdad...

Hay que echarle ganas.. nada de pelearse con la gente, si no son como quieres, quiérelos como son.. cada quien es responsable de su vida y en nuestras manos sólo está el decirles los que pensamos es mejor para ellos y apoyarlos en lo que esté en nuestras posibilidades, de ahí en fuera ya es trabajo de ellos...

A veces, cuando confías en los demás lo suficiente para respetar sus decisiones te dan grandes sorpresas, no digo que siempre sean buenas, pero suele pasar y así nos sentimos más orgullosos, porque fue por ellos que lo hicieron.. no sé cual sea la mejor forma de hablar con los que quieres, pero recuerda lo que pasa cuando los demás hacen las cosas por quedar bien con otros, el cambio es perecedero, no es real.

Verás que es más bonito querer a los demás de esa forma...