lunes, 31 de julio de 2017

De los sueños que no te cuento..

Me despierto de  un sobresalto.
El reloj marca las 5:50.
Tomo mi teléfono y aún un tanto dormida comienzo a buscar tu conversación para contarte mi sueño, asi, como si fuera lo más natural y parte de una costumbre.
No encuentro la conversación. Poco a poco voy despertando mientras la canción que cantaba en mi sueño sigue sonando en mi cabeza:
"¿Hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo?, ¿es que no te haz dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amiga?.."
Poco a poco voy despertando y la canción va apagando su melodía y yo voy recordando por qué no encuentro tu conversación.
Abro el blog para dejar aquí mi tristeza y poder volver a dormir.
Borro ese mensaje en mí cabeza que decía:
"Buen día, día.  Empecé bien la semana. Soñaba contigo..."

viernes, 14 de julio de 2017

De lo que duele tu tardanza...

Me iré a dormir hoy con el dolor de saber que es probable que la próxima vez que te vea sólo pueda decirte: es demasiado tarde.

Tarde para un café, tarde para ser amigos, tarde para contarte mis días, mis altas, mis idas y mis subidas.

Demasiado tarde para compartir la mesa de cualquier lugar, para hacer como si no hubieran sido semanas o meses desde la última vez.

Tarde para justificarte y justificar que aún sabiendo como me sentía decidiste no estar.

Cuanto duele saber que no te he quedado debiendo nada, que las cuentas están saldadas y que éste tren se va sin ti porque has llegado tarde.

De las promesas y recordatorios...

Me habría gustado tanto que fuéramos valientes para querernos.
Habríamos sido una muy bonita historia. Pero no lo somos ni lo seremos.

Me he cansado de que me digan que soy "muy libre" o "muy independiente" y de sentirme mal por eso. De sentir que de alguna forma es mi culpa que los demás no se animen a darme o pedirme por ser libre.

Me fastidia que usen mi libertad como un pretexto que justifique su cobardía, porque aquellos que lo hacen no pueden ser otra cosa sino cobardes.

Me duele darme cuenta que por años yo acepté no recibir porque creía que las personas como yo estábamos obligadas solo a dar.

Escribo sintiendo que las lágrimas asoman a mis ojos, dejando este texto como promesa y recordatorio de que habré de permitirme recibir de aquellos valientes a los que mi libertad no les estorbe.

De ese "ya no te espero"...

Si alguien me dijera que para tenerte debía esperar 10 años, yo, esperaría.
Esperaría sin reproches ni reclamos, esperaría porque vales eso y quizás más.
Trabajaría para convertirme en la persona que te mereces hoy y siempre.
Aprendería todo lo que deseo compartirte porque compartirlo contigo es disfrutarlo doble.
Sin embargo, hoy mientras te esperaba y no llegaste me di cuenta que quizás nunca llegues.
Me di cuenta que esperarte es esperarme a avanzar y quizás dejarte atrás.
Me di cuenta que me duele decirme que no a mí por la posibilidad de tu me digas que sí.

¿Cuánto puede esperar uno lo que bien puede no llegar jamás?

Voy a seguir avanzando. Estas siempre invitado a acompañarme. La diferencia es que a partir de hoy, ya no te espero.