Todos somos maestros, de algo y para alguien.
Hace una semana exactamente hablaba con una amiga y me di cuenta de que mis hábitos estaban cambiando, quizá por la tristeza, quizá por el miedo, quizá porque ya era hora de mudar de piel. Por lo que haya sido, mis hábitos están cambiando.
Soy (era) la principal promotora de que levantarse temprano es un castigo, antes de las 9:00 las personas no deberían dejar sus camas. Tengo algunos días en los que me despierto a las 7:00 o antes.
Me despierto, tomo una taza de te, leo un poco y si los días son nublados me voy a caminar. Espero con ansias la próxima semana, porque quiero ir a nadar por las mañanas.
No entiendo, pero como le decía a alguien, si te hace bien no lo cuestiones.
Detenerme a observar, observar sin juzgar, observar. Y tengo ese coro de voces (de Renato y de Rosa, mis doble R). Y observo que muchas cosas están muriendo, ahora entiendo mi tristeza, sigo en duelo, pero como Jesús me enseñó, ese duelo que se vive en silencio, con uno mismo, en calma.
Supongo que voy bastante avanzada en estas etapas de duelo, supongo que el miedo (cómo dice Renato) era a que algo me pasara, sin darme cuenta de que ya me está pasando. Supongo que lo veo claro porque las cosas a veces se entienden mejor cuando las vemos hacia atrás. Supongo.
jueves, 31 de julio de 2014
miércoles, 30 de julio de 2014
De las mentiras que nos decimos...
Hoy hablando con un amigo entendí...
Cuando tienes que justificar a alguien.. significa que comienza el largo trayecto de mentirse a uno mismo para creer que todo va a estar bien.
Cuando tienes que justificar a alguien.. significa que comienza el largo trayecto de mentirse a uno mismo para creer que todo va a estar bien.
domingo, 20 de julio de 2014
De pedir lo que no damos...
¿Qué pasa cuando pedimos lo que no damos?
¿Qué pasa cuando se nos pide algo que nos cuesta dar?
Hace menos de una semana hablaba con alguien, en una especie de pre-despedida y de un tema a otro llegamos al punto de nuestra forma de compartir nuestros problemas con los demás.
No voy a describir todo lo que dijimos, sólo diré que entendí que no programo cuándo y a quién contarle lo que me pasa, y que una forma de compartirme es en las cosas buenas de mi vida. Incluir a alguien con mi rutina, mis amigos, mi familia y todos los "mis" que se me ocurren es mi forma de decirle a otra persona "te quiero en mi vida y te doy gracias por estar".
Me gusta saber que cuento con alguien para hacer los momentos amargos menos difíciles de tragar, me gusta saber que cuento con una palabra (aún que sea gastada) o con un abrazo, a veces con un chiste, algo que me recuerde la otra cara de la vida y que me haga voltear hacia allá, pero eso no quiere decir que no pueda intentar adaptarme, al final "necesito entender que no todo lo que pienso y hago es verdad" (eso me lo dice Rosa siempre).
Lo que me hace dudar de mis intentos de adaptarme, es cuando siento que se me pide haga algo que no recibo, cuando de alguna forma intento compartir las cosas que me pasan y de pronto no sé lo que sucede del otro lado de la ventana. ¿Qué hago en ese momento?
Estoy confundida, pero esta confusión me dice que estaba tratando de hacer algo por alguien, no por mi.
¿Qué pasa cuando se nos pide algo que nos cuesta dar?
Hace menos de una semana hablaba con alguien, en una especie de pre-despedida y de un tema a otro llegamos al punto de nuestra forma de compartir nuestros problemas con los demás.
No voy a describir todo lo que dijimos, sólo diré que entendí que no programo cuándo y a quién contarle lo que me pasa, y que una forma de compartirme es en las cosas buenas de mi vida. Incluir a alguien con mi rutina, mis amigos, mi familia y todos los "mis" que se me ocurren es mi forma de decirle a otra persona "te quiero en mi vida y te doy gracias por estar".
Me gusta saber que cuento con alguien para hacer los momentos amargos menos difíciles de tragar, me gusta saber que cuento con una palabra (aún que sea gastada) o con un abrazo, a veces con un chiste, algo que me recuerde la otra cara de la vida y que me haga voltear hacia allá, pero eso no quiere decir que no pueda intentar adaptarme, al final "necesito entender que no todo lo que pienso y hago es verdad" (eso me lo dice Rosa siempre).
Lo que me hace dudar de mis intentos de adaptarme, es cuando siento que se me pide haga algo que no recibo, cuando de alguna forma intento compartir las cosas que me pasan y de pronto no sé lo que sucede del otro lado de la ventana. ¿Qué hago en ese momento?
Estoy confundida, pero esta confusión me dice que estaba tratando de hacer algo por alguien, no por mi.
martes, 15 de julio de 2014
De la soledad...
Alguna vez escuché a alguien decir "hay momentos en los que quiero que te quedes tan lejos que no pueda verte, pero tan cerca que con estirar mi mano te pueda tocar".
Me gusta estar sola en los momentos difíciles sabiendo que, en cuánto lo necesite, puedo contar con alguien.
Como cuando viajé a otra ciudad a miles de kilómetros de aquí sólo para dormir más de 12 horas, y mi amiga, que no sabía qué pasaba o qué hacer, solamente me dejó comida al lado de la cama y subía de vez en cuando a la habitación a ver si ya estaba lista para salir.
Hoy me caería bien un abrazo.
Me gusta estar sola en los momentos difíciles sabiendo que, en cuánto lo necesite, puedo contar con alguien.
Como cuando viajé a otra ciudad a miles de kilómetros de aquí sólo para dormir más de 12 horas, y mi amiga, que no sabía qué pasaba o qué hacer, solamente me dejó comida al lado de la cama y subía de vez en cuando a la habitación a ver si ya estaba lista para salir.
Hoy me caería bien un abrazo.
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