viernes, 20 de mayo de 2011

¡Estamos hasta la madre!...

Hoy sólo quiero dejarles un fragmento de la carta que el poeta Javier Sicilia escribió después del asesinato de su hijo... y que tristemente refleja lo que le sucede a mi país...


¡Estamos hasta la Madre!: Carta abierta a políticos y criminales de México!

El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.

No quiero, en esta carta, hablarles de las virtudes de mi hijo, que eran inmensas, ni de las de los otros muchachos que vi florecer a su lado, estudiando, jugando, amando, creciendo, para servir, como tantos otros muchachos, a este país que ustedes han desgarrado. Hablar de ello no serviría más que para conmover lo que ya de por sí conmueve el corazón de la ciudadanía hasta la indignación. No quiero tampoco hablar del dolor de mi familia y de la familia de cada uno de los muchachos destruidos. Para ese dolor no hay palabras –sólo la poesía puede acercarse un poco a él, y ustedes no saben de poesía–. Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, repito, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.

Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida; estamos hasta la madre, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo; porque, en medio de esa corrupción que muestra el fracaso del Estado, cada ciudadano de este país ha sido reducido a lo que el filósofo Giorgio Agamben llamó, con palabra griega, zoe: la vida no protegida, la vida de un animal, de un ser que puede ser violentado, secuestrado, vejado y asesinado impunemente; estamos hasta la madre porque sólo tienen imaginación para la violencia, para las armas, para el insulto y, con ello, un profundo desprecio por la educación, la cultura y las oportunidades de trabajo honrado y bueno, que es lo que hace a las buenas naciones; estamos hasta la madre porque esa corta imaginación está permitiendo que nuestros muchachos, nuestros hijos, no sólo sean asesinados sino, después, criminalizados, vueltos falsamente culpables para satisfacer el ánimo de esa imaginación; estamos hasta la madre porque otra parte de nuestros muchachos, a causa de la ausencia de un buen plan de gobierno, no tienen oportunidades para educarse, para encontrar un trabajo digno y, arrojados a las periferias, son posibles reclutas para el crimen organizado y la violencia; estamos hasta la madre porque a causa de todo ello la ciudadanía ha perdido confianza en sus gobernantes, en sus policías, en su Ejército, y tiene miedo y dolor; estamos hasta la madre porque lo único que les importa, además de un poder impotente que sólo sirve para administrar la desgracia, es el dinero, el fomento de la competencia, de su pinche “competitividad” y del consumo desmesurado, que son otros nombres de la violencia.

De ustedes, criminales, estamos hasta la madre, de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sinsentido...

Javier Sicilia


Para leer la carta completa... aquí

jueves, 19 de mayo de 2011

Desfile de antifaces...

Sólo quiero compartir la canción que acompaña mis días... De un trovador mexicano, Fernando Delgadillo...
"Cuando engañan en su felicidad sólo veo remedos de humanidad, lo que podrían haber sido y no son... lo que soy yo mismo no puedo verlo, lo que veas de mi no puedo esconderlo, ni siquiera cargo con mi armadura el que pueda herirme hallará en mi hechura sangre mestiza sin condición, que mantiene abierto mi corazón".

martes, 17 de mayo de 2011

17 de Mayo... 2 años Maestro...!

Apenas dos años de la muerte de Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, mejor conocido como Mario Benedetti, y parecen siglos por la ausencia de sus palabras.


Su mirada tierna y serena, como si estuviera en una total y profunda armonía con el mundo, mirada que sólo aquellos que comprenden sin entender lo que sucede a su alrededor logran tener.


Marcó la vida de muchos a su paso, incluyendo la mía, mostrando la belleza de las palabras y sobre todo del sentir.

Preciso hasta para escribir sobre la rabia, la muerte y la soledad... fue prueba de que cada sentimiento es hermoso si no lo negamos, si lo abrazamos, lo acogemos y esperamos pacientemente a que se vaya a otro lugar dejándonos en cambio mucha sabiduría.

Muchas gracias por todo lo que nos dejaste Maestro!



Dejo un link de un bello homenaje al Maestro.