lunes, 29 de marzo de 2021
Del insomnio..
De lo que también se vale..
domingo, 28 de marzo de 2021
Del ser fuerte..
sábado, 27 de marzo de 2021
Del primer hombre..
viernes, 26 de marzo de 2021
De lo que parece y no es..
De las lecciones de vida y muerte..
jueves, 25 de marzo de 2021
De los encargos..
- Sé que no debería decirte esto, que tú no puedes responderme, y aún así necesito decírtelo Paco.
- Dime.
- Sé que está en buenas manos. Cuídalo mucho.
De las preguntas que se responden..
martes, 23 de marzo de 2021
De la puta que disfruta..
lunes, 22 de marzo de 2021
De los pucheros..
¿Quién dice que los pucheros no funcionan?
Recuerdo cuando se bajó de mi coche y se quiso despedir cual cualquier hijo de vecino, así nomás con un adiós el descarado. Entonces, haciendo alarde de mis años de experiencias en pucheros, doblé mi labio inferior y puse cara de tristeza, no, no, no, de desconsuelo.
Entonces él, sin pensar ni penar (ni pena de vergüenza ni pena de pesar), se subió de golpe al asiento a mi lado y me dio uno de los besos más lindos y espontáneos que me han dado en la vida.
Después de eso vino la conciencia de los acontecimientos y llegó la risa.
¡Que vivan los pucheros, lo espontáneo y el amor!
viernes, 19 de marzo de 2021
De dejarme sin ti..
Si me dejas sola, sola de ti y de tu cuerpo, de tus palabras, tu ejemplo y compañía, si me dejas sin tus ideas, sueños, reproches y fantasías; si me dejas sin tu música, sin tus bromas y tus risas, sin tus impulsos, tus límites laxos, sin tu valor, tus culpas y tu osadía; si me dejas sin ti por el resto de mis días...
yo seguiré siendo yo y tú seguirás estando dentro, siendo para siempre parte mía.
jueves, 18 de marzo de 2021
De ese momento..
Hoy quise morirme. Fue solo un momento. De esos que abruman, que rebasan, que desbordan, de todo, por todo, con todo; de esos que llegan de golpe, de pronto, que cimbran, que asientan, que ponen de cabeza y en perspectiva; de esos que aclaran y turban, que dejan sin respuestas, sin aliento, sin pesos ni pendientes ni ganas; de los que brotan lágrimas y sonrisas y suspiros, donde agradezco y declaro que ya fue suficiente, que he tenido suficiente.
Hoy quise morirme. Y le agradezco a Dios por ese momento y también porque ese momento pasó.
miércoles, 17 de marzo de 2021
De mi cuerpo..
Un cuerpo tocado, mostrado, criticado, besado, usado, abrazado, vejado, admirado, vestido, culpado, consolado, abandonado, ocultado, recorrido, cubierto, rechazado, bañado, golpeado, expuesto, deseado, cuestionado, visto, penetrado, ajado, acariciado, señalado, lamido, desnudado, cuidado, mordido, presionado, abusado, reparado, amado.
Un cuerpo noble, terso, vulnerable, sinuoso, leal, pronunciado, cálido, húmedo, calmo, histórico, blando, tempestuoso, bello, firme, dolorido, roto, anecdótico, fuerte, pálido, trémulo, cansado, flácido, estoico, flexible, cóncavo, asimétrico, gastado, real.
Un cuerpo, mil historias, un momento, fantasías, un espasmo, una caricia, cicatrices, un encuentro, refugio, naufragio, un lamento, cavidades, vacíos, secretos, ritmos, compañía, caminares, destiempos.
Un cuerpo, mi cuerpo, mi armadura, mi capullo, mi instrumento, lo que he sido, lo que soy.
martes, 16 de marzo de 2021
lunes, 15 de marzo de 2021
De los días malos..
Ya puedo identificar cuándo será un día “bueno” y uno “malo”.
Hoy es malo, terriblemente malo. Desde el despertarme llorando por el sueño que tuve hasta la falta de ganas de salir de cama.
Sé que necesito aprender a llevar estos días con paciencia. La paciencia también es para mí, no solo con otros. La esperanza no estoy segura, pero eso lo digo porque hoy es un día malo.
Nada de lo que diga o piense hoy es permanente, lo sé. Siempre vendrán tiempos mejores dice la canción que cantaba de pequeña, y es verdad, aunque hoy no lo parezca.
“El amor cuando es verdadero se deja ir para que la otra persona sea feliz, aunque te mueras de soledad y de dolor. Así es el amor, bondadoso y humilde, porque no hay nada más noble que dar libertad para amar”.
viernes, 12 de marzo de 2021
De la paciencia y confianza..
No todo silencio es ausencia, ni toda ausencia es olvido.
En mi casa hay cuatro cuadros. Tres colgados y uno recargado en la pared. Ninguno lo compré yo, ninguno lo colgué yo, y a ninguno le escogí lugar. Llegaron a mi casa por razones varias, tan extrañas como haber sido el premio de una rifa en la que yo no participé.
Desde mi sala veo los cuatro. Los colgados y el que se quedó recargado. Ese tiene historia, una muy linda, una en donde me imaginé de qué color quería la pared dónde habría de colgarlo, en qué parte estaría de la casa donde viviría; siempre pensé que tendría un lugar especial, un lugar de orgullo, en un hogar lleno de amor.
Ahora cuando lo veo y recuerdo mis anhelos siento pena, de verlo a “los ojos” y decirle que sigo esperando algún día darle ese lugar en ese hogar que le prometí. Pienso que quizás no me entienda cuando le explique que sigo esperando, cuando le pida que también tenga esperanza, cuando le pida que sea paciente junto conmigo y que confíe que ese lugar que se merece llegará.
Paciencia y confianza mi querido cuadro. Paciencia y confianza.
miércoles, 10 de marzo de 2021
De lo que debe ser..
Estoy apagada. Debe ser el día con lluvia, las hormonas, la dieta, el cansancio, el estrés, los pendientes. Debe ser algo de eso o quizás todo al mismo tiempo. Debe ser.
No creo que sea la ausencia, la música que se acaba, el no poder hablar con alguien que de verdad me entienda; tampoco debe ser la falta de ese abrazo, la comida rica, el espacio vacío en carretera, las sorpresas que se quedaron en sólo ideas. No, no creo. O eso me digo para continuar el día.
Soy capaz de ver lo bueno, con cada persona que tengo en frente, con cada pequeña o gran señal de cambio. Veo lo bueno en mí y en los que me rodean. Hoy agradecí la lluvia, a mi perra calientita en mi cama, el desayuno de la mañana, a mi cuerpo por aguantarme, al sol que salió mientras manejaba. Agradezco mi salud física y mental, ese mensaje de buenos días que llega cuando no quiero salir de casa, agradezco estar viva para seguir aprendiendo.
Veo todo eso y también necesito repetirme que todo va a estar bien, que es lo que yo elegí, que cada decisión tiene consecuencias, me repito “esto también pasará” varias veces al día.
Maria me preguntó por qué lloraba cuando escuchaba “sunny” y yo me reí entre lágrimas y le dije: porque así es la vida mujer, a veces una canción feliz nos hace llorar.
sábado, 6 de marzo de 2021
De cumplir mi palabra..
Y de pronto me convierto en la mujer que no va a clases porque no quiere poner cara de “todo esta bien”, en la amiga que cuando habla llora, en la que toma carretera solo para no pensar en esa espiral de decadencia que es su corazón de un tiempo acá.
No hay libro que alcance a describir lo difícil que es tomar decisiones y mantenerse firme. Mi vida ha sido así.
Cambiarme de ciudad para estudiar la prepa aunque estuviera sola en casa, sin vida conocida y sin amigos. Decidir ser amiga de mi ex novio aunque implicara escucharlo hablar de su nueva novia y que eso me partiera cada día el corazón. Dejar la carrera a escondidas de todos sin saber a ciencia cierta qué quería estudiar después. Irme a vivir a una ciudad que jamás había visitado y apostarle todo a un nuevo trabajo. Comenzar mi consultorio con a penas un paciente a la semana. Decisiones en donde mi cabeza y corazón estaban de acuerdo.
TODO, todo fue difícil, doloroso o atemorizante, a veces, todas juntas. Llorar de nostalgia o de dolor o de miedo, llorar sabiendo que no daría un paso atrás. Sé que puedo porque he podido. Sé que podré las veces que sea necesario.
Nadie puede venir a hablarme de renunciar a algo o a alguien, nadie puede venir a decirme que no sé lo difícil que es tomar decisiones que te cambien la vida, que mi vida es fácil. Mi vida es la consecuencia de todo lo que he dejado en el camino y lo que he ido a buscar. Cada quién su camino, nada más.
Paco me preguntó “¿qué vas a hacer?” Y yo le respondí “cumplir mi palabra”.
Del pequeño tiburón..
Hace unos días un amigo, que otrora fue mi novio, me contaba una historia sobre cómo los pescadores japoneses mantenían a los peces vivos y frescos cuando iban a pescar mar adentro. Dejo el link con la historia aquí.
https://www.cograf.com/asesoria/lecturas/historia.php
Me decía que los japoneses habían resuelto la situación de mantener el pescado vivo y fresco colocando en los estanques donde transportaban los peces un pequeño tiburón que mantenía a los peces alertas y en movimiento.
Y entonces me dijo: cuando andaba contigo tú fuiste para mi ese pequeño tiburón, estar contigo era una mezcla de emoción y miedo que me mantenía siempre alerta. Después de eso me explicó con varias anécdotas a qué se refería. Me contó que nunca sabía si lo que decía lo decía en serio o de manera sarcástica o si debía enojarse o alegrarse por lo que hacía.
Me dijo: tú tenías mucha calle comparado conmigo. Y me contó varias historias, aquí anexo las que me hicieron reír más:
- Recuerdo una vez que te llevé al cumpleaños de una amiga y tú te pusiste muy borracha, tanto que tuve que llevarte a casa casi cargando. Eso nunca me había pasado con otras novias. Recuerdo que te llevé a tu casa y te recogía el cabello mientras vomitabas, también que te aflojé toda tu ropa y te metí en tu cama y esperé a que te quedaras dormida. Al día siguiente me armé de valor y te dije que jamás te iba a decir que no tomaras pero que yo no quería nunca más volver a ver esa escena. Y así fue, jamás volvió a suceder. Me cumpliste.
- Recuerdo que para tu cumpleaños me pediste que te cantara una canción con mi guitarra, pero no me dejaste elegirla yo, me dijiste que ya sabías cuál querías y que me decías con tiempo para que la practicara. Yo me molesté por eso y de todas formas la toqué para ti. Así eras, me decías con muchos tamaños lo que querías y eso tenía que ser.
- Recuerdo que antes te ponías una falda tipo “colegiala” que era muy corta y se te ve veía muy bien, la usabas mucho gracias a Dios (jajaja) y recuerdo que fuimos a cenar sushi enfrente de plaza tutuli, ahí nos encontramos a unos amigos tuyos y tú te agachaste para saludarlos por lo que se te vieron los calzones. Ante la situación lo único que se me ocurrió hacer fue pararme detrás de ti. Ya que estábamos en el carro me volví a armar de valor y te dije lo que había pasado, ¿recuerdas qué me respondiste? Me dijiste con una sonrisa gigante ¡bien, para eso somos un equipo! Y la chocaste conmigo.Y yo me sorprendí. ¿Por qué no te daba vergüenza? Pero así eras tú.
- Recuerdo que la primera vez que estuvimos juntos yo “no funcioné”. Yo venía de una relación muy larga donde el sexo era un problema, tanto que fui a visitar médicos y me hice estudios para saber qué pasaba conmigo. Eso tú nunca lo supiste. Y la primera vez contigo también me pasó. Lo curioso fue que después de esa vez JAMÁS volví a tener algún problema al respecto. Te veía tan natural y todo era tan sencillo contigo que “me curé”. Después de que terminamos yo seguí mucho tiempo agradecido contigo.
Por eso tú siempre fuiste como ese pequeño tiburón que me mantuvo despierto y en movimiento.
Hace más de diez años que fuimos novios. Hemos seguido en contacto ocasional y siempre que hablamos me río mucho y le agradezco su paciencia y su cariño. Pero en esta ocasión le pregunté si eso del “pequeño tiburón” era un cumplido o un reclamo. Me dijo que ahora se reía de eso, pero que en su momento fue difícil. Que le había enseñado muchas cosas que él necesitaba aprender pero que requirió que estuviera muy alerta. Me invitó de viaje y yo riéndome le dije que aceptaba siempre y cuando estuviera listo para viajar con su pequeño tiburón. Que le aseguraba que yo no había cambiado mucho.
viernes, 5 de marzo de 2021
De los primeros 6 meses..
Hoy es 5 de marzo, hoy son 6 meses de la peor noticia que he recibido hasta ahora.
Me preguntaba cómo me sentiría conforme el tiempo pasara. La respuesta a los 6 meses es: me siento igual de triste, te extraño más, lloro menos.
Ayer hablaba por video llamada con alguien que me recordó a ti y habló de ti en presente, como si estuvieras vivo. Esta persona en inmediato corrigió su discurso y me vio con expresión de “disculpa, la cagué”. Es la cara que ponen todos los que te conocieron conmigo y me hablan de ti.
Veo un poco de ti en mis amigos. Ayer lo vi en uno de ellos. Estoy segura que si me hubiera ponchado en Obregón a quién le hubiera llamado habría sido a ti porque sabía que fuera la hora que fuera tu siempre estabas para mí y para todos. Pero me ponché en Tijuana y le llamé a quiénes sabía que son casi tan incondicionales como tú.
Lo de anoche no fue la gran cosa, lo sé; a todo mundo se le puede reventar una llanta. Al final hasta una patrulla llegó a intentar auxiliarme, mi amigo llegó en 20 minutos y cambió la llanta en 10. En menos de una hora ya estábamos en una llantera y minutos después de eso ya estaba cenando y llorando en casa de mi amigo para sacar un poco el miedo y la frustración del suceso.
No fue el evento en sí, fue la suma de miedo por la hora y el lugar, la gratitud de tener gente que va cuando necesito y la tristeza de saber qué hay personas en mi vida a las que, por una u otra razón ya no puedo llamarles para contarles qué me pasa y cómo me siento. Fue un llanto dual.
Hoy mi pecho pesa demasiado, supongo que son varios duelos los que tengo acumulados. Paco me dijo que ya sabía lo que venía y cómo sería. Lo que no sabía era que hoy el peso de mi cuerpo no me dejaría salir de cama, “a la chingada la maestría” me dije en la mañana y me quedé entre mis cobijas, no necesito 10 horas de clases, necesito hacerme bolita y llorar a lágrima viva, llorarlo todo pero llorarlo bien.
Quisiera poder llamarte y contarte como me siento pero la realidad es que no puedo. Hay solo dos cosas que puedo hacer desde el amor, aceptar que no puedo llamar y quedarme en cama a llorar mi dolor. Me lo he ganado.
jueves, 4 de marzo de 2021
De lo único que hacía falta..
Y en este día completo.. solo hacía falta caer en un bache gigante, tronar mi llanta, quedarme varada en plena vía rápida, que César no me responda y esperar a que Gero venga al rescate de nuevo.
Sola de noche en Tijuana. Hablando de enfrentar miedos.
Del orgullo de escribir..
Me gusta cuando Paco celebra conmigo. Me siento como niña validada. Me gusta porque es en esos momentos donde él me puede decir todo lo que antes no podía decirme. Yo sé cómo se siente eso, darte cuenta de tanto y no poderlo compartir por no ser el momento indicado.
Esta sesión fue de poco llanto, sin embargo, muy profundo, desde lo más hondo. Fue de aceptación, de reconocimiento y de renuncia. Me ha generado ese tan llamado “vacío fértil” donde nuevas cosas pueden crecer.
Abrirme a nuevas posibilidades, a nuevos horizontes. Abrirme a mí, a ser más Yo, a no permitir que nadie jamás me censure. Vivirme con más cuidados y caricias para mí y dejar, por qué no, que los demás también lo hagan.
Me dijo que escribiera, que no deje de escribir, que no guarde lo que escribo, al contrario, que lo muestre más; que me sienta orgullosa de esta parte de mí. Y planeo hacerlo.
Siento tristeza, muchísima. Y está bien. Y también me siento orgullosa de mí. Bastante me ha costado ser quién soy.
Al final de la sesión, cuando le leí lo que había escrito, Paco me dijo: ¿no te dan miedo las alturas, te da miedo caer?, ¡pues abre tus alas muchacha! Si no para qué tanta preparación.
Y tiene razón.
Del ser compañeros..
Dicen que debemos elegir sabiamente a aquellos de los que nos rodeamos porque terminaremos pareciéndonos a ellos. Yo definitivamente me quiero parecer a mis amigos.
A veces le envío lo que escribo a algunas personas, depende del estilo y sobre todo del contenido. En esta ocasión, esto fue lo que me respondió Abel:
“Ale, me resuenan varias frases: el título “acompañar en el proceso” ... no solo en la solución (que es lo que tanto se vende ahora bajo los 5 videotips de tanto charlatan) la solución no requiere paciencia... el proceso sí. Me resuena y me invita a estar atento.
2) Acompañar: ser compañero (com-paniero: que comparte el pan) En la cultura hebrea, el pan (mashot) es el símbolo de la necesidad humana (“danos hoy el pan de cada día”=lo que necesitamos hoy, no acumular lo de mañana porque quizá dejo a alguien sin lo suyo si acaparo desde hoy) Ser compañeros de camino, acompañar= compartir la necesidad. Tu necesitas esto, yo necesito esto. Somos compañeros.
3) Al leerte, (que en esta ocasión fue como escucharte porque así lo sentí) no puedo evitar ver que vives un grado de espiritualidad muy profundo. No de ritos, sino de retos. Del rito al reto de vivir desde dentro hacia afuera. Esa pasión que es para ti acompañar con paciencia de relojero a otros en su proceso de rearmar la vida o salir de la cueva, es lo que Jesús llamaba “Malkuta” y que desgraciadamente en español hemos traducido como “Reino de Dios”. Es desgracia porque traiciona el sentido original que iría más en la línea de “Otro mundo es posible”. Y eso es a lo que te dedicas: a anunciar que otra manera de vivir es posible.
En fin, varías resonancias. Contigo las resonancias no se acaban pronto. Las descubro luego haciendo eco días y meses más tarde en lo que voy viendo de mi vida y en el trabajo con los chavos. ¡Te agradezco por ello y por compartirte de esta manera!”
¿Que mis amigos son ñoños? ¡OBVIAMENTE! Y me ha costado mucho encontrarlos y mantenerlos, así que mi gratitud con la vida que he elegido solo crece.
miércoles, 3 de marzo de 2021
De acompañar en el proceso..
Acompañar en el proceso, a eso me dedico.
Llegan conmigo heridos, dolidos, confundidos, perdidos, con las piezas fuera de sitio, con un mapa que no saben cómo leer, con tantas emociones desagradables, con tantos secretos, con tanto y tanto que descubrir por ellos y por mí.
Y a mí me maravilla el proceso. Ver las piezas, los colores, las formas, ver el mapa, aprender a leerlo, ir moviendo poco a poco las piezas, probar, comprobar, fallar. Adoro el proceso de cambio del otro, ver su miedo y su valor, ver todas las veces que quiere echar para atrás y continuar. Verlo crecer, encontrar certezas dentro de sus dudas, descubrir un nuevo camino y seguirlo. Ir poco a poco sintiéndose pleno y feliz. Me parece que es como ver florecer algo, nacer algo, como las flores que rompen el concreto para nacer, es un milagro.
En mi vida, atesoro conocer personas desde hace varios años, porque los he visto crecer, descubrirse, armarse, completarse, ser valientes; los he visto enfrentar su sombra, sumergirse a lo profundo y salir más humildes y más humanos. Los amo por eso. Y si puedo formar parte de eso, me siento agradecida. Es mi forma de decirles con acciones que los amo, que los admiro, que cuentan conmigo. Que estaré al lado del charco de lodo o al salir de la cueva, como ellos han estado esperando por mí.
Esperar pacientemente es un acto de amor, no solo actuar. Ahora lo entiendo. No solo ayudo haciendo, a veces ayudo más dejando de hacer. Acompañar en la distancia y confiar en el otro y en mí.
martes, 2 de marzo de 2021
De dejar que las cosas se rompan..
Deja que las cosas se rompan Alejandra, déjalas que se rompan.
Hace menos de un mes tomé un taller que me confrontó, me puso de frente a mi miedo, a mi soledad. Estoy uniendo piezas solamente, aún no veo la imagen completa. Prosigo.
Hace pocos meses le pregunté a Paco cómo me había convertido en esta persona juiciosa, que sentía envidia por su hermano, que castigaba a su familia cuando no hacían lo que quería y que se cerraba cuando las cosas no eran como yo creía que debían ser. Le pregunté porque de verdad no me gusta ser así y necesitaba una respuesta, como si me dijera "toma esta llave, abre esta puerta y detrás está la causa y por ende, la solución para dejar de ser así". Pero en cambio Paco solo me dio, como es costumbre, una respuesta que me cagó de a madres porque no me dijo nada concreto. Me dijo que actuaba así porque tenía heridas que aún no había sanado. ¡Grande Paco! me dejaste igual o peor.
Durante el taller me vi a mi misma sentada, en mi cuarto como era costumbre de pequeña, jugando sola, deseando tener amigos o vecinos con quiénes compartir; veía la imagen de mí asomada al pasillo de la casa de mi madre, y fue como si ese pasillo fuera más largo y oscuro de lo que es en realidad, y al fondo solo veía a mi madre en la cocina, triste, enojada, dolida, sin percatarse de mí. Ahí entendí mucho de mi soledad, de mi necesidad de no dar problemas, de no hacer ruido, de sumirme en mis pensamientos, en mis fantasías, porque no me sentía vista por el mundo.
Me volví observadora, creía entender lo que le pasaba a los demás y por lo tanto, tener las respuestas a sus problemas. Creí que era suficiente con hacer lo que me tocaba de la mejor forma posible y que los demás solo tenían que hacer lo mismo. Con el tiempo eso se convirtió el resentimiento, enojo y mucha soberbia, por no entender cómo las personas no hacían solamente lo que les tocaba y ya.
Hace pocos días también confronté con mi egoísmo y mis caprichos. Con ser la favorita de mi padre y de Dios, con tener casi todo lo que había deseado, cómo y cuándo yo lo quería, con no saber recibir un "no" como respuesta, con no saber esperar. ¿Y cómo aprenderlo? si durante mi vida he trabajado duro y tomado decisiones difíciles para conseguir lo que quiero, ¡y se me ha dado!
No le tengo miedo a las alturas, le tengo miedo a caer, me cuesta soltarme cuando me encuentro colgada de algún lugar, aún que sean 10cm sobre el piso; cuando tengo que soltar algo y dejarlo caer al piso, siento como mis entrañas se contraen, me duele el estómago solo de imaginarme que algo que deje caer se va a romper. No me gusta que las cosas se caigan o se rompan.
Todas esas piezas las acomodo hoy de la siguiente forma:
Hoy me digo "deja que las cosas se rompan", ya no luches, suelta, enfrenta tu miedo, deja que las cosas se vayan al carajo si así deben ser, tírate al piso, llora, permite que te diseccionen y te despedacen y vuélvete a armar. No estas sola, tu puedes con esto. Deja que llegue el incendio y que abra todas las semillas en el suelo para poblar de nuevo el bosque, rómpete, ya llegará el tiempo de sanar y ser más entera.
Recuerdo el final de mi película favorita, esa escena donde Oliverio dice: "Ana me partió el corazón, pero al herirlo lo creó. Nunca lo entenderías, mi pobre Ana, mi querida Ana, nunca hubiera podido pagarte esto que hiciste en mí, iluminaste el lado oscuro de mi corazón". Las heridas no solo son lecciones, son parte del proceso de creación, de crecimiento, de cambio.
Recuerda esa canción que desde niña te sabes: "Si el grano de trigo no muere, si no muere solo quedará, pero si muere en abundancia dará, un fruto eterno que no morirá".
Tantas y tantas cosas que hablan de dejar que las cosas se rompan, de sanar.
¿Es que acaso no crees en lo que predicas? ¿Por qué el miedo entonces?
Rómpete Ale, suelta Ale, confía Ale, se paciente Ale, se humilde Ale, no empujes el río, no dejes que la vida sea, acepta que la vida Es. Vívela.