lunes, 29 de marzo de 2010

Así sí...

Creo que tenía bastante tiempo sin leer o escuchar este poema (a pesar de ser de Sabines, uno de mis consentidos), pero el viernes lo escuché y no pude evitar sentir nostalgia, así que regresando a casa me dispuse a buscar, leer y re-leer más poemas, pero subo éste que es la causa de todo...



Así sí .. así si me la creo que existe...

Me encanta a Dios...

Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida, no tú ni yo, la vida, sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang… Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho frente al ataque de los antibióticos ¡bacterias mutantes!
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.
Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia y se agita y crece cuando Dios se aleja.
Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.
A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.

domingo, 28 de marzo de 2010

Dos pequeños gigantes...

Nombre: San Nicolás
Raza: French Poodle
Fecha de Nacimiento: 25 de noviembre de 1995
Padres: Desconocidos
Característica: Mal humor, Inteligencia bastante desarrollada, Excelente oído, Caminaba con las patas de adelante (las de atrás no tenían fuerza)
Cómo llegó a mi vida: Me lo regalaron unos tíos por una metida de pata de mi papá.
Edad: 13 años
Falleció: 4 de diciembre de 2008
(Recordado por todos como el más enojón, inteligente y leal perro de todos).



Nombre: Akemi
Raza: Street Fighter
Fecha de Nacimiento: 4 de julio de 2009
Padres: desconocidos
Características: Enérgica, Amigable, Temerosa, Despistada.
Cómo llegó a mi vida: La adopté cuando por medio de un amigo me enteré que la habían dejado a ella y a sus hermanitos en un terreno baldío a que murieran al sol.
Edad: 8 meses
(Una perra con suerte)





Mis dos hijos.. mis dos amores..
Entrada inspirada por el amor a los animales y por Adrianos y su Código Infantil

sábado, 27 de marzo de 2010

Lo que nos hicieron creer...

No puedo agregar más.. simplemente se dijo lo que debía ser dicho...
Excelente blog.. excelente entrada!

"Lo que nos hicieron creer" de Amada Luna


" Nos hicieron creer que el "gran amor" llega una sola vez, generalmente antes de los 30 años...
...No nos contaron que el amor no "llega", sino que se genera solo, cuando menos te lo esperas.
Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía, crecemos mejor; nos hacemos mejores.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad...
... No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar a las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno", dos personas pensando igual, actuando igual y que era eso lo que funcionaba...
...No nos contaron que eso tiene nombre: Anulación

Y que sólo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio, sin importar que se desconozcan aspectos fundamentales para que éste funcione...
...No nos dijeron que las normas de nuestra sociedad son contrarias a la naturaleza.

Nos hicieron creer que los guapos y delgados son más amados. Que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y que los que escapan de ella están condenados a la marginación...
...No nos contaron que estas formulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes , y que podemos intentar otras alternativas.

Ah! tampoco nos dijeron que alguien nos iba a decir todo esto... cada uno lo va a tener que descubrir solo.
Y ahí, cuando logres ser feliz, y te aceptes tal y como eres, te vas a enamorar de alguien!!

Porque vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor...
... aunque la violencia, se practica a plena luz del día..."
John Lenno

martes, 16 de marzo de 2010

Yann Tiersen...

Conocí a Yann Tiersen gracias a Amelie.. me enamoré enseguida de su música.. descargué su discografía y desde entonces he buscado sus discos porque espero en algún momento poder tener (si no es posible todos) la mayoría en mi poder.

Su música tiene algo que me anima...



pero también puede hacerme sentir una mezcla entre tranquilidad y melancolía...



todo en cuestión de minutos. Es como si las notas las tocara dentro de mi cuerpo.. como si lo que escucho no viniera desde afuera.. sino desde lo más profundo de mi ser, ahí donde se guardan las emociones... para después hacerme sentir llena de energía y ver con otros ojos el mundo..



cuando lo escucho mientras recorro las mismas calles de mi ciudad.. todo es nuevo.. todo es hermoso porque siento que todo se une al ritmo de la música y lo que sucede es una especie de danza que no tiene fin.

lunes, 15 de marzo de 2010

Eterna lucha / Eterna derrota...

Miré a mí al rededor y no había nada en absoluto
Así que solo escribo esto, con restos del vacío
Por tinta lo que fue y la intención lo que murió.


Amar, complicado,
Decisión o convicción, ilusión o necesidad,
Todo se mezcla para hacer algo
Que termina en nada o en mucho más.

Me duele no sentir, es verdad
Es verdad porque de haber sentido me dolería
Pero entre tanto amor y dolor
Habría tenido sentido el sentir

Citas fallidas con el amor,
Mesa servida, con mi disposición de postre
Unas cervezas, la silla en su espera
Pero el mezquino, nunca llegó.

¿Entre tus quehaceres no tuviste tiempo de asistir?
¿Has discutido con el tiempo o negociaste con el dolor?
Déspota, prepotente, altivo, intocable
Con el poder de doblegar a todos pero sin doblegarte jamás

Luché, perdí; luchaste, ganaste
Bravo compañero, me alegro por ti.
El marcador: yo -3, tu sin cuenta

Pero quedaron heridos, esos también te tocan a ti

Aquellos que peleamos por causa tuya perdemos
Ayer luche por ti y contra ti
Hoy solo en tu contra y aún así perdí
Pero aquél siempre de tu lado no te importó

¡Perdonadle su lealtad por favor!
¡Eximidle de sus faltas!
Culpadme a mi… hacedme pagar
De cualquier modo aunque al final pierda…

¡Te volveré a enfrentar!



(Recordando viejos tiempos.. cuando me peleaba contra el "amor" jajaja y como puede notarse.. siempré me sentí derrotada jajaja )

jueves, 11 de marzo de 2010

Pequeños milagros...

Encontré por ahí éste video.. es de la película "Pequeños Milagros" de Eliseo Subiela.. la verdad la compré sólo porque es del mismo director de "El lado oscuro del corazón", película que está definitivamente dentro de mis favoritas.. así que pensé que algo habría de gustarme en ésta otra.. y así fue..



Es una película sencilla, no es ni un gran drama ni una gran comedia pero los personajes son simplemente hermosos.. personas comunes con enseñanzas comunes que viven sus vidas comunes.. pero a veces las cosas se ven más claras y hermosas cuando las vemos a través de otros.
Es de esas pequeñas joyitas dentro de mi colección de películas.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Cada quien...

Hoy.. mientras sentía "pena" por un par de sexo-servidoras paradas de noche (como es habitual) en una esquina (como es de esperarse) con una falda muy corta y un escote bastante pronunciado (como resulta más apetecible la mercancía) mis pensamientos volaron y volaron y recordé algo que mi padre me dijo hace mucho tiempo...

Un día durante uno de los viajes a Guadalajara estábamos sentados mi madre, mi padre y yo desayunando unos riquísimos huevos divorciados con pan con mantequilla y un vaso con jugo de Naranja con Zanahoria junto a la ventana del Sanborns más cercano a nuestro hotel (lo recuerdo bien porque es casi una tradición desayunar "eso" y "ahí" cada que vamos a esa hermosa ciudad), cuando se nos acerca una mujer de no más de 35 años con rasgos muy étnicos cargando un bebé de no más de año y medio, bastante desaseados los dos, con una expresión de tristeza que de sólo recordarla me parte el corazón (ellos por fuera de la ventana y nosotros por dentro claro está, porque en "esos lugares", "ese tipo" de personas no pueden entrar). No pude dejar de observarlos y al ver que mi plato estaba lleno e imaginando que ellos tenían muchísima hambre simplemente me fue imposible seguir comiendo. Mi padre, que ya había visto a esa mujer y al bebé me dijo "si no quieres no comas, pero con dejar de comer no vas a hacer que ellos estén mejor, así que yo te recomiendo que termines tu desayuno".. yo no pude y esperé a que los demás terminaran sin decir ni una sola palabra.
Al final la mujer se había retirado de nuestra ventana y se había colocado más cerca de la entrada del lugar, mi padre me llevó a la puerta y me dijo que esperara ahí y observara a la mujer, no pasaron ni 5 minutos cuando una de las personas que salía del lugar le dio a la mujer una moneda de 10 pesos (lo cual es bastante generoso, ya que la mujer no ofrecía ningún tipo de servicio), después de eso salió otro hombre y le dejó un billete (no puedo recordar de cuánto era el billete, pero dado que el de menor denominación es de 20 pesos, es obvio que fue mínimo esa cantidad la que le dejó).
Después de eso mi padre me dijo: "viste lo que pasó?", yo le contesté que sí había visto como la gente le dejaba dinero a esa mujer pero que no comprendía su pregunta. Él me dijo: "en menos de media hora esa mujer ha ganado más de 30 pesos, eso quiere decir que durante el día es muy posible que gane para una comida en forma para ella y para el bebé". Yo le dije que lo entendía pero que no podía evitar sentir pena por ella.
"Cuando le das dinero a las personas sin que ellos hagan algo para obtenerlo, estas fomentando que sigan sin hacer algo con sus vidas. Mira, qué crees que pasaría si yo le dijera a esa mujer: le ofrezco llevarla a mi casa, prometo pagarle por que la limpie y además le ofrezco un lugar donde vivir?", "no lo sé", le contesté "supongo que aceptaría".

Entonces él me dijo algo que me ha acompañado a lo largo de mi vida: "no hija, ella vive así no porque no tenga otra opción sino porque así ha elegido vivir. Ese es el tipo de vida que ella quiere tener, sin esfuerzo alguno ella se gana al día probablemente 200 pesos o más, y eso es como 4 salarios mínimos o más (de aquella época). Te das cuenta que ella gana más que un trabajador promedio solamente por pararse afuera de un buen lugar?"

Al final me dijo: "hay personas para todo hija, tiene que haberlas.. Recuerdas que hay personas que viven en los basureros? Esas personas viven ahí porque ese es el tipo de vida que conocen, porque así han decidido vivir.. si ellas no vivieran ahí separando el cartón, el aluminio, el vidrio y demás.. alguien más lo haría, simplemente porque alguien tiene que hacerlo".


Lo que me dijo mi padre no sirvió para calmar la tristeza que sentí por la mujer y su bebé y aún hoy no termino de comprenderlo, aceptarlo o refutarlo, pero sí me sirvió para comprender que cada quien vive como quiere vivir.. y sobre todo, que la mejor forma de ayudar a alguien no es darle las cosas sólo porque sí, sino ofrecerle la oportunidad de nuevo estilo de vida a cambio de su trabajo.
El darle dinero a la gente es bastante fácil y puede lavar un poco nuestras culpas, pero no cambiará la vida de los demás, el verdadero cambio está en darles la opción de aprender a luchar por una vida mejor, eso no se acaba y jamás nadie podrá quitárselos.




(Con mucho cariño para una de las personas más "locas" que he conocido, pero que más ha influenciado mi vida y que me ha dado la oportunidad de ver cómo después de tantos y tantos aciertos y errores, una persona puede llegar a decir que "a sus 60 años está viviendo el mejor momento de su vida".. para ti papá).

miércoles, 3 de marzo de 2010

Recuerdos sobre ruedas (III)...

...
No sé por qué te cuento todo esto, a sí, es que esa emoción que sentía cuando recorrí la calle sin caerme y di la vuelta sin tu ayuda es parecida a lo que siento cuando estamos juntos en la mesa.

Estas ahí sentado, cenando, y yo sentada cenando de nuevo o a tu lado hablando rápido y sin descanso, es ahí cuando puedo presumirte todo lo que he aprendido, cuando te cuento lo que dice mi maestra de mí o al concurso al que he entrado y los premios que he ganado. Es en ese momento, en esos minutos, en los que puedo contarte lo importante, inteligente o especial que soy, esperando recibir a cambio una sonrisa o un “bien hecho”, porque sólo eso paga el esfuerzo, porque sólo eso importa y me hace sentir de verdad especial.

Papi, no sabes cuántas ganas tengo de que te quedes, no sabes las ganas que tengo de contarte tantas cosas, de preguntarte por qué no siempre puede haber un arcoiris o si es verdad que los perros ven en blanco y negro; mis amigas en la escuela siempre hablan de lo que les compran sus papás, yo nunca digo nada, no entiendo muchas cosas pero sé que ayer mi mamá estaba preocupada por que no tenía dinero y le he dado un poco del que tengo ahorrado en el botecito donde guardo mis domingos. Eso no me pone triste, porque yo puedo contar otras cosas, como la forma en la que me enseñarte a andar en bicicleta, o como me explicas para qué sirven las máquinas con las que arreglas zapatos, porque puedo contar como me dejaste ponerle aquella cosa de color lila a nuestro perro para que su patita se curara. Ellas no pueden contar esas cosas, y yo sí puedo o podría, si me importara lo que ellas piensan, pero no me importa, es más, no se los contaré jamás porque ese es mi secreto, no quiero contarles que haces todas esas cosas porque no podrían entender por qué eres el mejor papá del mundo que no me compra trompetas en la plaza del centro el día del grito, sino que me enseñas a hacer silbatos con las hojas de los árboles, o el que no me compra muchos regalos en navidad sino que recorre todas las tiendas de la ciudad hasta encontrar exactamente los cubos que yo quiero. No les diré nada y me reiré en secreto cada que me cuenten de sus cosas nuevas.
Papi por favor no te vayas, esta vez toca mi puerta, te aseguro que esta abierta, quédate sólo un ratito, déjame que te cuente todo lo que he aprendido, que te diga por primera vez que tengo miedo, que la oscuridad siempre me ha asustado, que quiero hacer muchas cosas pero sobre todo, no te vayas sin que pueda decirte lo mucho que te quiero.

Papito te estaba esperando, toca mi puerta, hoy de verdad tengo que contarte algo y es que…


(y así es como termina una parte mi pequeño cuento, que más que cuento es una forma de materializar y compartir mis recuerdos con alguien muy especial.. que me quiere "como si fuera su hija" y al que quiero "como si fuera mi papá")

martes, 2 de marzo de 2010

Recuerdos sobre ruedas (II)...

...

¿Sabes lo que siento cuando te sientas a la mesa conmigo? No creo que lo sepas, ni yo misma sé como explicarlo, es como cuando te despiertas en navidad y ves debajo del árbol todos los regalos, es como la primera vez que anduve sola en bicicleta, ¿te acuerdas?.

Yo tendría como 7 años, la bicicleta no era nueva, era de mi hermano pero tu la habías arreglado para mi, le compraste llantas nuevas, revisaste los frenos y ajustaste el asiento, a mi no me importó que estuviera un poco raspada, lo que la hacía especial era que gracias a ella tu estarías a mi lado mucho tiempo, o eso quería yo. La primera vez que me subí tenía mucho miedo, sentía que iba a caerme y no sabía qué hacer, pero tu estabas detrás de mi sujetándome del asiento, yo te escuchaba respirar muy fuerte porque ibas corriendo y me decías que pedaleara más rápido, que no tuviera miedo, que estabas ahí deteniéndome; yo no quería que supieras que tenía miedo, pensaba que si no lo intentaba con ganas tu ya no querrías enseñarme así que sólo te decía que sí a todo y trataba de no caerme. Después de un rato me sentía más confiada y poco a poco, sin que me diera cuenta comenzaste a soltarme. Yo no imaginaba que me habías soltado pero cuando no escuché tu respiración volteé hacía atrás y te vi muy lejos, me llené de miedo, no supe que hacer al verme sola y a menos de dos metros tuve un aterrizaje forzoso quedando llena de tierra y un poco raspada de mis manos. No sabía que hacer, no entendía por qué me habías soltado sin avisarme y sentada en el suelo con la bicicleta sobre mis piernas sentí muchas ganas de llorar, esperaba que fueras corriendo a levantarme, que me dijeras que todo estaba bien, que nada había pasado y que me ayudaras nuevamente a subir, pero te quedaste parado y en la distancia me dijiste:
¡levántate!

Estaba tan confundida, ¿qué había hecho mal para que me dejaras ahí tirada? Pero tu me seguías diciendo: ¡levántate tu puedes! Y claro que podía pero no era que pudiera o no, sino que fueras a mi lado y me ayudaras. Sin tener muchas opciones me levanté, debiste haber visto mi cara confundida y fue entonces cuando me dijiste: no siempre voy a estar ahí para impedir que te caigas, y tampoco estaré para levantarte, pero debes saber que tú puedes levantarte sola y cuando lo hagas debes seguir intentando, si te caes del caballo te vuelves a subir. Así que sube de nuevo.

Aún ahora no entiendo del todo lo que me dijiste, pero en ese momento pensé que debía subir porque no quería que pensaras que iba a dejar que el miedo me ganara, así que subí y sin pensarlo mucho comencé a pedalear (cuidando claro que estuvieras siempre detrás de mí). Cuando me sentía confiada y volteaba para decirte que ya casi lo lograba, veía que ya no estabas y volvía a aterrizar. De nuevo me decías que me levantara y lo volviera a intentar. No sé cuántas veces lo intenté pero recuerdo que me dijiste que cada que volteaba hacia atrás y no te encontraba me caía, que dejara de voltear y me concentrara y confiara en mi misma, y me repetiste que no siempre estarías atrás de mí para impedir que me cayera.

Tal vez esto que te cuento no lo recuerdes, o sea para ti el recuerdo de cuando aprendí a andar en bicicleta, pero yo lo recuerdo muy bien y no sólo porque ese día pude andar sola y dar la vuelta sin caerme, sino porque en esos breves minutos me transmitiste gran parte de toda la confianza que siento cada vez que voy a aprender algo nuevo. Sé que no será fácil, que podré caerme y que desearé que estés a mi lado para ayudarme, pero también sé que puedo levantarme yo sola y que debo seguir intentándolo hasta que llegue el momento en el que, sin darme cuenta, pueda mantener el equilibrio y todo el miedo se transforme en emoción.

Me habría gustado tardarme en aprender días y más días para que siguieras a mi lado, pero eso habría significado aprender más lento y que tu pensaras que no podía hacerlo, así que lo intenté tan fuerte como pude y cada vez trataba de avanzar más y caerme menos, por lo que la lección duró menos de un día, menos de una hora, fueron minutos. Es increíble lo que se puede aprender en minutos y cómo ese aprendizaje cambia por completo nuestra vida, y es que las grandes lecciones se dan así, rápidamente, y hay que estar listos para caernos y volvernos a levantar hasta que aprendamos a no caer más.
...
(Sigo con lo del cuento.. que está casi por terminar.. como dije.. es bastante corto!)

lunes, 1 de marzo de 2010

Recuerdos sobre ruedas (I)...

Papito no me dejes, por favor no te vayas, yo no entiendo lo que dices cuando dices que te vas por que me amas.


Sabes, cuando llegas de noche te escucho, esperando que entres despacito a mi cuarto a saludar, pero no entras, pasas de largo mi puerta pensado que duermo desde hace horas, pero no es así. Cada día espero la noche y con ella tu llegada, estiro las horas para que oscurezca más tarde de lo normal y mamá no me diga que es hora de dormir, que mañana hay escuela y tu todavía tardarás en llegar. Creo que a veces lo consigo, en algunas ocasiones he podido hacer que las 5 duren hasta las 6 y las 6 terminen casi a las 8, así puedo esperarte hasta las 7, y aunque ya son casi las 11:30 no debo ir a dormir y puedo escuchar como abres la reja de la casa.

Mi corazón late más rápido, me pongo nerviosa porque sé que tengo poco tiempo para contarte como me fue en mi día y preguntarte del tuyo, porque aunque llevo toda la tarde eligiendo lo más interesante de mi día de escuela o de la tarde con mis amigos nunca puede decidirme, porque el sonido de la reja es como el silbato de salida de las carreras en mi escuela (por más que he intentado prepararme para salir a tiempo, cada que escucho el silbato me paralizo, debe ser por eso que siempre llego en segundo). Pero después de la reja vienen las llaves en la puerta, y es ahí cuando tengo que correr a alcanzarte, antes de que veas a mamá o a mis hermanos, tengo que estar frente a ti cuando abras la puerta como si fuera a gritar “sorpresa” sin que nadie me detenga (eso es cosa fácil después de hacer las horas del día más largas, pero lo realmente complicado viene después), lograr que me escuches mientras dejas tu maletín en la mesa, contarte rápidamente mi día mientras vas a la cocina, a veces te digo que no he cenado, claro, si mamá no me escucha porque siempre dice que si ceno demasiado tendré pesadillas, pero no importa, yo sé que si ceno contigo aunque sea demasiado no podré tener pesadillas, esas vienen cuando no te escucho llegar o cuando la que te espera es mamá y comienzan las peleas.
Yo nunca les he dicho que los escucho mientras discuten en la cocina, que curioso papá, cuando estoy contigo la cocina es un lugar mágico pero cuando estas con mamá es un campo de batalla, y jamás lo menciono porque sé que eso pone triste a mamá y porque después de una pelea te veo menos, te vas más, por eso mejor lo guardo como un secreto, imaginando que si escondo las palabras que se dicen, ustedes habrán de olvidarlas y en la mañana estaremos todos juntos para el desayuno como si nada hubiera pasado.
...
(Lo anterior es un fragmento de un cuento que le escribí a mi papá hace un tiempo... creo que a pesar de ser corto y de simular estar escrito por una niña de 8 años.. habla de los momentos más significativos que he compartido con mi padre.. una gran persona y en especial.. un gran padre).