miércoles, 26 de agosto de 2009

Sorpresa...

Me encuentro con alguien, no lo conozco pero al parecer tenemos una relación muy cercana o familiar, estamos en el edificio CEEN de la universidad, me abraza sobre mis hombros y comienza a caminar junto a mi diciéndome que debería andar descalza por el mundo, que así aprendería más, sabría más, sería más sabia; yo no sé de qué habla y no puedo reconocer su rostro, pero lo escucho y me siento muy tranquila y cómoda a su lado, es un hombre, lo demás no lo sé.

Me veo, como si saliera de mi cuerpo, llevo puesta una especie de túnica, con bordados de colores y estoy descalza, camino por el mismo edificio pero me encuentro sola, saludo a la gente y al parecer me esperan para dar una conferencia, entro a la sala y despierto.

Para aquellos que me conocen, no soporto estar descalza, para los que me conocen mejor ese sueño fue el precedente de la lectura de un cuento de Benedetti que jamás había leído.
Que sorpresa.

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