sábado, 2 de enero de 2010

Keep moving forward...

Y que hoy me levanto y recuerdo un sueño que tuve (que vengo recordando muchos desde que se supone que no quiero descubrir, ni darme cuenta ni avanzar en nada de mi vida) y sonrío con esa expresión que sólo la liberación muy parecida a la libertad o a la paz puede dar.
Los sueños son cosas maravillosas (no me pondré a dar una explicación o intentaré dar una cátedra sobre los sueños porque la verdad no me considero muy conocedora, lo más que conozco son mis propios sueños) porque nos ayudan a ver lo que no queremos ver, algunas veces de forma muy extraña, confusa y hasta cierto punto sin lógica, pero por eso son tan maravillosos porque no necesitan lógica para comunicar, y otras veces son tan claros, tan directos, casi palpables y tangibles que no podemos no darnos cuenta de lo que llevamos cargando y de lo que necesitamos.
Así fue este sueño que tuve, hice lo que desde hace tanto tiempo estaba negando que deseaba hacer, y es que es más que un deseo, es como una necesidad sin lógica (cómo los sueños), de esas cosas que no sabemos por qué pero que necesitamos hacer pero el reconocerlo nos da miedo, bueno no sé si así sea siempre, pero me pasa siempre a mi. Cuando no quiero aceptar que quiero/deseo/necesito algo me resisto a verlo hasta que comienzo a entender y me da miedo.
No sé por qué sea así, a veces he llegado a pensar que es porque aquellas cosas no están "bien" vistas por la sociedad, no nos enseñan que está bien estar tristes, o que sentir ganas de reclamar algo a alguien sea bueno, mucho menos nos enseñan que sea una buena opción (más sana por lo menos) mandarle a cada quien su cada cual, aquellas cosas que nos lastiman pero que no son nuestras y sin embargo nos empeñamos en conservarlas, porque "cómo vamos a decirles que nos lastiman" o "cómo vamos a llegar y tirarle con sus responsabilidades y despedirnos". No termino de entender por qué tenemos ese sentimiento incrustado en nuestros genes, ese "cargar" con lo que no nos corresponde, ser hasta cierto tipo "martir" o "responsable" por las cosas de los demás (y cuando hablo así la mayoría de la gente me manda telegramas visuales con la palabra "egoísta" escrita en ellos).
Sé que en ocasiones vemos lo que los demás "deben" hacer o "tienen" que hacer, o peor aún, aquello en lo que los otros "están mal" o "necesitan" para no vernos a nosotros mismos, para no darnos cuenta de lo que nosotros necesitamos o hacemos o queremos o nuestros errores, es mucho más fácil estar al pendiente de los demás, arreglarles la vida en 5 minutos, que arreglar la nuestra. Obviamente, porque para "arreglar" nuestra propia vida necesitamos hacer cambios y esos cambios duelen, castran, sangran, pero es necesario y se requiere mucho valor, y como carecemos de ese valor para estar mejor (que aunque suene muy extraño así es, nos hace falta el valor para decidirnos a ser felices y soltar a todos y todo lo que no nos hace bien) nos ponemos a ver a los demás, a echar culpas (porque para eso también somos muy buenos), que si el fulano/fulana hizo esto y no pensó en mi, que si me dijo esto y me lastimó, que si no llegó o si no dijo o si sabía lo que quería y aún así hizo lo contrario, que no le importo y no valora lo que hago, qué padre verdad?
Es mucho más fácil hacer corajes y después seguir con las cosas tal cual estaban, así como nos lastiman, así como esperando que cambien mágicamente, y no nos ponemos a analizar las cosas desde otra perspectiva, no veo por qué no decir "no me valora, lo voy dejar", "no piensa en mi, es su problema yo sí pensaré en mi", "no soy feliz con esa persona, yo merezco ser feliz, adiós", es como una especie de utopía, como diálogo de novela de superación personal, pero así es como las cosas funcionarían de forma más sana, pero el miedo y la culpa nos detienen, nos atan, miedo a que ya nadie más nos quiera, a que nadie más nos "valore" (disculpenme pero hay personas que dicen amarnos y valorarnos y nos tratan peor que los más crueles y despiadados enemigos), tenemos miedo a que si decimos adiós a esas personas a las cuales ya "hemos aprendido a querer" nos quedemos solos (pues vale más solo que mal acompañado) y no nos damos cuenta que nos encontramos en esa situación porque luchamos por "amor" cuando en el amor no hay luchas, cuando el amor se da y se da, se construye obviamente, se mantiene, pero no hay luchas, estamos llenos de gente que nos lastima y sentimos miedo de dejarlos ir, cuando sólo así podremos llenarnos de nuevas personas que nos den cariño, amor.
Los cambios asustan, es verdad, pero habrá que valorar lo que tenemos y analizar con cuidado nuestra situación y reconocer honestamente si lo que tenemos vale tanto la pena como para seguir sufriendo, seguirlo reteniendo en lugar de liberarnos y buscar algo mejor (vale más malo por conocido que bueno por conocer??), y es que en ocasiones lo que sea puede ser mejor que estar como estamos.
Escribo esto porque quiero despedirme, despedirme de personas y de acciones, de malos recuerdos que he permitido que se me encarnen, despedirme de aquellos a los que me he aferrado a querer y a que me quieran, haciendo hasta lo imposible por que se queden a mi lado, hasta hacer a un lado mi dignidad para que me usaran y me pisaran, personas que pensé que valía la pena su cariño, por los buenos recuerdos, por los años invertidos, por el precio pagado, pero ese precio sigue subiendo y los intereses ni se digan, porque ya no me alcanza para pagar por su compañía, porque prefiero retirar esa inversión y llevármelo a otro lado, desconocido pero nuevo y con nuevas oportunidades. Antes pensaba que hacer eso era un fracaso, hoy pienso que es uno de los mejores aciertos que he tenido en mi vida.
Lo que fue ya fue, doy gracias por todo, lo que es no es lo que fue pero puede convertirse en lo que será, sólo tengo que dejar el pasado atrás y seguir adelante.
Keep moving forward!

2 comentarios:

  1. ahora me interesas mas tanto tu como la pelicula,solo te puedo decir otra cosa...muy bien por ti

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Uno qué sabe? pues sabe su verdad...