lunes, 11 de septiembre de 2017

De las chicas fáciles...

Ser una "chica fácil" es bastante complicado.
Se necesita balancear la agenda para cumplir con las responsabilidades
laborales y sexuales.
Se deben tener ganas de aceptar "una cerveza" aún que no se tengan ganas de tomar.
Saber mantener una conversación casual; nada intenso ni profundo, nada que lleve al otro a preguntarse sobre quién es o sobre la vida.
Se debe también saber dar sin esperar recibir; aplica en tiempo y en placer. Todo es parte de mantener la "buena reputación".
Se debe aprender a volverse accesorio secundario, e irse olvidando (por fortuna o por desgracia) cómo se siente ser prioridad.
¿Enojarse? Ni pensarlo. Si por eso se les busca, porque son fáciles, no reprochan ni reclaman, ni demandan tiempo ni escogen el lugar.
Se debe aprender a perderse el respeto, a llorar a solas, a sentir vacío, a maquillarse las partes faltantes, a ahogar las esperanzas y a enterrar la fe.
Ser una chica fácil es bastante complicado, porque debajo de todo eso "fácil" solo hay un cuerpo y un alma buscando ese amor que una misma no es capaz de darse.

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