Y en mi búsqueda de las palabras traía perdidas tres, las cuales recuperé durante la semana:
Noctámbulo
Pernoctar
Crepúsculo.
Todo surgió a raíz de un fallo en el suministro de energía eléctrica de la zona donde tengo mi consultorio, lo cuál me obligó tener una sesión con las persianas abiertas iluminados únicamente con la luz crepuscular.
Fue una experiencia muy bella y simbólica y cuando quise escribir al respecto las palabras se me escondieron. Ahora ya no tiene mucho sentido describir lo sucedido, solo agregar que la única forma de conocer la belleza de un alma es con las luces apagadas.
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