Un día decirnos “te amo” será normal. Rozar tu mano con la mía mientras manejo será normal. Un día recargar mi cabeza en tu hombro será normal. Decirte buenos días y buenas noches será normal. Quizás también lo sea el ir en apoyo del otro al primer llamado, el secarnos las lágrimas, el reírnos a carcajadas. Un día ver llegar un mensaje con tu nombre será normal. Comprar comida será normal. Lavar la ropa, sacar la basura, apagar la luz del baño será normal. Abrazarnos por la noche compartiendo la misma cama será normal. Que me escuches hablar dormida, llorar dormida, reír dormida, todo eso será normal. Contarnos nuestro día haya sido malo o bueno también será normal.
Yo espero ese día, en el que sin darme cuenta todo eso y mucho más sea tan normal que pueda dar gracias al cielo porque nos ganamos que estar el uno para el otro sea la norma, parte de cada día por el resto de nuestros días. Que cuando piense en mi vida te vea siempre presente, que imagine el futuro contigo porque eso es lo normal. Que no haya otra forma de ver las cosas, de vivir la vida. Que estar a tu lado, compartir tu paso, sujetar tu mano sea lo normal.
Que maravilla de vida tan normal, donde la felicidad sea la norma, donde los cuidados sean la norma, donde el amor y el respeto por el otro sean la norma, donde pensarte, extrañarte, desearte bienestar sean la norma.
Hoy duermo pidiéndole a Dios que me permita la dicha de una vida a tu lado, de una vida normal.
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