domingo, 28 de febrero de 2010

Basta...

No tengo o encuentro muchas cosas que pudiera decir en éstos momentos.
Lo más lógico sería dar una explicación, un por qué, una razón, que por más absurda que parezca es mía y sólo mía y ha sido suficiente para llegar a éste punto.
Estoy cansada. Es todo.

Nunca tuve la peor vida, ni la mejor ¿quién sí? No pasé las grandes penas ni las dichas inconmensurables, fui una persona normal con una vida normal, sí todo dentro de la norma.
Ahora, con “mi futuro por delante” como todos podrían pensar he llegado a la conclusión de que para mi fue suficiente. Nunca tuve grandes aspiraciones sobre nada, siempre pensé que lo único por lo que valía la pena seguir luchando era por ser feliz.
Entiendo que la felicidad no es un estado permanente, que merma o que crece conforme avanzamos, que no tiene que ser con mayúsculas (como diría Benedetti), y que simplemente es algo que nos acompaña a lo largo del camino, queramos verla o no.

Yo he sido muy feliz. Tuve la dicha de tener una familia genial; un padre excelente como padre, una madre modelo de madre, dos hermanos muy distintos y más recientemente un cuñado y un sobrino encantadores.
La vida me dio en abundancia amigos verdaderos, personas ejemplares, únicos e incondicionales que siempre me dieron lo mejor y me hicieron crecer.
También tuve la dicha de sentir el amor en pareja, la ilusión y el dolor de una relación que nace y muere.
Gocé al máximo, fui auténtica, aprendí mucho, entregué con y sin medida, pero hoy digo: basta.

Estoy cansada, ya no siento deseos de seguir, con lo que tengo y he vivido me basta.

Me voy tranquila y sobre todo agradecida con todos aquellos que me amaron y que me dieron la oportunidad de amar.
El rencor es un privilegio que no puedo darme y que en éste momento de paz no lo necesito.
Me despido ahora, eligiendo el momento y la forma de mi partida y dándome la oportunidad de poder decir “adiós”.

Pd. Fue mi decisión y, aunque con minúsculas, fui siempre muy feliz.
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Hace ya algunos años leí, no recuerdo en dónde, una carta similar.. de una persona que había decidido que lo mejor era partir.. no estaba muy de acuerdo con lo que decía pero me conmovió enormemente su honestidad.. no era de aquellas cartas de despedida llenas de reproches, odio o dolor.. era más bien una carta en la que pedía que por favor respetaran su decisión, que no esperaba que lo entendieran pero que para ésta persona era mejor irse que tratar de quedarse a luchar por algo en lo que ya no creía y que, por ende, lastimaba a todos los que estaban a su alrededor con su falta de fe.
Pensé en cómo me gustaría despedirme a mi y salió lo anterior.. creo que si tuviera la oportunidad de decir adiós sintiéndome así mi vida habría valido la pena.

7 comentarios:

  1. Que puedo decir yo asi te quiero mucho mensa y que bueno que no paso nada malo ^^

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  2. sabes que? me parece muy bien y muy bonita la carta... pero siempre pienso que depende en que edad uno decide irse. Irse muy temprano es precipitado... hay tantas otras cosas por descubrir que la decisión se toma sin tener todos los datos... así pues probablemente sea equivocada...

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  3. Adrianos.. tal vez no debería preguntarte pero igual no haré (eso de "no debería" me causa conflicto jojo).. cuándo se tienen todos los datos??
    Me encanta que te haya gustado la carta.. un abrazo!

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  4. :-) jeje supongo que nunca se tienen todos los datos, y por eso esta decisión no parece que se pueda tomar sin u riesgo alto de estar equivocado :-)

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  5. Adrianos: Es ahí donde entra mi amor por la insoportable levedad del ser jojojo.. jamás sabremos si lo que hicimos fue correcto o no, lo que hace la diferencia es hacer lo que nos haga felices tratando siempre de afectar lo menos posible a los demás (por lo menos no de una forma negativa).. todo tiene su riesgo. Un gran abrazo!

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Uno qué sabe? pues sabe su verdad...