
Llegué apenas hace 10 días a ésta ciudad, en dos cajas traje conmigo aquellas cosas que consideré importantes (más una foto que mis amigas que me ayudaron a empacar colocaron entre mi ropa, según ellas, para acompañarme en este viaje y nueva etapa de mi vida; confieso que casi suelto una lágrima por el detalle).
Comencé a trabajar al día siguiente de haber llegado. Las cosas fueron mejores de lo que había imaginado, porque siento la libertad que hace mucho no tenía para hacer lo que me gusta.
Pero el motivo de mi entrada es otro. En mi viaje también me acompaña un rosario, sí, un rosario de madera que me entregó mi madre días antes de partir y que me hizo prometer que siempre me acompañaría. Lo llevo en mi bolsa todo el tiempo, me saca un susto de vez en cuando al buscar mis llaves ya que jamás había llevado conmigo objeto semejante. No tengo nada en contra de ellos, es sólo que para mi no tenían significado, hasta hoy.
Creo que la religión y sus símbolos deben ser algo similar a ésto que experimento con el rosario de mi madre, sea cual sea la razón, me reconforta llevarlo conmigo, en parte porque me siento en compañía de mi madre a la que amo infinitamente y en otra, porque me siento cobijada por su amor.
Ese rosario es mucho más que un simple rosario. Qué bonito Un abrazo y suerte
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