¿Qué pasa cuando pedimos lo que no damos?
¿Qué pasa cuando se nos pide algo que nos cuesta dar?
Hace menos de una semana hablaba con alguien, en una especie de pre-despedida y de un tema a otro llegamos al punto de nuestra forma de compartir nuestros problemas con los demás.
No voy a describir todo lo que dijimos, sólo diré que entendí que no programo cuándo y a quién contarle lo que me pasa, y que una forma de compartirme es en las cosas buenas de mi vida. Incluir a alguien con mi rutina, mis amigos, mi familia y todos los "mis" que se me ocurren es mi forma de decirle a otra persona "te quiero en mi vida y te doy gracias por estar".
Me gusta saber que cuento con alguien para hacer los momentos amargos menos difíciles de tragar, me gusta saber que cuento con una palabra (aún que sea gastada) o con un abrazo, a veces con un chiste, algo que me recuerde la otra cara de la vida y que me haga voltear hacia allá, pero eso no quiere decir que no pueda intentar adaptarme, al final "necesito entender que no todo lo que pienso y hago es verdad" (eso me lo dice Rosa siempre).
Lo que me hace dudar de mis intentos de adaptarme, es cuando siento que se me pide haga algo que no recibo, cuando de alguna forma intento compartir las cosas que me pasan y de pronto no sé lo que sucede del otro lado de la ventana. ¿Qué hago en ese momento?
Estoy confundida, pero esta confusión me dice que estaba tratando de hacer algo por alguien, no por mi.
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