Me habría gustado tanto que fuéramos valientes para querernos.
Habríamos sido una muy bonita historia. Pero no lo somos ni lo seremos.
Me he cansado de que me digan que soy "muy libre" o "muy independiente" y de sentirme mal por eso. De sentir que de alguna forma es mi culpa que los demás no se animen a darme o pedirme por ser libre.
Me fastidia que usen mi libertad como un pretexto que justifique su cobardía, porque aquellos que lo hacen no pueden ser otra cosa sino cobardes.
Me duele darme cuenta que por años yo acepté no recibir porque creía que las personas como yo estábamos obligadas solo a dar.
Escribo sintiendo que las lágrimas asoman a mis ojos, dejando este texto como promesa y recordatorio de que habré de permitirme recibir de aquellos valientes a los que mi libertad no les estorbe.
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Uno qué sabe? pues sabe su verdad...