viernes, 14 de julio de 2017

De lo que duele tu tardanza...

Me iré a dormir hoy con el dolor de saber que es probable que la próxima vez que te vea sólo pueda decirte: es demasiado tarde.

Tarde para un café, tarde para ser amigos, tarde para contarte mis días, mis altas, mis idas y mis subidas.

Demasiado tarde para compartir la mesa de cualquier lugar, para hacer como si no hubieran sido semanas o meses desde la última vez.

Tarde para justificarte y justificar que aún sabiendo como me sentía decidiste no estar.

Cuanto duele saber que no te he quedado debiendo nada, que las cuentas están saldadas y que éste tren se va sin ti porque has llegado tarde.

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