"Hola. No puedo negar que tu saludo después de tantos años me tomó por sorpresa, algo como un hielo recorriendo la espalda. No supe qué decir al principio pero creo que después de unos días lo logré.
No te deseo mal. En serio. Lo deseé por muchos años, esperaba tener noticias de que la vida había sido dura contigo y de que de alguna forma habías pagado el dolor que me causaste. Con el tiempo el enojo fue pasando y logré reconstruir pieza por pieza lo que tu en un momento habías derrumbado. Me costó trabajo pero creo que lo construido quedó muy bien y me siento orgullosa de ello. Ahora me cuentas que eres feliz, que eres papá y que descubriste una forma de amar de verdad, y yo sólo pienso que me alegro, me alegro porque espero que con eso que descubriste no vuelvas a lastimar a nadie más como lo hiciste conmigo. Deseo que ahora seas esa persona que yo alguna vez creí que eras y que me hizo sentir alegría hasta los huesos. Esa persona que con una guitarra me enseñó de música, que me dejó leer poemas por la ventana mientras llovía y que se acostó en el suelo mientras yo cantaba y cantaba para sacar mi tristeza. Deseo que seas ahora todo lo positivo que sé hay en tu interior y no vuelvas jamás a tomar de nadie lo que no te ofrecen.
Además de eso, deseo que no vuelvas a hablarme ni a preguntarme cómo me va en la vida, deseo que no sientas el deseo de saber de mi nunca más y que nuestras vidas sigan avanzando y creciendo y encontrando paz de manera paralela sin tocarse jamás.
No es que si nos encontráramos por casualidad no quisiera saludarte o desearte buen día o buena vida, es sólo que eso se lo dejo a la vida, como algo accidentado y no premeditado.
Si algo puedo hacer por ti, y eso no interrumpe mi bienestar, lo haré. Pero me respeto y necesito ser clara conmigo y contigo: agradezco lo que aprendí contigo, agradezco que me enseñaras a tocar la guitarra y a cantar, agradezco que me acompañaras a mi casa por las noches, que llenaras mis tardes de música y alegría, agradezco todo eso y también lo que aprendí gracias al dolor de haberte conocido y haber confiado en ti. Pero no deseo tenerte en mi vida. Tu ya fuiste, eres agua pasada, me diste lecciones y me dejaste recuerdos. Mantenerte en mi vida después de eso sería un error.
Vivamos felices. Seamos felices. Tu en tu mundo y yo en el mío. En el mundo en el que intento volver a confiar, en el que ya no quiero tener miedo ni sentir que debo defenderme porque en cualquier momento pueden lastimarme. Quiero ese mundo, siento que estoy lista para eso y que además de que lo merezco, me lo he ganado.
Espero esto sea suficiente como para no volver a encontrarnos, que sea un buen cierre y poder por fin poner punto final a nuestra historia."
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Uno qué sabe? pues sabe su verdad...