lunes, 17 de agosto de 2015

Del aferrarse a la vida...

Fueron años de esfuerzo para poder darme permiso de sentir... Sentir todo, sin culpa ni pena. Mostrarme vulnerable y hacer de mi sensibilidad mi fortaleza.

Pero creo que lo hice demasiado bien porque, ahora... tengo ciertos gatillos que disparan mis reacciones emocionales... Una canción, una imagen, una historia... y sin más, ahí estoy yo soltando el llanto...

Hoy me pasó de nuevo.

Iba manejando cuando de pronto veo un perro tirado a media calle y pensando que estaba muerto siento tristeza por él. Sigo avanzando y veo que mueve su cabeza y en automático freno, a media calle, sin importarme más. Estaba a punto de bajarme cuando veo que alguien ya se estaba acercando. y es ahí cuando se me vienen a la cabeza las imágenes de cuando sostuve la cabeza de mi perro mientras el veterinario lo dormía y de cuando recogía a mi perra de la calle por haber sido atropellada.

Sigo avanzando lentamente en el coche con las lágrimas rodando por mi rostro pensando en esto que dice mi hermana de que hago a mis mascotas inmortales, recordando a esos perros con discapacidad o callejeros que se aferraban a la vida y yo me aferraba por años junto con ellos.

No sé si los hago inmortales o no, sólo sé que seguiré adoptando animales mientras pueda, y que necesito secar mis lágrimas antes de llegar al trabajo.

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