sábado, 6 de febrero de 2016

De los dolores placenteros...

Digamos que disfruto del dolor, que disfruto sentir como mi cuerpo produce sustancias para tolerarlo y aliviarlo; digamos que en este momento tengo los labios ajados por una gripe que parece llegar como respuesta a algo más que ambiental, emocional; digamos que de pronto tuve la necesidad de algo salado, aún cuando no suelo gustar ni disfrutar de las cosas saladas; digamos que esto de comer y saborear lo que como me llevó a elegir algo salado de mi cocina y no solo tragarlo sino paladearlo; digamos que el escozor en mis labios me produjo una sensación tan placentera que me estremeció por completo; digamos que no bastó con un bocado, que necesite de unos momentos para dejar que mis entrañas se sacudieran, que la excitación pasara de mi boca a mi cuerpo por completo; digamos que recordé algunos cuerpos, algunos placeres, algunos encuentros; digamos que mientras recordaba mi espalda se erizó y se arqueó ligeramente como reflejo; digamos que mientras mi cuerpo sentía mi mente trajo a mi Dicitencello vuje y sonreí; digamos que el dolor es dolor, aún que venga del cuerpo o del alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Uno qué sabe? pues sabe su verdad...