miércoles, 10 de marzo de 2010

Cada quien...

Hoy.. mientras sentía "pena" por un par de sexo-servidoras paradas de noche (como es habitual) en una esquina (como es de esperarse) con una falda muy corta y un escote bastante pronunciado (como resulta más apetecible la mercancía) mis pensamientos volaron y volaron y recordé algo que mi padre me dijo hace mucho tiempo...

Un día durante uno de los viajes a Guadalajara estábamos sentados mi madre, mi padre y yo desayunando unos riquísimos huevos divorciados con pan con mantequilla y un vaso con jugo de Naranja con Zanahoria junto a la ventana del Sanborns más cercano a nuestro hotel (lo recuerdo bien porque es casi una tradición desayunar "eso" y "ahí" cada que vamos a esa hermosa ciudad), cuando se nos acerca una mujer de no más de 35 años con rasgos muy étnicos cargando un bebé de no más de año y medio, bastante desaseados los dos, con una expresión de tristeza que de sólo recordarla me parte el corazón (ellos por fuera de la ventana y nosotros por dentro claro está, porque en "esos lugares", "ese tipo" de personas no pueden entrar). No pude dejar de observarlos y al ver que mi plato estaba lleno e imaginando que ellos tenían muchísima hambre simplemente me fue imposible seguir comiendo. Mi padre, que ya había visto a esa mujer y al bebé me dijo "si no quieres no comas, pero con dejar de comer no vas a hacer que ellos estén mejor, así que yo te recomiendo que termines tu desayuno".. yo no pude y esperé a que los demás terminaran sin decir ni una sola palabra.
Al final la mujer se había retirado de nuestra ventana y se había colocado más cerca de la entrada del lugar, mi padre me llevó a la puerta y me dijo que esperara ahí y observara a la mujer, no pasaron ni 5 minutos cuando una de las personas que salía del lugar le dio a la mujer una moneda de 10 pesos (lo cual es bastante generoso, ya que la mujer no ofrecía ningún tipo de servicio), después de eso salió otro hombre y le dejó un billete (no puedo recordar de cuánto era el billete, pero dado que el de menor denominación es de 20 pesos, es obvio que fue mínimo esa cantidad la que le dejó).
Después de eso mi padre me dijo: "viste lo que pasó?", yo le contesté que sí había visto como la gente le dejaba dinero a esa mujer pero que no comprendía su pregunta. Él me dijo: "en menos de media hora esa mujer ha ganado más de 30 pesos, eso quiere decir que durante el día es muy posible que gane para una comida en forma para ella y para el bebé". Yo le dije que lo entendía pero que no podía evitar sentir pena por ella.
"Cuando le das dinero a las personas sin que ellos hagan algo para obtenerlo, estas fomentando que sigan sin hacer algo con sus vidas. Mira, qué crees que pasaría si yo le dijera a esa mujer: le ofrezco llevarla a mi casa, prometo pagarle por que la limpie y además le ofrezco un lugar donde vivir?", "no lo sé", le contesté "supongo que aceptaría".

Entonces él me dijo algo que me ha acompañado a lo largo de mi vida: "no hija, ella vive así no porque no tenga otra opción sino porque así ha elegido vivir. Ese es el tipo de vida que ella quiere tener, sin esfuerzo alguno ella se gana al día probablemente 200 pesos o más, y eso es como 4 salarios mínimos o más (de aquella época). Te das cuenta que ella gana más que un trabajador promedio solamente por pararse afuera de un buen lugar?"

Al final me dijo: "hay personas para todo hija, tiene que haberlas.. Recuerdas que hay personas que viven en los basureros? Esas personas viven ahí porque ese es el tipo de vida que conocen, porque así han decidido vivir.. si ellas no vivieran ahí separando el cartón, el aluminio, el vidrio y demás.. alguien más lo haría, simplemente porque alguien tiene que hacerlo".


Lo que me dijo mi padre no sirvió para calmar la tristeza que sentí por la mujer y su bebé y aún hoy no termino de comprenderlo, aceptarlo o refutarlo, pero sí me sirvió para comprender que cada quien vive como quiere vivir.. y sobre todo, que la mejor forma de ayudar a alguien no es darle las cosas sólo porque sí, sino ofrecerle la oportunidad de nuevo estilo de vida a cambio de su trabajo.
El darle dinero a la gente es bastante fácil y puede lavar un poco nuestras culpas, pero no cambiará la vida de los demás, el verdadero cambio está en darles la opción de aprender a luchar por una vida mejor, eso no se acaba y jamás nadie podrá quitárselos.




(Con mucho cariño para una de las personas más "locas" que he conocido, pero que más ha influenciado mi vida y que me ha dado la oportunidad de ver cómo después de tantos y tantos aciertos y errores, una persona puede llegar a decir que "a sus 60 años está viviendo el mejor momento de su vida".. para ti papá).

3 comentarios:

  1. Fue una buena noche para ti ^^ y para mi tambien,me gusto tu anecdota que pro y es igual de magica en vivo y en escrito joojjojo

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  2. tu padre no podría tener más razon... y me alegro que lo recuerdas... no obstante deberiamos de poder hacer algo para toda esta gente... que lo dificil es distinguir cuando uno realmente necesita ayuda y cuando lo hace como professión...

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  3. Peiro - Nunca nadie diga que es querido aunque lo estén adorando.

    Adrianos - Hay tantas cosas que recuerdo de y con mi padre.. sus 60 años y una vida intensa le han dado mucha sabiduría.. me siento muy contenta de poder recibir un poco de ella. Un abrazo.

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Uno qué sabe? pues sabe su verdad...