- ¿Con qué llave abrirías mi puerta?
- Con la del equilibrio. Y tu ¿con cuál abrirías la mía?
- Libertad.
Hace casi quince años me regalaron una llave pequeña que venía con explicación:
- No sabía qué regalarte. Eres muy complicada. Mi madre me dijo que te comprara flores y yo sabía que no te gustarían si no eran margaritas. Mi padre me dijo que te comprara un muñeco de peluche y yo pensaba que tu querías un caballo. Pensé en regalarte una cadena pero mi madre insistía que fuera de oro y yo sabía que no te gustaba el oro, así que sin saber qué hacer vi esta llave. Es de oro. Te la compré con una cadena de plata. Sabía que no querrías llevar un corazón, así que el corazón es mío y decido darte la llave.
A la fecha la uso, no creo habérmela quitado muchas veces y cuando me preguntan qué abre yo sólo sonrío. Un día un viejo amigo me dijo:
- No sólo marcó tu vida, hasta te puso llave.
Me gustan las llaves y su simbolismo. Me gusta que me dieran la llave de ese corazón que sigue a mi lado como mi mejor amigo. Me gusta que aquel que hizo campaña para que me quitara la llave ya no esté en mi vida. Me gusta que si me dieran una nueva tendría escrita la palabra equilibrio.
Me gusta recordar cosas que no tienen mucho sentido.
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