Me gustan los días tranquilos en donde puedo estar en silencio, dónde puedo pensar bajito, hablar despacio, sentir mi cuerpo, calmar el paso.
Me gustan los días templados, siempre que haya viento que acaricie, que trasporte, que suene en mis oídos, que armonice mis latidos al compás de mi brazos.
Me gustan los días lentos, donde el tiempo se toma su tiempo, donde los minutos se forman sin atropellos, donde vivo dos veces cada momento.
Me gustan los días donde puedo tomarme dos tazas de té seguidas, donde desayuno a la mesa, donde manejo con las música alta y las ventanas abiertas.
Me gustan los días donde me despierto y contemplo los ojos que me miran y me detengo en su mirada.
Me gustan los días como hoy, hasta hoy, por hoy. Ya mañana quién sabe.
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Uno qué sabe? pues sabe su verdad...