La vida está en los recuerdos, las vivencias, en las memorias, en la influencia que ejercemos y la forma en que cambiamos las vidas que tocamos.
Está ahí, en aquello que compartimos con otros, en esos trozos de presente y de pasado que nos hace ser quiénes somos; en lo que los demás llevan de nosotros en su andar, su sentir o su pensar. Ahí está.
Creer que la vida la contienen los objetos es como pensar que Dios está en el templo y dejar de verlo y sentirlo en cada momento, en cada milagro que llamamos presente.
No, la vida no está en los objetos.
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Uno qué sabe? pues sabe su verdad...