Ese te quiero fue de madrugada, con 12 años de historia de respaldo, con voces cansadas por razones varias pero cansadas al fin; me sucedió algo así:
- siento deseo de decirte que te quiero Alejandra, pero no sé por qué.
- ¿tiene que haber un por qué?
- me gusta saber por qué digo lo que digo. A veces vas a tener una necesidad afectiva y vas a decir cosas, y una vez cubierta tu necesidad lo que dijiste ya no es así y lastimas a las personas. A mi me gusta cuidar de hacer el menos daño posible.
- ¿y eso aplica con nosotros? Después de 12 años ¿todavía necesitas preguntarte por qué me quieres?
- no, con nosotros no aplica. Es un hábito que me gusta, me gusta ser responsable con lo que digo. Solo que ahora contigo me salió por hábito la pregunta.
- es bien fácil, mira: te quiero.
- yo también te quiero Alejandra.
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