He hablado, escrito, explicado, entendido, comprendido, analizado, trabajado, revisado, espejeado, y vuelto a comenzar.
Ya no más, no es momento de palabras. Es tiempo de estar conmigo, pensar en mí, en mi vida y mi futuro, de dejar de lado las expectativas de los demás con respecto a mí y hacer lo que en este momento de mi vida me sane, me nutra, me repare, por lo tanto, me haga crecer.
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Uno qué sabe? pues sabe su verdad...