sábado, 3 de abril de 2021

Del estar..

Tú no lo sabías, estoy segura que tú no lo sabías, no había manera de que supieras que llevo noches sin poder dormir a tiempo, sin descansar, que me despierto con dolor en el pecho y en la panza, cansada y con cefalea. 

Tú no lo sabías, que ya no sé qué música escuchar que no me traiga recuerdos, llantos o pesadillas. 

Tú solo me mandaste un mensaje y me preguntaste si me podías llamar. 

Y hablamos por horas, nos acompañamos cada quien en nuestro mal; me mandaste una canción que habías grabado y que yo no quise escuchar porque no la habías grabado para mí. Te reíste mucho y me dijiste tóxica, y después me mandaste otra canción diciendo que esa sí la grabarías para mí. Seguimos hablando, recordando, imaginando escenarios nuevos recreando el pasado, a veces querías soltar la carcajada y salía en cambio esa especie de pujido o de lamento al que tú llamas “tu risa pendeja”. 
Nos contamos tanto, tú casi sin hablar de tu proceso, yo sin decirte que me duele el corazón, que se me rompió de nuevo. No hizo falta. Después de ciertas vivencias la intimidad no precisa de detalles. 
Y al final me leíste un cuento, como cuando otrora me leías para que me quedara dormida, diciéndome “cuando termine de leer voy a colgar pensando que te dormiste”. Y fue ahí donde, mientras te escuchaba, pensaba que la vida es muy curiosa, tú sin saber me mandaste una canción que re significaba algunas cosas y estabas ahí leyéndome para que durmiera después de tantas noches de desesperación.  

No necesitabas saber cuánto bien me hacías, y yo no necesité saber si yo hacía lo mismo por ti. Solo necesitábamos estar, y estuvimos. 

Gracias. 

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Uno qué sabe? pues sabe su verdad...