domingo, 4 de octubre de 2015

De la mitad de la historia...

Quería contar historias. Eso quería.
Se sentaba con todo en orden sobre la mesa y esperaba ese rayo fulminante de la inspiración.
Solo pensaba cosas tristes, ese era el problema.
Pensaba en "gato" y después se venía a su mente la palabra "callejero".
Pensaba en "barda" y no podía evitar pensar en "abandonada".
Pensaba en "campos" y siempre los veía "incendiados".
Pensaba en "arcoiris" pero sin olla de oro y con un duende "desolado"
Se levantaba con la molestia de esos pensamiento tristes que rondaban su cabeza y terminó por abandonar el oficio de escritor.
Nunca llegó a escribir sobre ese gato callejero que se metía a escondidas a una casa de noche para cobijarse, ni sobre esa barda que aún que abandonada guardaba en ella las promesas de permanencia de tantos ambulantes, ni mucho menos sobre esos campos que sólo florecen al reventar sus semillas con el calor del incendio, ni del duende que cambió de oficio al descubrir que esa olla de oro se la daban sólo como bono de comisión.

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