A veces solo se trata de eso, de abrirse.
He pasado unos días diferentes al lado de mi familia, me sentí amada como quizás nunca me sentí. Y pensaba en qué había sido diferente esta vez, encontré muchas posibles respuestas, pero la que quizás sea la más certera fue el hecho de que decidí abrirme a ellos.
Abrirme me permitió recibir el amor que es probable que siempre haya estado ahí para mí y que yo, por mis heridas no sabía cómo tomar.
Abrirme es una señal de que he crecido, de que ya no soy tan vulnerable, de que muchas heridas han cerrado y de que soy capaz de dar y recibir amor de otras formas.
Aún me quedé con ganas de decirle cosas lindas a mi madre y a mi hermana. Aún me quedé con ganas de agradecerle a mi hermano que haya ido a despedirme. Todavía no puedo dejar salir las palabras cuando me desborda el sentimiento.
Si hubiera podido decirle a mi hermana algo en ese momento le habría dicho que la amo, que significa para mi la vida, que no soy lo que soy ni estaría donde estoy de no haberla tenido a ella para cuidarme, aún siendo ella también una niña. Le habría dicho que sus hijos son mi adoración, que valoro su esfuerzo de estar a mi lado y consentirme en todo lo que ella sabe que me hace feliz. Le diría que la vida no me alcanza para demostrarle lo mucho que la amo y que espero verla pronto.
Si le hubiera podido decir algo a mi madre en ese momento le habría pedido perdón, por no tenerle paciencia, por no ser tan amorosa con ella, por a veces no saber cómo acercarme y juzgarla, por no aceptarla como es así como ella me demuestra que trata de aceptarme como soy. Le habría dicho que lo que hizo por mí de la forma en que lo hizo fue suficiente, que no conozco toda su historia pero sé que no fue fácil para ella, que estoy tratando cada día de ser la hija que ella se merece y que le agradezco todo el amor que hoy por hoy me da.
Si hubiera podido decirle algo a mi hermano, le habría dicho que lo perdono, que lo perdoné hace años, que si no me acerco es porque me cuido y porque no confío en él, más no porque no lo ame. Le habría dicho que deseo con todo mi ser que su corazón encuentre paz y que su espíritu encuentre también el camino de libertad y plenitud que se merece. Que luche, que crezca y sobre todo que trabaje en él, que sea humilde para dejarse ayudar y para pedir ayuda.
Además de tantas experiencias este viaje me trajo a mi padre a la mente de distintas formas en distintos momentos. A él le escribiré después.
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