martes, 19 de enero de 2021

De los cuentitos a distancia..

 El domingo recibí un mensaje que me sacudió.

El mensaje fue de Isaac, aquel que otrora fue mi novio y más reciente, mi amigo. Tiene ya casi un mes en el hospital, debatiéndose entre la vida y la muerte, superando un coma, dos operaciones y una prótesis en su estómago. Yo no había tenido el valor de mandarle mensaje, a pesar de que personas cercanas me preguntaban por él, una de ellas fue Luz Aydee. 

Yo no le escribí, el me escribió. Me preguntó de qué trataba un libro de Benedetti, la conversación fue la siguiente:

- ¿De qué se trata el libro “vivir adrede”?

- Son cuentitos. ¿Cómo estas? 

- Tratando de vivir y hasta ahora... lográndolo. Ha sido duro... particularmente hoy. Murió mi padre Alejandra. Y yo aún sin salir del hospital.

- Supe que estabas en el hospital. Revisé si tenía tu número de celular y sí, nunca mandé mensaje porque no sabía qué decir. Ahora me encuentro con menos qué saber decir más que lo siento tanto. 

- No me hubiera llegado, apenas hoy tengo celular. Y antes no tenia la fuerza para sostenerlo. 

- Si pudiera te daría un abrazo. Creo que eso diría mejor lo que quisiera expresarte. 

- Cuando puedas... léeme un cuentito... que me ayude con la esperanza y con la fuerza. Esa es mi búsqueda ahorita... por eso pregunté por el libro. 

- La esperanza de Benedetti no es como la esperanza conocida. 

- Lo sé... lo recuerdo de ti. No tiene que ser hoy y no tiene que ser de ahí. 

- Buscaré uno que me gustaría leerte. Trataré de que el audio sea corto. 

- Sí... escucharte siempre es un gusto. El audio está bien, lo puedo poner junto a mi oído y cerrar los ojos. 


Desde entonces le he mandado audios con poemas y fragmentos de cuentos o novelas por la noche.

Me duele lo que le pasa, es extraño que él me haya escrito a mí y no yo a él para preguntarle cómo estaba, me avergüenza un poco, sin embargo, no hubo introducción ni reclamo, solo una pregunta y lo demás fluyó natural. Me escribió para que le ayudara con su fuerza y su esperanza. A veces siento que la gente me quiere más de lo que merezco, otras veces me reconforta saber que me quieren, y justo en esta situación me alegra poder enviarle audios por la noche y acompañarle de la forma que él sabe que yo sé. 

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