Hoy por la mañana canté y bailé. Fue solo un ratito, pequeñas señales de que mi corazón es fuerte y sabio y esta sanando.
También desayuné con un gran amigo quién, además de escucharme y compartirme un poco de su vida me regaló grandes lecciones.
Tiene 6 años que comenzó a cultivar una relación con Dios y cuando lo escucho sano, porque le creo, veo congruencia en su vida y sus palabras, siento amor en él, no me habla de un Dios al que le tema o ante el que sienta vergüenza. Me gusta hablar con él porque compartirnos, cada quién desde su trinchera los mismos idéales y nos respetamos.
A penas es la 1 de la tarde y mi corazón late con esperanza.
Gracias a la vida que me regala tanto.
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