domingo, 27 de septiembre de 2015

De los Maestros nuevos-viejos...

Si tuviera un galón de gasolina y un cerillo, no dudaría en usarlos.
Ando así, sin temor de llevarme a todos y a todo entre las patas camino al carajo.
Y además de lo anterior, estoy leyendo a Juan Carlos Onetti con mayor profundidad y me tiene atrapada.
Ya había escrito antes que para decir que "leo o he leído" a alguien necesito conocer por lo menos tres de sus obras y con Onetti no me había dado el tiempo o la oportunidad. Así que aquí estoy, leyéndolo e incrementando mis ganas de poder viajar algún día a Uruguay.
Dejo a continuación, el inicio de un cuento que me ha dejado mareada...

TAN TRISTE COMO ELLA

Para M. C.

Querida Tan Triste:

Comprendo, a pesar de ligaduras indecibles e innumerables, que llegó el momento de agradecernos la intimidad de los últimos meses y decirnos adiós. Todas las ventajas serán tuyas. Creo que nunca nos entendimos de veras; acepto mi culpa, la responsabilidad y el fracaso. Intento excusarme —sólo para nosotros, claro— invocando la dificultad que impone navegar entre dos aguas durante X páginas. Acepto también, como merecidos, los momentos dichosos. En todo caso, perdón. Nunca miré de frente tu cara, nunca te mostré la mía.

J.C.O.



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