Considero, amigo, que estoy en ese punto, parada frente a la delgada linea entre seguirte pensando y escribiendo y dejarte en paz. Quizá lo piense más porque soy yo la que necesita paz, mucha, muchísima paz, en cada día, en cada respiro, en cada suspiro que te dedico cuando te recuerdo.
Considero, amigo, que me regalaste tantas cosas sin darte cuenta que pedirte más sería una exageración, una muestra del egoísmo y de las ansias de matarme con tu veneno.
Considero, amigo, que después de todo lo que pusiste en marcha en mí, ya no volveré a ser la misma, aquella que lloró cuando te pedía que no fueras un cobarde, mientras dentro, muy dentro, se lo pedía a muchos otros y también a mi.
Considero, amigo, que es un privilegio el haberte conocido de la forma en la que te compartiste conmigo, pero que no tengo yo nada que darte porque estoy vacía de eso que necesitas.
Considero, amigo, que verte y no permitirme darte un abrazo profundo, intenso, sereno, completo, abrazarte con todo mi ser, es una muestra de que no estoy lista para manejar el miedo que siento cuando te veo llegar.
Considero, amigo, que encontrarme cada tanto con personas como tu es el alimento que necesito para no perder la fe en el hombre, y que no solo yo, sino aquellos que me quieren, se alegran de que nos hayamos topado y tocado.
Considero, amigo, que se me nota tu presencia en mi vida, que no puedo negar que iluminaste, desempolvaste, activaste, sanaste y alimentaste partes de mí, volviéndote inmarcesible y haciéndome a mi consciente de que tengo mucho trabajo por hacer.
Considero, amigo, que el haberte escuchado decir aquellas palabras clave que ni sabías que decías, pusieron en marcha la locomotora de la destrucción de aquellas cuentas inconclusas y que desde que tu voz profunda penetró mis vejas barreras no puedo acallar el eco que me repite que yo merezco estar mejor.
Considero, amigo, que eres una bendición, un milagro, que te agradezco por cada minuto, por cada dolor causado en consecuencia, dolor que proviene de la sanación, del curarme, por gustarme tanto.
Considero, amigo, que después de tantas cosas bellas no puedo usarte para resolver lo que tengo pendiente, y que no podría jamas, a través de ti, compensar lo que en su momento me fue negado.
Considero, amigo, que la paz solo llega cuando uno armoniza lo que hace con lo que piensa y siente, y yo siento que si pudiera devolverte todo lo bueno que me has dado y que creo te mereces, lo haría, así que sólo puedo darte la libertad para conmigo y esperar ver en lo que te conviertes para seguir aprendiendo y tomando de ti en la distancia.
Considero, amigo, que esta solo es mi forma de decirte, te amo y que por mucho que arrecie el viento confío en ti y en mi para llegar a buen puerto.
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