domingo, 27 de septiembre de 2015

De pecados, fornicios y tentaciones...

Si hay momentos que atesoro, este debe ser uno de ellos.
Sentada en el suelo en la cochera de mi casa, con mi perrita entre mis piernas, tomando té, leyendo a Onetti y viendo el eclipse lunar.
Tantas maravillas juntas deben ser pecado. Y ese lugarcito en el infierno me lo tengo bien ganado.
Porque como mi buen Maestro Benedetti dijo "para no sucumbir a la tentación del precipicio el mejor tratamiento es el fornicio" y como mi buen consejero Oscar Wilde aseveró "la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella".
Así que noche de pecados y tentaciones, para hacer más cómodo mi lugarcito en el otro mundo.

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