Después nos dijo “ahora ya pueden casarse con quién ustedes quieran”.
“Toma la vida que te dieron y úsala para trascender. Eres un milagro, eres valioso, vive, disfruta, sé feliz, ámate y ama”.
Al final, cuando estuvimos en círculo y me preguntó cómo estaba, mientras sonaba de fondo “what a wonderful world”, sin poder articular palabras porque me ahogaba el llanto solo pude verbalizar “siento mucho amor”. Y él me dijo “¿eso también se vale, verdad? Así se siente amarte”.
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Uno qué sabe? pues sabe su verdad...