jueves, 25 de marzo de 2021

De las preguntas que se responden..

“Ahora me siento tonto cuando pienso en conformarme con 3 días buenos y 4 malos”. Esto fue lo que me dijo un paciente cuando le di el alta.
Yo le respondí que no cayera en la soberbia de juzgarse cuando antes no sabía lo que ahora sabe. Es algo muy común en las personas, arrepentirse y juzgarse. 

La historia de este paciente es larga, llena de baches profundos, que él llamaba abismos. Llegó hace casi 5 años conmigo. Fue y vino. Llegó primero para mejorar en su relación de pareja, después me llevó a su esposa, después regresó solo él para aprender a sobrellevar una relación donde, en sus palabras “a la semana había 3 días buenos y 4 malos” y eso valía el esfuerzo; dejó de ir y regresó para divorciarse, y al final de su camino, solo hasta ese punto se encontró con él y sanó sus heridas. 
El día de ayer, por fin, le di el alta. 

Llegó conmigo sin poder responderme una simple pregunta “Si no hicieras tanto por los demás, ¿por qué te querría la gente?” 
La primera vez que se lo pregunté se quedó callado y rompió en llanto. Ayer me dijo que ya sabía la respuesta. Me respondió con una sonrisa “me quieren porque soy yo, y yo soy valioso. No necesito hacer nada más”. Casi lloro junto con él, pero ahora de contento. 


A veces me pregunto qué hice para merecer un trabajo tan lleno de milagros y de lecciones de vida. 

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