jueves, 7 de enero de 2021

Caminos.

Hay cuentos que se escriben antes y a la inversa, Gracias Ale. "No hay paso que alcance a los enamorados, sólo el tiempo puede separarlos. Y así fue como pasó. Ella trató de vivir en libertad, él trato de acomodarse a su cautiverio, ella no supo que hacer con tanto tiempo para pensar, para vivir, para sentir, él no pudo dejar de sentir la brisa en su piel y añorar los lugares que había recorrido cada atardecer. Ella se levantó un día, lo miró, él ya no sonrió, ella salió de la habitación, él no la siguió, ella no regresó, él partió también, ambos por la misma dirección en la que habían venido." http://sakurandra.blogspot.com/2009/08/caminos.html

miércoles, 6 de enero de 2021

Adiós y gracias.

Que maravilla tener un registro de mis pensamientos desde hace casi 12 años. Leerme me reconforta: "Dejar ir a las personas.. Es un deber, una obligación, una elección, o es algo que pasa sin que nos demos cuenta o sin que podamos evitarlo? Creo que el dejar ir a las personas por las razones indicadas es lo más sabio, aún cuando duela, aún cuando se sienta en el alma que se nos va un pedazo de nuestro ser. Hoy he dejado ir algo, algo que no sé como describir, me ha quedado un vacío, un hueco que en este momento no veo como llenar, pero sé, o mejor dicho, tengo fe, que llenaré con amor, con experiecia y con todas aquellas cosas que me hacen crecer. Pase lo que pase, prometo que siempre me pondré en pie, porque no hay algo tan fuerte que no pueda superarse y a cada paso el reto será mayor, pero así también, mayor será la satisfacción. Doy gracias a todos los que han llegado, a todos los que se han ido y anticipo las gracias a todos aquellos que vendrán, soy lo que soy gracias a ustedes y espero de corazón haber dejado algo de mi en sus corazones, algo que los ayude a llegar al final del camino siendo mejores personas. Non omnis moriar." http://sakurandra.blogspot.com/2009/08/adios-y-gracias.html

martes, 5 de enero de 2021

Retórica.

Esa joven Alejandra era muy clara: 

  "Fue ver la radiografía de mi pensamiento, el hambre que siento y aquello con lo que debo ser alimentada para saciarla, mis necesidades desnudas y las vestimentas inapropiadas, remendadas, que uso para vestirlas, y darme cuenta de que no soy tan complicada sino que me complico porque me asusta verme tan clara que puedo reducirme a una sola expresión: “tengo dos lados, mi parte pensante y mi parte sensible, navego de un lado a otro de manera breve pero constante y aquel que elija para estar a mi lado habrá de entender y aceptar esto que soy, lo cual será imposible mientras yo no me atreva a aceptar ambas partes y a encontrar una conciliación”.

http://sakurandra.blogspot.com/2009/07/retorica.html

lunes, 4 de enero de 2021

Amo, ama, amar.

Lunes 22 de junio de 2009 escribía una joven Alejandra: 

  Amo, ama, amar 

 Crecemos viviendo y escuchando a la gente decir que el amor duele... es curioso como culpamos al amor por el dolor que sentimos por causa de nuestros errores, nuestros vicios, malos hábitos. El amor no duele, el amor no puede doler porque entonces no es amor, puede ser orgullo, temor, ansiedad, deseo, pasión, anhelo, puede ser desear que las cosas sean cuando no deben ser, querer que el otro cambie, intentar cambiar cuando no se quiere, es vivir inconforme esperando un mágico final, pero no es amor. Antagonicamente, existe literatura que habla del amar, de un amor libre, puro, sincero, honesto, transparente, de un amor por el hecho de amar no de poseer, no de ser, estar, cambiar, sino amar, nos dicen que para amar debemos aceptar, que el que ama no cambia, que el que ama no juzga, que el que ama no exige, lo noble de lo noble es amar. Ni lo uno ni lo otro, el amor es celoso, no es incondicional, no es desinteresado, no es ciego. El amor es celoso del tiempo que dedicamos a quienes amamos y de lo que damos, porque celamos lo que dejamos para nosotros, no es incondicional porque amar por amar sin nada a cambio, ni siquiera la satisfacción es imposible, no es desinteresado porque en el amar buscamos nuestra satisfacción personal, no es ciego porque si vamos por la vida amando ciegamente cometeremos grandes errores. El amor debe ser cuidadoso, es algo tan preciado que no debe malgastarse, debe invertirse, hacer aquello que nos hace felices, hacer aquello que en verdad deseamos, siendo responsables de lo que hacemos y lo que obtenemos; si quieres amar a alguien sin ser correspondido disfrútalo! no esperes que te amen, no sufras ni llores porque las cosas no pueden ser, sólo ama, sólo da, tarde que temprano, si no recibes nada te cansarás, debes cansarte, y seguirás tu camino. Por qué escribo esto? porque he tratado de amar para que las cosas sean como quiero, no de amar las cosas como son, no pretendo vivir conformándome, pero mientras más lucho contra lo que no me gusta, menos disfruto lo que sí, menos vivo, menos siento. No amo cuando no soy feliz, soy feliz cuando amo. Sólo espero sentir lo que sé, sólo así habré aprendido mi lección.

http://sakurandra.blogspot.com/2009/06/crecemos-viviendo-y-escuchando-la-gente.html

domingo, 3 de enero de 2021

Poema de la despedida.

 Dejaré mis letras y compartiré las de otros, esas que expresan con mayor claridad lo que siento. Curioso que otros hablen mejor que yo de mi sentir. 

Poema de la despedida.

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.


José Ángel Buesa.

viernes, 1 de enero de 2021

De la serenidad..

 El 30 de enero estuve en aquella iglesia de mi infancia, sentada en ese rincón en el que a veces me refugiaba cuando adolescente. 

Me confesé y escuché misa, y entendí por qué no me gustaba y sigue sin gustarme. La mayor parte del ritual se trata de pedir. 

Nunca me he sentido cómoda pidiendo, menos a Dios. Siento que a Dios hay que agradecerle. Que a la gente hay que agradecerle, que a la vida hay que agradecerle. No creo que se necesite pedir sino una actitud más de gratitud hacia lo que es y lo qué hay. 

Sentada escuchando tantas peticiones me sentía incómoda, malagradecida, pidiendo y pidiendo como si no me fuera ya dado con la vida todo lo demás. Cada día es una oportunidad.

Cuando intentaba orar solo podía decir “gracias”, hasta ahí llegaba, pero estos días recordé la oración de la serenidad y pude conectar. Yo solo conocía estas líneas:

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo y la sabiduría para conocer la diferencia”

Y buscando la oración en internet descubrí que lo que yo había aprendido de niña era solo un fragmento. Aquí va completa: 

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia; viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez; aceptando las adversidades como un camino hacia la paz; pidiendo, como lo hizo Dios, en este mundo pecador tal y como es, y no como me gustaría que fuera; creyendo que Tú harás que todas las cosas estén bien si yo me entrego a Tu voluntad; de modo que pueda ser razonablemente feliz en esta vida e increíblemente feliz Contigo en la siguiente. Amen.”

Leerla completa me hizo comprender aún más por qué ha sido mi oración predilecta y con la única que conecto de verdad.

Así que si pidiera algo sería: serenidad, valor y sabiduría. Amén  


De mí llanto..

 Siempre que me siento muy amada, muy contenta o muy agradecida, lloro.

Se me atoran las palabras en la garganta y salen como lágrimas. 

Estoy llorando. 

Recibí el año sola físicamente. Lo necesitaba así. Para estar conmigo, para procesar todo lo que ocurrió estos días, para hacer inventario y re-conocerme, para fijarme nuevas metas, para ver lo que logré y en qué crecí, para saber lo que solté y lo que deseo cambiar. 

Voy bien, me repito. Cada día lo hago mejor. 

El camino de libertad es medio jodido. He necesitado alejarme de lugares y personas, renunciar a ciertas formas de vida, a lo convencional, tomar decisiones increíblemente dolorosas, sacar personas, perdonar a otras, pedirme perdón y seguir adelante. 

A veces no puedo evitar juzgarme mala persona, todavía hay vestigios de eso, cuando me veo no siendo como me gustaría ser, sin embargo, cada día me siento un poco más orgullosa de mí. Quisiera ser más humilde o menos arrogante, quisiera vivir más en paz, con menos cargas, hay tanto que todavía deseo en mi vida, no sé si tenga el tiempo suficiente para lograrlo.

Mientras tanto, hoy sigo llorando diciéndome “lo hiciste bien Alejandra, lo hiciste bien”.

Tengo un compromiso conmigo, porque es la vida que elegí.

De abrirse..

 A veces solo se trata de eso, de abrirse.

He pasado unos días diferentes al lado de mi familia, me sentí amada como quizás nunca me sentí. Y pensaba en qué había sido diferente esta vez, encontré muchas posibles respuestas, pero la que quizás sea la más certera fue el hecho de que decidí abrirme a ellos.

Abrirme me permitió recibir el amor que es probable que siempre haya estado ahí para mí y que yo, por mis heridas no sabía cómo tomar. 

Abrirme es una señal de que he crecido, de que ya no soy tan vulnerable, de que muchas heridas han cerrado y de que soy capaz de dar y recibir amor de otras formas.

Aún me quedé con ganas de decirle cosas lindas a mi madre y a mi hermana. Aún me quedé con ganas de agradecerle a mi hermano que haya ido a despedirme. Todavía no puedo dejar salir las palabras cuando me desborda el sentimiento. 

Si hubiera podido decirle a mi hermana algo en ese momento le habría dicho que la amo, que significa para mi la vida, que no soy lo que soy ni estaría donde estoy de no haberla tenido a ella para cuidarme, aún siendo ella también una niña. Le habría dicho que sus hijos son mi adoración, que valoro su esfuerzo de estar a mi lado y consentirme en todo lo que ella sabe que me hace feliz. Le diría que la vida no me alcanza para demostrarle lo mucho que la amo y que espero verla pronto.

Si le hubiera podido decir algo a mi madre en ese momento le habría pedido perdón, por no tenerle paciencia, por no ser tan amorosa con ella, por a veces no saber cómo acercarme y juzgarla, por no aceptarla como es así como ella me demuestra que trata de aceptarme como soy. Le habría dicho que lo que hizo por mí de la forma en que lo hizo fue suficiente, que no conozco toda su historia pero sé que no fue fácil para ella, que estoy tratando cada día de ser la hija que ella se merece y que le agradezco todo el amor que hoy por hoy me da. 

Si hubiera podido decirle algo a mi hermano, le habría dicho que lo perdono, que lo perdoné hace años, que si no me acerco es porque me cuido y porque no confío en él, más no porque no lo ame. Le habría dicho que deseo con todo mi ser que su corazón encuentre paz y que su espíritu encuentre también el camino de libertad y plenitud que se merece. Que luche, que crezca y sobre todo que trabaje en él, que sea humilde para dejarse ayudar y para pedir ayuda. 

Además de tantas experiencias este viaje me trajo a mi padre a la mente de distintas formas en distintos momentos. A él le escribiré después.

martes, 10 de noviembre de 2020

Para Don Vergas, aka mí papá..

 Imagina tener que defenderme de todos, sobre todo de ti.

Después de tantos años, la vuelves a hacer papá, ahora no directamente hacia mí, pero sí hacia mi familia. 

No gano tanto dinero para pagarme tantas terapias e ir reparando lo que tu vas rompiendo. 

Necesito confesarte algo, una parte de mí soñaba con que envejecieras y desde esa vulnerabilidad te acercaras a los que siempre hemos estado, tu familia.

Pero no, te vas a morir como mi abuela, en una silla de ruedas, con una embolia y sin poderte expresar. Dependiente, inválido, en agonía y sufrimiento constante, atormentado por todas las chingaderas que haz hecho, y yo, yo probablemente haga lo mismo que hice con ella cuando me tendió su mano y balbuceaba llorando quién sabe qué cosas, probablemente te diga como le dije a ella: no papá, ya no. 

Quería que vieras que era una chingona como tú tantas veces me decías, claro, cuando no me llamabas puta, porque podía ser todo lo chingona que yo quisiera mientras no abriera las piernas. Quería que vieras que podía yo sola, tanto que me he partido la madre para poder yo sola y me he encargado de sabotear todas mis relaciones de pareja para estar sola. Quería que vieras que siempre soy la mejor aunque eso implique competir con todos, siempre, a costa de todo, incluso de mí. Quería que te sintieras orgulloso de mí y que me lo dijeras no para el periódico o para tus amigos, sino para mí, solo para mí. Quería tantas cosas, que evidentemente no van a ser. 

Hoy solo quiero paz en mi corazón, quiero descansar de ti, como dice Sabines "curarme de ti", quisiera no vivir a la defensiva, pero a eso me acostumbraste, quisiera no vivir alejándome de todo lo que pienso que podría lastimarme, no verte en cada persona a la que le abro mi corazón y sentir que debo estar lista para el ataque, y cómo no, si quién debía cuidarme y protegerme me chinga. 

"Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte", y de verte en cada hombre del que me enamoro y vivo pendiente de que no me haga daño, aprender a confiar y a elegir en quién confiar. Debo dejar de elegir personas a las cuales cargar nada más para que veas que no solo puedo con lo mío, sino que soy una mujer tan fuerte que puedo cargar a un hombre. Debo dejar de buscar tu aprobación eligiendo cargas o de huir cuando me siento vulnerable.

Debo, debo, debo. 


sábado, 7 de noviembre de 2020

De repetirme las cosas..

Soy más fuerte de lo que pienso y siento.

El miedo enfrentado se convierte en valor. 

Soy más fuerte de lo que pienso y siento.

El miedo enfrentado se convierte en valor. 

Soy más fuerte de lo que pienso y siento.

El miedo enfrentado se convierte en valor. 

No necesito que nadie me salve. 

Yo puedo con esto y más. 

No necesito que nadie me salve. 

Yo puedo con esto y más.

No necesito que nadie me salve. 

Yo puedo con esto y más.


Esto también pasará.


lunes, 2 de noviembre de 2020

De Los solos..

 Así como Galeano escribía para "Los nadie", así yo escribo para "Los solos"..


Los solos, esos que nadie cuida jamás. A los que la vida se les va cuidando de otros. 

Los que saben lo que vale un buenos días, un ya comiste, un cómo estas.

Los solos, los fuertes, los que siempre pueden. Los que aprendieron a poder, porque no había más.

Los que no piden ayuda, los que no se dejan ayudar. Los que sostienen el mundo en su regazo.

Los solos, los que no paran, los que continúan aunque sea a rastras. Los que no pueden sino avanzar.

Los que saben que si se detienen detienen todo, porque todo lo mueven ellos. 

Los solos, los que lloran en silencio y en lo oscuro. Los que esconden lo que sienten para no molestar.

Los que esperan un abrazo que no llega, los que piden sin recibir jamás.

Los solos, los que ven a los demás acompañados. Los que se preguntan cuándo les irá a tocar.

Los que sueñan con no estar solos, lo que tienen la esperanza de encontrar su lugar.

Los solos, los que se lamen sus heridas solos. 

Los que se duermen solos.

Los que sienten tanto y tan intenso solos.

Los que se celebran solos.

Los que se dan aliento solos.

Los que se sacan de la cama solos.

Los que no dejan legado.



Para la niña bonita que me llama en la madrugada para llorar acompañada, mi cariño y admiración siempre. 

lunes, 26 de octubre de 2020

De ti..

 Mi niño de los ojos bonitos, esos que siempre dije que eran verdes y tú insistías en que eran azules, o ¿era al revés?

Mi niño de la sonrisa grande, esa que hacía que se te cerraran un poquito tus ojitos, que a veces era tierna y a veces indicaba precaución.

Mi niño grande, guapo y fuerte, competitivo y amoroso, cálido y necio, terco como tú solo y humilde para aprender. 

Mi niño noble, el hombre más íntegro, honesto y fiel. 

Mi niño el mejor de todos, el único, mi primer amor, mi gran amigo, mi compañero y confidente. 

Mi niño, ese que me puso nerviosa desde el día primero, con tu caminar seguro y arrogante, con tu voz firme y pretenciosa. 

Mi niño corazón gigante, donde cabían todos menos tú.

De lo que me dijeron de ti..

Te extraño tanto. A veces quisiera haberme ido yo antes que tú, a veces quisiera no tener que estarte escribiendo esto y solo estar contigo en la sala de tu casa con tu guitarra y tus gatos, o afuera en la cochera, yo parada y tú sentado para que te pudiera abrazar; o quizás en tu cuarto donde te acostabas y te agarraba la panza mientras me decías que a veces tenías que aguantarte mucho para no pegarme por todo lo que te hacía enojar. O mínimo estar sentada en el sillón de tu estudio de grabación mientras tú me contabas historias de los culeros de tu familia o veíamos televisión.

Nuestra relación siempre fue rara, nos queríamos mucho, eso no lo dudo, te amaba y me amabas, cuidaba de ti y cuidabas de mi, cada quien a su estilo. Contigo aprendí lo que era el amor en todas sus formas; me permitiste enamorarme de ti y arrodillarme frente a ti para que no me dejaras, te quedaste a mi lado cuando me cortaste porque sabías lo mucho que me dolía y de alguna forma querías consolarme. Siempre fuiste más honesto y fuerte que yo, y eso hizo que me quedara a tu lado, jamás me mentiste, incluso cuando sabías que la verdad me destrozaba. ¿Cómo no amarte? Si siempre me mostraste quién eras. 

Me mostraste el amor de amigos, ese incondicional y literalmente sobre todas las personas y cosas, me llevabas con tu familia aunque hablaran de mi, me llevabas con tus amigos aunque hablaran de ti, me llevabas a todos lados y siempre sentí que te sentías orgulloso de mi, de nosotros. 

Siempre supiste que te defendía ante cualquiera que dijera algo de ti, que era tu más fiel admiradora, que cuando te veía se iluminaban mis ojos, se me dibujaba una sonrisa y que no podía evitar abrazarte y decirte lo mucho que te quería. 

Mi amor por ti trascendió todo, me enseñaste que sí existen esos hombres con los que las mujeres soñamos, te convertiste en mi ideal, en mi niño perfecto, en mi referente de cómo debía tratarme aquel del que me enamorara. Después de ti solo pude enamorarme de nuevo con la misma intensidad de otro y tú no dudaste en convertirte en su amigo, porque decías que si me hacía feliz no tenías por qué no quererlo. 

Te antojabas conmigo cada vez que yo permitía que algún cabrón con el que salía me quisiera menos que tú. Intentabas darme lecciones, consejos, emparejarme con tus amigos. Más nunca dejaste que me pusiera con ese amigo tuyo que sabías que me gustaba porque según tú nada más me iba a partir el corazón.

¿Qué hago ahora? Si dice la gente que estás muerto. Si te escribo para contarte todo lo que me pasa y no me respondes, si el dolor me llega de golpe y no puedo llamarte para que me regañes y me consueles. Si no pude ni tomarte de la mano antes de que dejaras de respirar, si no pude ni ir a verte, ni decirte al oído lo mucho que te amaba una vez más. 

No sé cuantas veces tendré que pedirte perdón en mis pensamientos y en mis sueños, por no haber ido, por no haber estado, por la sangre que te faltó, por no decirle a tu familia que se fuera a la verga, por seguir viva sin ti. 

Hoy me dijo mi maestra que tú estás feliz y pleno, y quise creerle pero no pude, porque todavía no puedo ni reconocer que estás muerto. Pero si es verdad que estás feliz, tal vez podría creer que Dios existe y que la vida es justa, porque si alguien se merece ser feliz debes ser tú. 


jueves, 22 de octubre de 2020

lunes, 19 de octubre de 2020

Del tiempo que lo ordena todo..

 Hoy estaba recordando cuando un ex novio, en aquel entonces novio, me decía que mi mejor amigo no le caía bien.

Sus razones, que por qué me pedía un vaso con hielo antes que él pudiera hacerlo, porque sabía cómo me gustaba ordenar mi comida y a veces la pedía por mí, porque hacía cosas que los novios deben hacer, no los amigos. 

Un día, estando en la casa de mi amigo celebrando su cumpleaños, mi entonces novio comenzó a querer imponer algo parecido a dominio o marcar terreno desde el argumento de que mi amigo sería mi amigo pero ÉL era MI NOVIO.

No voy a describir toda la conversación, solo diré que mi amigo le pidió que no compitiera porque iba a perder y que esa misma noche mi novio le llamó en la madrugada a mi amigo porque no sabía que hacer porque habían atropellado a mi perra y yo estaba desconsolada en la veterinaria tratando de averiguar si iba a vivir o no. Mi amigo dejó su fiesta y fue a abrazarme, después se fue. 

De eso deben ser ya 10 años o más.

Pienso que quien me quiere necesita comprender eso, que tengo amigos que se salen de sus fiestas de cumpleaños para irme a dar un abrazo y que ese lugar es inamovible e incuestionable.

Hace 18 años que mi amigo es mi amigo, ¿y mi ex? Le acaba de dar like a todas mis fotos de fin de semana de descanso con mi amigo. 

El tiempo pone cada cosa en su lugar. 

sábado, 3 de octubre de 2020

De esos perros..

 Yo tenía 9 años cuando nos los regalaron.

Cuando pienso en mis 9 años pienso en el primer año más difícil de mi vida. Me había cambiado de ciudad muy a pesar de mi voluntad, había llegado a vivir a una colonia muy distinta a la mía, con algunas calles sin pavimento y con niños corriendo por todos lados sin zapatos. Mí escuela era un infierno lleno de demonios de nueve años, donde me jalaban el cabello, se reían de mí, me quitaban mí dinero, inventaban chismes, y donde prefería sentarme sola fuera del salón a que los minutos del recreo terminaran. Los maestros me querían y los compañeros más me rechazaban, le gusté al niño guapo de la escuela y mis compañeras más me maltrataban, ganaba los concursos académicos y eso me ponía no solo como la nueva o la rara sino también como la mamona presumida que se cree más que los demás. 

Mi casa era otro pequeño infierno de a momentos, me sentía sola y las broncas entre mis padres en lugar de resolverse con el cambio de ciudad se agravaron porque ahora se veían diario. 

Y un día mis tíos llegaron a regalarme al Nicolás. Un french talla mediana color blanco. Y yo lo amé desde el día uno. 

Se convirtió en MÍ perro. Yo lo bañaba, lo cepillaba y le cortaba su pelo, él me mordía cada vez que podía y en ocasiones lograba clavarme los colmillos hasta el punto de hacerme sangrar, y aún así lo amaba. 

No pasó mucho tiempo para darnos cuenta que sus patas traseras se comenzaban a doblar hacia adentro y eso ya no le permitía brincar. Lo llevamos al veterinario y nos dijo que era algo común y que era mejor dormirlo (qué forma tan elegante de decir asesinarlo) en ese momento, porque su condición empeoraría, tendría mucho dolor y dificultades para caminar. Yo me resistí y por fortuna mi padre también.

Nico vivió 13 años a mi lado. Es el perro más listo que he tenido, encontró la forma de hacer todo lo que haría un perro adaptándose. Se subía a la cama con ayuda, haciendo palanca entre sus patas delanteras, su cuello y la mano de alguien que lo apoyara en hacer presión, pero se subía por él mismo. Caminaba con sus patas traseras dobladas y casi arrastrándose cargado básicamente por sus patas delanteras y una habilidad increíble de balance y equilibrio de todo su cuerpo. Mis amigos le llamaban “el perro foca” porque era muy similar su andar.

Tenía un oído increíble y era protector. Avisó cuando quisieron robar la camioneta de mi papá afuera de la casa, avisó cuando mi hermana se desmayó en el vestidor de nuestro cuarto, avisaba de todo y encontraba la manera de darse a entender. 

Murió no por viejo sino por un accidente. 

Fue mi primera muerte significativa. Nadie sabe lo que se siente perder a un perro como el Nico. Nadie sabe lo que se siente cuidarlo y sentir que te cuidaba, nadie sabe todo lo que le conté a él y no supo nadie más. Nadie sabe lo mucho que me dolió llevarlo a que lo durmieran para no verlo sufrir más. 

Creo que el Nico me enseñó mucho sobre cuidar a aquellos que amas, que todos se merecen la oportunidad de vivir, que un perro así puede ser más leal y amoroso que cualquiera, a interesarme por los perros diferentes o especiales. El Nico fue mi compañero y mi amigo, aunque tuviera un carácter de la chingada, y cómo no, si vivía siempre con dolor. 

A veces me siento como el Nico, muy leal y amorosa a mi manera, a veces medio chueca y viviendo a ratos con mucho dolor. Pero siempre teniendo en claro cuidar a mi gente aún  con todo y mi carácter de la chingada. 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

De ver la cosas tal como son..

 Hoy me quedé sentada escuchando los pajaritos.

Estoy intentando hacer vipassana. Nunca me ha gustado hacerlo, sin embargo es lo único que me aterriza, que me calma, “ver las cosas tal como son”.

Encuentro caos y me pregunto ¿de cuántas cosas me estaré desprendiendo? 

Quiero correr hacia lo conocido, eso que me da sensación de seguridad y a la vez deseo comenzar cosas nuevas, y me veo haciendo más de lo mismo, dándome cuenta que hago más de lo mismo, y me juzgo y me rechazo, y luego me entiendo y me tengo compasión y después siento ese vacío fértil y duele y cuesta respirar y me da esperanza porque me estoy transformando, sé que ya no soy la misma, y me pierdo porque tampoco sé quién soy y no veo los límites, y me da gusto porque he dejado de ponerme límites, y pienso en nuevos rumbos y nuevas posibilidades y en dejar de repetir, y llego al punto de inicio. 

Me cuesta respirar, me cuesta mucho respirar y pienso que estoy teniendo un ataque de ansiedad y sé que es mi mente y que yo puedo pararlo, y sonrío y lloro al mismo tiempo. Me gustaría estar en Sonora, donde caminaba mucho y andaba en bicicleta, y recuerdo que caminaba mucho porque estaba sola y regresa esa sensación que me dio cuando Paco me dijo esa frase que me sacó el aire y yo solo respondí que me siento sola desde hace mucho tiempo. 

Ahí está el vacío, es hora de perdonar a mi padre. 

lunes, 21 de septiembre de 2020

Pero no puedo..

 Hoy es la primera vez que canceló mi trabajo porque no me siento bien.

Me siento triste, mucho. 

Hoy abrí la caja que tenía el nombre de mi padre guardada en mi memoria. Y encontré tantas cosas que le dan sentido a lo que hago y me hago.

Pensé en escribirle a mi novio, pero no puedo, ya no es más mi novio.

Pensé en escribirle a César, pero no puedo, entre su depresión y su trabajo ya no hay tiempo.

Pensé en escribirle a Ibis, pero no puedo, a veces olvido que está muerto. 

Pensé que no puedo escribirle a alguien y quise platicar con Dios y no sé cómo. 

Solo pude cancelar mi trabajo y darme unas horas para estar sola, conmigo, y aceptar qué hay batallas que son así y las tengo que pelear sola, devolviendo el estómago, siendo mi propio sostén.  

De las cosas nuevas..

 Este año ha sido todo nuevo, no me refiero a la pandemia, aunque también. 

Supongo que dentro de todos los aprendizajes comienzo a entender que debo de dejar de defender banderas viejas, comenzar a abandonar las orillas y quemar las naves de aquellos llenos de consuelo "yo nunca". 

Por ejemplo, en este año regresé en dos ocasiones a una relación que yo había terminado, cosa que "yo nunca" había hecho por nadie. No ha sido sencillo repetirme en mi cabeza que quizás regresaba porque no había terminado de aprender la lección y que ya no deseaba repetirla, porque la vida es buena maestra y cada que he repetido ese curso ha sido peor. 

Además este año no le pude decir adiós a un gran amigo, ese por quién podría llenar este espacio de historias, ese a quién amo profundamente y que se murió a penas consciente en una cama de hospital. Yo me despedí semanas antes, con unos mensajes en donde nos reafirmábamos que, a pesar de ya no decirnos abiertamente "te amo", eso sentíamos el uno por el otro. 

Ahora, aquí sentada pensando en el bienestar de alguien más...

(abro paréntesis, eso es precisamente lo que he estado trabajando con mi terapeuta, reconocer el patrón de poner el bienestar ajeno antes que el propio como estilo de vida, inmolarme, victimizarme, vestirme de soberbia para que no se me noten las pisadas que permito los demás dejen sobre mí. Ya no deseo pensar en los demás como sacrificio, desbordada de reclamos y cansancio, ya no deseo llevarme al límite donde cargo con responsabilidades ajenas de cuidar al otro, ¡esa fantasía!, si todavía no conozco como cuidar de mí ¿Cómo creo que voy a cuidar al otro?)

... corrijo, pensando en mi bienestar a través de dejar de joderme al otro, me encuentro decidiendo alejarme de alguien a quién le deseo todo lo bueno del mundo, de alguien a quién respeto y admiro y por quién mi mayor muestra de cariño es retirarme. Sin despedidas dramáticas, sin desbordarme en emoción, sin llanto, acomodada en mi cabeza pensando en que es lo mejor para los dos. 

Encontrándole un doble sentido a ese cuidar y transformándolo en un "te cuido-me cuido".

domingo, 20 de septiembre de 2020

De aquello que buscamos...

Me atrevería a decir, que todos los seres humanos, andamos, buscando algo. En sentido literal o figurado, en cuestiones físicas, intelectuales, emocionales, espirituales o de cualquier otra materia o sustancia.
Leer el cuento "El hombre" de Ray Bradbury me hizo re-conocer esa parte en mi.

La vida es un viaje, así como el viaje en el que vivía el capitán Hart. Visitando planeta tras planeta, en una vida tan ajetreada como la que muchos llevamos en la actualidad. El, quien nunca dormía, comía muy poco, jamás dejaba de moverse, tan parecido a nosotros, quienes vivimos para trabajar, para correr de un lado a otro, llenos de obligaciones, deberes y ocupaciones, quienes no descansamos para conseguir aquello que creemos nos hará felices, se cuestiona el por que de sus viajes:

-          - ¿Por qué hacemos esto Martin? Me refiero a estos viajes por el espacio. Siempre adelante. Siempre buscando. Los nervios siempre en tensión. Nunca un instante de reposo.
-         - Quizás buscamos un poco de paz y tranquilidad. Indudablemente no hay nada parecido en la Tierra.
-         - …No desde que tiramos todo aquello por la borda, todo aquello en que creíamos, ¿eh? El poder divino y todo lo demás. ¿Y cree usted que por eso viajamos a las estrellas, Martin? En busca de nuestras almas perdidas, ¿no es así?

-         - Quizás, capitán. Es indudable que algo buscamos.

Nunca dormía, comía muy poco, jamás dejaba de moverse.

Construimos cohetes, afrontamos la difícil travesía del espacio y así nos pagan. ¿No comprenden que importante es esto? El primer cohete interplanetario que llega a estas tierras de provincia.

-          Señor, ayer, en esta ciudad, ha aparecido un hombre notable… bueno, inteligente, compasivo e infinitamente sabio.
-          ¿y  eso que tiene que ver con nosotros?
-          Es difícil de explicar. Pero han estado esperándolo mucho tiempo.
-          Solo hay tres cohetes. Nosotros íbamos delante. ¿Quién llego antes que nosotros? ¿Cómo se llama?
-          No tiene nombre. No lo necesita.
-          Bueno, ¿Qué hace ese hombre para que nadie tenga interés ni en mirar nuestro cohete?
-          Ante todo – dijo Martin con calma- cura a los enfermos y consuela a los pobres. Lucha contra la hipocresía y la corrupción, y se sienta entre la gente, y habla todo el día.
-          No entiendo.
-          Capitán, si no entiende, no puedo explicárselo.

-          Ya estoy un poco harto de sus aires de superioridad – replico Martin-. Deje tranquilos a estos hombres. Una vez que ven algo decente y bueno, viene usted a estropearlo todo y a ponerlos en ridículo. Camine por las calles de esta ciudad, y vi las caras, y vi algo que usted no ha visto nunca… un poco de fe.

-          ¡Usted tiene que saber dónde está!
-          Cada uno lo encuentra a su modo
-          Usted esta ocultándolo.
-          No
-          ¿Y no sabe dónde está?
-          No puedo decirle donde está, exactamente.
-          Le aconsejo que hable - El capitán extrajo un arma pequeña.
-          No sé qué decirle – dijo el alcalde.
-          ¡Mentiroso!
-          Esta usted muy cansado – le dijo-. Ha hecho usted un largo viaje y pertenece a un pueblo cansado que ha vivido mucho tiempo sin fe. Y ahora tiene usted tantos deseos de creer, que tropieza y se confunde. Será más difícil si mata a alguien. Así no va a encontrarlo.

-          Deje esa arma. Se hace daño. Nunca ha creído, y ahora supone que cree, y lastima a la gente.

-           Hay algo que quisiera saber.
-          ¿Qué?
-          Señor, cuando lo encuentre… si lo encuentra – dijo Martin-, ¿Qué le va a pedir?
-          Le pediré un poco de… paz y tranquilidad. – Toco el cohete-. Hace mucho, mucho tiempo… que no descanso.
-          ¿Ha intentado descansar alguna vez, capitán?
-          No comprendo
No importa. Adiós, capitán.

jueves, 24 de mayo de 2018

Feliz cumpleaños papá...

Mañana es tu cumpleaños.. ¿68 verdad?
Me alegra que cumplas años, saber que estas, en algún lado, viviendo como has querido vivir.
Muchas cosas que quisiera decirte, pero ante la situación de no poder comunicarme contigo escribo aquí aquello que te diría si las cosas fueran como antes..
Tienes una hija bien chingona.
Me perdí algunos años, entre la soledad, el enojo y la tristeza, mezclado con la adolescencia, no había otra forma más que perderme. Buscar la compañía y el afecto en los otros, sentirme cuidada y aceptada entre borracheras, encontrar algo parecido al amor en el sexo casual, entumirme, marcarme, distraerme de mí y de todo lo que en aquel entonces dolía.
Nadie me dijo qué debía hacer con lo que me pasaba, solo me decían lo que hacia mal y lo mucho que había cambiado. Dejé de merecerme amor, el poco que todavía sentía que me daban.
Lo tenía todo, lo tuve todo, y lo perdí cuando comencé a tomar mis propias e inmaduras decisiones.
Me convertí en el problema, en el caos, en la antítesis de lo que por 15 años fui, la niña perfecta.
Sobreviví a todo eso y más, cosas que quizás nunca habré de contarte, a personas y lugares de peligro, con quiénes y en donde nunca debí estar. Sobreviví a tantas cosas que me avergonzaban, que me dolían, que no comprendía por qué lo hacía. Sobreviví.
Algo dentro de mi me hizo elegir mi carrera, la que ahora es mi profesión. Algo dentro de mi me movió a tomar terapia, a buscar ayuda, a elegir mejor a las personas de las que me rodeaba, a enfocarme en la escuela, en aprender y seguir adelante.
Me dejaste sola tantas veces, como ahora lo haces, que es hasta mis 32 años que puedo entender que tú ausencia me hizo chingona.
Salí adelante, hago lo que me apasiona, tomo mis decisiones y asumo las consecuencias, me convertí en agente de cambio y trabajo cada día en hacerme mejor y ayudar a otros en su camino a ser mejores, aporto no resto, soy honesta, trato de ser congruente, aprendí a amar y estoy rodeada de personas que me quieren. Crezco, maduro, aprendo, cada día de mi vida.. y todo gracias a tu ausencia.
Me hiciste chingona papá, espero estés orgulloso. Espero que sepas que no eres el culpable de mis errores pero tampoco eres responsable de mi éxito y bienestar. No estuviste, no participaste, no puedes colgarte el mérito.
Y si hoy lo escribo es más para mi que para ti.
Gracias por la vida y gracias por no estar.
Feliz cumpleaños papá.

martes, 3 de abril de 2018

De a veces...

A veces, tendré ganas de verte y desviaré mi camino para darte un beso, a veces no querré hablar con nadie y dentro de esos "nadie" estarás tú, a veces buscaré tus brazos para acurrucarme en ellos, a veces no te tomaré de la mano al caminar, a veces, quizás las menos, haré un despliegue de afecto en público, a veces te guiñaré un ojo en complicidad discreta y a la distancia..
Pero siempre te haré saber lo que siento y mientras no te diga lo contrario, ten por cierto que te quiero, aún que a veces tu mente te quiera hacer creer lo contrario.

lunes, 19 de febrero de 2018

Del no saber ni cómo ni qué...

Cómo te escribo si no te recuerdo?
Cómo cultivo sin aliciente éste sentimiento?
Cómo me sigo aferrando a eso que me diste, aún que fuera una vez, aún que fuera un momento?
Cómo me lleno de ti si no te tengo?

No quiero escribir para otros, no quiero.
No quiero besar a otros, ni contarles lo que a ti te cuento cuando te pienso.
No quiero ver otro rostro cuando me pierdo en mis pensamientos.
No quiero saberte lejos sin añorar que vengas a mi encuentro.

Qué voy a hacer si de pronto, un día cualquiera, alguien llega?
Qué voy a hacer si mi corazón, aún que no quiera, se acelera?
Qué voy a hacer si deseo no solo su cuerpo sino su tiempo?
Qué voy a hacer si empieza a morir éste sentimiento?

Qué hago si me toma de la mano, qué hago si tiemblo?
Qué hago contigo, con esa historia que había construido?
Qué hago con tu sonrisa, con tu andar de caballero?
Qué hago con Julio, con agosto, con enero?





miércoles, 24 de enero de 2018

domingo, 5 de noviembre de 2017

También uno de esperar se cansa y también se muere de ausencia el amor..

jueves, 5 de octubre de 2017

De las palabras perdidas..

Y en mi búsqueda de las palabras traía perdidas tres, las cuales recuperé durante la semana:
Noctámbulo
Pernoctar
Crepúsculo.

Todo surgió a raíz de un fallo en el suministro de energía eléctrica de la zona donde tengo mi consultorio, lo cuál me obligó tener una sesión con las persianas abiertas iluminados únicamente con la luz crepuscular.
Fue una experiencia muy bella y simbólica y cuando quise escribir al respecto las palabras se me escondieron. Ahora ya no tiene mucho sentido describir lo sucedido, solo agregar que la única forma de conocer la belleza de un alma es con las luces apagadas.

jueves, 21 de septiembre de 2017

De quién casi fue mi amigo...

A veces pienso, sí, y en ese pensar hoy pensé en ti.
Me preguntaba si alguna vez fuimos algo, incluso amigos. Yo te siento cercano o me gusta pensar que es así, pero en ésta tu forma de mantenerme a raya me pregunto si en realidad lo somos.
Te quiero, eso sí, porque para quererte no necesito que seamos cercanos o no, ni siquiera amigos. Recuerdo cuando me preguntaba qué habría pasado si me hubiera quedado allá, ahora sé que no habría pasado nada, o que de haber sido distinto quizás no habría llegado a quererte como te quiero.
Supongo que la distancia catalizó el cariño y aminoró tú "empujarme".

Curioso, eres muy curioso, y sin embargo, te quiero, diría Sabina.

De aquellos que siento...

Estoy cerrando capítulos. Dejando de jalar para mi orilla.
Me estoy despidiendo, agradecida eso sí, de personas que han estado y formado parte de mi vida.
Me siento nostálgica, me siento triste; me siento agradecida y llena de amor, me siento mejor conmigo y más libre. Me siento que a veces me hace falta compañía, me siento.. Me siento..
Quisiera bajarle el volumen a lo que siento, nada más un ratito, para dejar de llorar.

lunes, 11 de septiembre de 2017

De las chicas fáciles...

Ser una "chica fácil" es bastante complicado.
Se necesita balancear la agenda para cumplir con las responsabilidades
laborales y sexuales.
Se deben tener ganas de aceptar "una cerveza" aún que no se tengan ganas de tomar.
Saber mantener una conversación casual; nada intenso ni profundo, nada que lleve al otro a preguntarse sobre quién es o sobre la vida.
Se debe también saber dar sin esperar recibir; aplica en tiempo y en placer. Todo es parte de mantener la "buena reputación".
Se debe aprender a volverse accesorio secundario, e irse olvidando (por fortuna o por desgracia) cómo se siente ser prioridad.
¿Enojarse? Ni pensarlo. Si por eso se les busca, porque son fáciles, no reprochan ni reclaman, ni demandan tiempo ni escogen el lugar.
Se debe aprender a perderse el respeto, a llorar a solas, a sentir vacío, a maquillarse las partes faltantes, a ahogar las esperanzas y a enterrar la fe.
Ser una chica fácil es bastante complicado, porque debajo de todo eso "fácil" solo hay un cuerpo y un alma buscando ese amor que una misma no es capaz de darse.

miércoles, 30 de agosto de 2017

... Yo también.

Antes
           me ponías a escribir,
Ahora
           me dejaste con nostalgia y en silencio.

"Te extraño" dijiste,
"Yo también" respondí.

lunes, 28 de agosto de 2017

De esos "ya'merito"...

Necesito darme el tiempo de escribir.
Me asusta un poco todo lo que se ha estado moviendo pero me entusiasma pensar en qué se irá a transformar y cómo se terminará plasmando mediante letras.
He estado tomando cursos, en contacto con la comunidad lectora, asistiendo a eventos culturales, tomando café con personas que nutren mi inspiración, y al final de todo eso me siento feliz, más llena, tranquila, orgullosa de retomar esa parte de mi vida y sobre todo temerosa de sentarme a escribir.
Abel me enseñó una cosa "no te sientes a escribir preguntándote si es bueno o malo, escribe porque no puedes vivir si no lo haces".
Que cosa maravillosa es la vida y más cuando te acompañas de las personas correctas.

miércoles, 23 de agosto de 2017

De los sueños.. (Parte XVIII)

¿A los cuántos sueños uno olvida?
El de hoy fue gracioso: una ceremonia religiosa en la que tú participabas como organizador interrumpida por mi perra y por mí.

Me desperté sonriendo hasta que me di cuenta que solo fue un sueño.


jueves, 17 de agosto de 2017

De lo que julio me dejó...

Y entonces me pregunté: ¿qué pasaría si pudiera?

Julio fue un gran mes, para encontrarme detrás de mis miedos y pretextos. Para darme cuenta que sí puedo, para decirme
 ¡SÍ, me lo merezco!

Retomar mi fuerza y apoyarme en esas personas que me demuestran con acciones que desean mi bienestar.

Que maravilla de mes.. Que maravilla de vida..

Que maravilla verme al espejo y dudar por un momento si esa que veo soy yo.. Y responderme sonriendo "que alegría encontrarme después de 10 años".


lunes, 31 de julio de 2017

De los sueños que no te cuento..

Me despierto de  un sobresalto.
El reloj marca las 5:50.
Tomo mi teléfono y aún un tanto dormida comienzo a buscar tu conversación para contarte mi sueño, asi, como si fuera lo más natural y parte de una costumbre.
No encuentro la conversación. Poco a poco voy despertando mientras la canción que cantaba en mi sueño sigue sonando en mi cabeza:
"¿Hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo?, ¿es que no te haz dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amiga?.."
Poco a poco voy despertando y la canción va apagando su melodía y yo voy recordando por qué no encuentro tu conversación.
Abro el blog para dejar aquí mi tristeza y poder volver a dormir.
Borro ese mensaje en mí cabeza que decía:
"Buen día, día.  Empecé bien la semana. Soñaba contigo..."

viernes, 14 de julio de 2017

De lo que duele tu tardanza...

Me iré a dormir hoy con el dolor de saber que es probable que la próxima vez que te vea sólo pueda decirte: es demasiado tarde.

Tarde para un café, tarde para ser amigos, tarde para contarte mis días, mis altas, mis idas y mis subidas.

Demasiado tarde para compartir la mesa de cualquier lugar, para hacer como si no hubieran sido semanas o meses desde la última vez.

Tarde para justificarte y justificar que aún sabiendo como me sentía decidiste no estar.

Cuanto duele saber que no te he quedado debiendo nada, que las cuentas están saldadas y que éste tren se va sin ti porque has llegado tarde.

De las promesas y recordatorios...

Me habría gustado tanto que fuéramos valientes para querernos.
Habríamos sido una muy bonita historia. Pero no lo somos ni lo seremos.

Me he cansado de que me digan que soy "muy libre" o "muy independiente" y de sentirme mal por eso. De sentir que de alguna forma es mi culpa que los demás no se animen a darme o pedirme por ser libre.

Me fastidia que usen mi libertad como un pretexto que justifique su cobardía, porque aquellos que lo hacen no pueden ser otra cosa sino cobardes.

Me duele darme cuenta que por años yo acepté no recibir porque creía que las personas como yo estábamos obligadas solo a dar.

Escribo sintiendo que las lágrimas asoman a mis ojos, dejando este texto como promesa y recordatorio de que habré de permitirme recibir de aquellos valientes a los que mi libertad no les estorbe.

De ese "ya no te espero"...

Si alguien me dijera que para tenerte debía esperar 10 años, yo, esperaría.
Esperaría sin reproches ni reclamos, esperaría porque vales eso y quizás más.
Trabajaría para convertirme en la persona que te mereces hoy y siempre.
Aprendería todo lo que deseo compartirte porque compartirlo contigo es disfrutarlo doble.
Sin embargo, hoy mientras te esperaba y no llegaste me di cuenta que quizás nunca llegues.
Me di cuenta que esperarte es esperarme a avanzar y quizás dejarte atrás.
Me di cuenta que me duele decirme que no a mí por la posibilidad de tu me digas que sí.

¿Cuánto puede esperar uno lo que bien puede no llegar jamás?

Voy a seguir avanzando. Estas siempre invitado a acompañarme. La diferencia es que a partir de hoy, ya no te espero.

jueves, 29 de junio de 2017

De la autocompasión...

Sangrante
- Yo también siento culpa, pero no de esa que me hace querer autoagredirme, sino de esa que me hace sentir autocompasión.
He estado buscando abrazos ¿sabes?, de esos abrazos desnudos, inocentes, desprovistos de palabras y apariencias, de esos que descubren el mundo por vez primera, y me he refugiado en mi misma y mis palabras y apariencias.
Por más que las buscara, nunca iba a encontrar las respuestas que necesito en su cuerpo.

Del temor a volver a verte..

Osadía, valentía, valiente,
vencerme a mí misma, a la de antes,
a la de siempre.
Saberte cerca y temerte,
y temerme a mí al verte.

Por qué la vida que se ordenaba,
tan de repente se desordena,
por qué tú, ausente, tan lejos,
de pronto llegas.

De la magia de la noche...

Hay algo de mágico en la noche
diría yo, algo que nos vuelve valientes,
osados,
quizás sea aquello de sentirnos cobijados por la oscuridad,
quizás, no sé, sea solo querer terminar lo que empezamos antes del amanecer,
quizás al disolverse la noche dejamos atrás lo que hemos dicho, o hecho,
quizás sea solo la costumbre de procrastinar.
Por lo que sea,
te imagino de noche,
me imagino valiente,
diciéndote de frente:
"Que alegría volver a verte".

lunes, 26 de diciembre de 2016

De los aciertos...

Debe haber cientos de historias sobre dos seres que se cruzan, haciendo esa mezcla de dos bocas que recorren caminos llenos de espacio y de historias, hasta llegar la una a la otra para reiniciar el tiempo.
¿Cómo tu boca encontró a la mía?
Caminamos a des-tiempo, a des-pasos, a des-todo, concebidos en diferentes puntos geográficos, históricos, en circunstancias distintas pero quizá con la convergencia de esa ilusión de dos seres que reciben con ingenua esperanza a una nueva vida.
Tú, verano después de mí, yo siete primaveras antes que tú, como si contando las estaciones todo tuviera más sentido o menos distancia.
Si tuviera que contarte las esquinas que doblé hasta llegar a éste espacio, o los senderos mellados de alabastros que laceraron mis pasos, si pudiera trascribir aquellas charlas con el universo en dónde le rogaba por alguien que quisiera quedarse, sin ilusión que llegara; si pudiera conocer las justas que libraste en cada palestra vital de tu existencia.
Si hubiera decidido irme antes de que tú llegaras.
Entonces, jamás habría contemplado tus ojos cargados de tanto, o escuchado tu voz trémula ante la defensa de algo, o tocado tu tez como armadura de cada ilusión, de cada deseo, de cada esperanza; jamás habría cerrado los ojos esperando que me besaras.
Pero no me fui y tú llegaste, y llegaste queriendo quedarte, asumiendo el riesgo de pedirme que no me marchara, haciendo lo que ciertos otros intentaron sin mucho acierto:
Darme un beso de buenas noches mientras me quedo dormida entre tus brazos.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Del estar roto...

Desgajarse, romperse, quebrarse,
mudar la piel, el pensamiento,
dejar de ser uno, de caber en uno mismo,
estar distante, extraño, desconocido.
Sentir la piel propia como ajena,
verse en el espejo siendo otro,
sentirse otro, saberse otro,
pedirle al del reflejo que se presente con uno,
que nos explique en dónde hemos quedado,
a dónde vamos.
Romperse y perder las piezas,
armarse y quedar con huecos,
sentir vacíos, palpar espacios,
querer llenarse con partes ajenas,
volver a verse y saberse roto,
sentirse roto.
Porque entre los espacios se alberga el futuro,
las piezas rotas invitan al cambio,
uno ya no puede armarse como ha sido,
uno siempre será lo desconocido.



viernes, 2 de septiembre de 2016

De las historias de tu cuerpo...

Sentí tus caderas aprisionando las mías, respiré tu aliento, la humedad de tu boca en mi oído empañaba mi pensamiento; me convenciste con una mirada y cuando quise escapar fueron tus brazos los que detuvieron mis movimientos.
Rindiéndome me despojaste de todos mis tapujos y te pedí que me contaras todas las historias que sabías, con tu boca, con tus manos, con tu cuerpo.
Que delicia tus palabras resbalando por mi piel, que placenteras todas tus fantasías haciendo eco en mis movimientos; me sentí frotando mi entrepierna entre las sábanas de tu cama de pequeño, acaricié la tierra del cañón con mis dedos entre tu pelo, me llevaste en un viaje al universo lleno de explosiones y de cuadrículas en el firmamento; vi la silueta de la luna nueva en el contorno de tu espalda, conversé con Dios mientras sentía que moría de a poco, despacio.
Olías a salvia, sabías a vino, sonabas a eso que suena la inocencia cuando descubre el erotismo, reconocí la culpa que sentías de niño y toqué la rebeldía en cada una de tus cicatrices, acaricié tus ganas de saludar a tu padre mientras pasaba de largo, me acomodé contigo; besé el espacio que habita entre nuestras soledades concurridas.
Dejé que me abrazaras, que plasmaras marcas sobre mi piel, que oscilaras entre la ternura y lo violento, te pedí que me dejaras escuchar como tu esencia se consumía en un espasmo y terminar lo que sería ese recorrido por los recodos de tu vida y de tu cuerpo.
 

De mis malos pensamientos...

Ay! mijito.. si yo te contara...
Si yo te contara todo lo que quiero hacer contigo
no debo ni pensarlo, me digo
pero aquí estoy pensando en lo prohibido

Me miras y desvío la mirada
te acercas y yo hago como si nada
me preguntas y respondo con desgano
a veces evito hasta darte la mano

Y es que es así
tu y yo no vamos a ningún lado
ni verticales ni horizontales
podemos tocarnos

Y mis rimas son infantiles
y mis tácticas adolescentes
y mis deseos un poco más maduros
de llevarte allá a lo oscuro





De eso que no lleva a ningún lado...

Hoy decidí convencerme de que no me hace falta nada
que lo que soy, tengo o he vivido es suficiente
decidí pensar que habré de morir en un rato
y sentí que moría de verdad
y en ese vacío, sentada en la orilla, encontré paz.
Por supuesto no morí,
por el contrario, me sentí más viva
más cómoda, más agradecida.
Y es que siempre anda uno corriendo
pensando y pensando
buscando eso que no está en ningún lado
recorriendo ese camino que no lleva a ningún lado.

sábado, 6 de agosto de 2016

De escribir sin arrebato...

¿Cómo se escribe sin volcar lo que se siente? yo escribo porque siento un arrebato.
¿Cómo se seleccionan las palabras ante aquello que se me escurre por dedos? si quisiera ser como Zorba y cortarme las yemas para que salieran a chorros las palabras.
¿Cómo acomodar las oraciones, o los verbos, o los adjetivos, cómo le das forma al sentimiento con sinónimos, aumentativos o gerundios?
Yo solo puedo sentarme a escribir, cuando después de tanto silencio, se me encoge la panza y se me estrujan las tripas y siento como si vomitara pero no sale nada más que aliento. Cuando las lágrimas no corren, cuando la sonrisa no sale, cuando la cabeza da vueltas, cuando no queda nada más que levantar los pedazos de aquello que se ha destruido, desde adentro.
Yo no sé cómo escribir si no es de corrido, de un solo golpe, al hilo.

Es probable que nunca pueda vivir de escribir, pero es gracias a que escribo que estoy viva.

De las manos...

Solo quiero una mano
Ya recorrí demasiados cuerpos
rocé demasiados rostros
probé demasiadas lenguas
ya me enredé en demasiados brazos

Solo quiero una mano
que me tome
que me calme
que me toque
que me ame

viernes, 22 de julio de 2016

De las conversaciones con Dios...

Bebé: "Y le gritaba a Dios, pero no me respondía... porque no existe. O bueno, no existe de la forma que nos han contado".
Sakura: "Y que curioso no, debemos ser muy egocéntricos para esperar que Dios obedezca nuestras súplicas; algo así como "tú, Todopoderoso, haz lo que te pido A-HO-RA".
Bebé: "Y después que me fui a descansar, me puse a agradecer, a mi madre, a la tierra, casi beso la tierra".
Skura: "Y fue en ese momento dónde por fin pudiste hablar con Dios".


De los bochornos...

Tu claridad me deslumbra, me atonta, me ciega... Eres tan claro como un resplandor. Hoy por ejemplo elegiste "bochorno", con tus palabras precisas, como siempre. 
Escuchar esa palabra de tu boca, esa que a veces veo de reojo mientras me describes la música o te cuento sobre poesía, fue desgarrador. Me gustaría pensar que no supiste lo que dijiste porque prefiero eso a saberte uno de tantos. 
Que curiosa la forma y los momentos en los que nos rompemos, ya eran 471 días de devoción profunda, de ensalzarte, de engrandecerte, bajo el estandarte (o el pretexto), de tus buenas intenciones, de tu honorabilidad, y así, de pronto, tu dijiste "bochorno" y algo se rompió muy profundo en mi. 
Por fin eres humano, un humano común más no corriente. 
Y hasta aquí, porque de momento, todas las palabras que quisiera usar para describirte lo que siento deshonran aquellas cosas tan bonitas que nacieron en mi, por aquello que alguna vez fuiste; alguna vez, hasta el día de hoy. 

sábado, 4 de junio de 2016

De mi miedo...

Me han golpeado tanto, tan profundo y tantas veces... he olvidado cuantas...
Repito en mi cabeza "dejame en paz" cada vez que alguno de esos golpes regresa disfrazado de recuerdo para golpear la puerta del presente... DEJAME EN PAZ... no pienso abrir la puerta, sin embargo, sé que estás ahí detrás y siento miedo. Ese miedo que aparece cuando escucho un ruido ligero, cuando siento a alguien muy de cerca, cuando veo que me miran y no quiero ser mirada, cuando anticipo el dolor de una pérdida, de una partida, de un adiós.
Vivo con miedo desde que aprendí que la vida te golpea sin aviso y que la gente que dice quererte siempre se quiere más a ella misma, con miedo de repetir los errores de días pasados y pisar las mismas huellas por temor a plasmar nuevas, repitiendo lo conocido por temor y temiendo repetir lo ya vivido. Todo es una ilusión.
No sé cómo quitarme el miedo, quizá perdonando y perdonándome, quizás aprendiendo, quizás entendiendo que el miedo será siempre parte de mi vida, quizás dejando de querer dejar el miedo, como Alan Watts decía "la ley del esfuerzo invertido", quizás sea momento de aceptar y de abrazar mi miedo y dejar de decirle "dejame en paz", abrirle la puerta, sentarme a la mesa y hacer las cuentas, pagar saldos y después, después no sé.