domingo, 28 de febrero de 2021

De las hijas favoritas..

Me senté al sol, rodeada de mis perros, con una taza de café y una mandarina. Me quedé escuchando las hojas al viento y los pájaros. Sentí paz y de pronto me pregunté desde dentro ¿quién soy? ¿por qué sufro? Y todo se me vino de golpe.


Pido perdón. A Dios, a la vida, al universo. 

Soy y siempre he sido una de las hijas favoritas de Dios. ¿Cómo lo sé? Es sencillo, me ha dado tanto. Tanto que me volví arrogante y caprichosa. 

Tengo más de lo que merezco. Explico:

Comenzaré por lo básico. Tengo un cuerpo sano a pesar de los malos tratos. Tengo salud a pesar de los descuidos; mi familia y seres queridos están sanos también. 

Tengo una familia que ha hecho todo lo humanamente posible por aceptarme y hacerme sentir amada; amigos que corren en mi auxilio y celebran mis logros como si fueran suyos. 

Me dedico a lo que amo; cada día soy testigo del milagro del cambio del ser humano. Y por si fuera poco, esa profesión me da para vivir mejor de lo que muchos podrían decir. 

Mi mente es ágil, para comprender, para pensar, para empatizar con el otro; mi corazón es noble y me permite tratar con amor a los que me buscan para acompañarlos en el camino. 


Y teniendo tanto me volví arrogante y caprichosa.

¿Qué cosa he deseado que no se me haya dado? Tan poco. 

Me es difícil pensar en algo que no tenga.

Desde hace años dejé de ser la favorita de mi padre, hoy en día no me habla. Y no he podido aceptar que no me quiera como yo quiero o que no me trate como yo quiero. No he podido aceptar que tiene derecho a no querer hablarme, no he podido aceptar el hecho de no ser su consentida, de que elija estar lejos y hacer su vida de nuevo, como le plazca. No me ha sido suficiente con lo que me dio, quiero más y en ese querer más sufro. 

Cuando las cosas no pasan cómo y cuándo yo quiero lo convierto en un problema. Me pregunto por qué y me genero dolor. No puedo aceptar un no como respuesta, porque creo que me lo merezco y que debería tenerlo. 

Vivo en un pasado que no fue como yo esperaba. Me hago tanto daño viendo lo que me faltó sin comprender que todo eso templó mi carácter, que me ha hecho ser quién soy. Lo digo en serio, con el corazón en las manos escribiendo esto, y ya no quiero vivir así. 


Quizás por eso siempre me ha molestado pedirle a Dios, cuánto más podría pedirle que no me haya dado ya. 

Pido y me pido perdón por hacerme eso. Quiero liberarme, y el único camino que veo es hacerme cargo.

"Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia".

martes, 2 de febrero de 2021

Hasta entonces..

Escribo con Claro de Luna de fondo, a veces regreso a Debussy como regreso a donde encuentro calma o me sentí feliz. Recibí tu mensaje, lo leí mientras preparaba mi café, ver tu nombre me llevó al suelo, y ahí sentada en el piso leí y releí cada palabra hasta que me di cuenta que temblaba y rompí en llanto. Le llame a Omar, le pedí que me ayudara a calmarme, de pronto estábamos en la llamada María, Omar y yo. No podía respirar, no entendía lo que me decían, hasta que poco a poco me fui calmando. Los quiero tanto, aún en ese momento, seguían sin hablar mal de ti. Solo me decían: tranquila, tu estas mejor, eres fuerte, no olvides cómo haz avanzado. Me dijeron que era la oportunidad para hacer lo que Paco me había pedido, que viviera mi enojo, que te dijera lo que sentía, que me defendiera. No pude. Borré la conversación para no responderte. Todavía no es tiempo. Aun teniendo las llaves para lastimarte, decidí no hacerlo. No estoy lista para responderte desde otro lugar que no sea mi dolor, y hacer eso sería seguramente hacerte daño. No quiero. Lastimarte a ti no hará que me sienta mejor, no sanará lo mío, solo traerá mas dolor a este mundo ya por demás jodido. Quisiera decirte tantas cosas, más no tengo la fuerza para enfrentarme a eso. No todavía. Me dio gusto leer que sigues en tu camino de crecimiento. No recuerdo claramente el resto de lo que escribiste, solo recuerdo eso porque me dio paz. Amarte es saberte lejos y desearte bienestar, amarte es tener la oportunidad de lastimarte y no hacerlo, amarte es alegrarme de que sigas en tu camino, amarte es cuidarte hasta de mi misma. Mientras venía de camino de Mexicali, manejando esa carretera que tantas veces me imaginé contigo, pensaba en ti. Me imaginé sentada en algún lugar agradable teniéndote de frente, sonreír al verte, sentirme afortunada de compartir ese momento contigo y darte las gracias; hablarte de mi vida después de todo lo que aprendí contigo y asegurarte que siempre siempre estarás en mi corazón, en ese lugar bonito donde guardo a las personas que me han hecho crecer. Si es verdad que tengo poderes, sé que ese día llegara, hasta entonces.

lunes, 1 de febrero de 2021

 Probablemente borre esta entrada, solo que no puedo dejar de sonreír cuando recuerdo lo que me dijeron este fin de semana:

“Y pues te arreglas, pero no te pones botox” 

Tengo muchas cosas que escribir, y tengo mucho trabajo, y muchas lecturas atrasadas de la maestría, y un viaje este jueves, y propuestas que enviar a algunas empresas, así que.. solo iré dejando ideas sueltas en lo que le doy forma en un momento de paz. 

Por ejemplo, mi cabello huele a chocolate de nuevo y eso no me puso triste. Poco a poco voy soltando mi tristeza, ya estoy más en melancolía, y eso me agrada.

domingo, 31 de enero de 2021

De la forma en que te amaba..

 Me encontré una nota que escribí el 17 de noviembre:

A mi espejo. 

“Gracias a la vida, a Dios, a ti. 

Estoy cansada física y mentalmente, no me siento elocuente. Pero solo quiero decirte gracias.

Cuando te veo, cuando hablo contigo, aprendo tanto de mí. Eres como ese reflejo de mí misma del que no puedo esconderme. 

Me encanta que seas tan listo, me fascina que prestes atención a los detalles, también me molesta sobremanera lo anterior, y es que, de nuevo, no me dejas esconderme de mí. 

Te admiro por tantas cosas, una de las mayores es que me pones a pensar, aunque no sea siempre agradable. Te respeto, por eso te escucho con atención y reviso tus palabras, porque sé que en ellas además de buena intención hay verdad. Te quiero tanto porque me hablas con sinceridad aunque no me guste nada lo que escucho y tú lo sepas. Te quiero porque me respetas y eres honesto. Te quiero porque me das tu opinión y me ayudas a ver cosas que no veo, porque pones las piezas en su lugar, porque me ves con ojos que yo no puedo. 

Te amo. Por extraño que parezca, no por las coincidencias, sino porque me retas, estar contigo es retarme a mí misma, a ser mejor, en cada paso. 

Hace algún tiempo escuché en alguna película la frase “me haces querer ser mejor persona” y me pareció muy bello decirle eso a alguien, sentir eso por alguien.

Quiero ser mejor desde que te conozco, quiero que estés siempre cierto de que doy mi mayor esfuerzo, de que te sientas orgulloso de mí, quiero que tengas la seguridad de que siempre trataré de recibir tus palabras y acomodarlas lo mejor que pueda, aunque a veces duela. 

Desde que estoy a tu lado ha surgido dentro de mí el querer perdonarme, el querer verme de otra manera, no tan terrible como yo creía, hacer las pases con mi pasado, para ver si en algún momento me siento completamente segura de poder recibir un amor como el tuyo.

Yo no sé qué sigue, pero por lo poco que puedan expresar estas palabras de todo esto tan inefable que siento, sé que quiero esperar, sé que quiero ver qué pasará, no hay minuto a tu lado que no valore y que no te ame.”


Así de bonito te quería, así te veía, así me abrí y así confiaba. Ahora esas palabras me parecen tan ajenas y lejanas, como si hablara de alguien que no eres tú o como si no lo hubiera escrito yo. 

A esto se refería Ale cuando me dijo que estaba orgullosa de la manera en la que me había vivido contigo, que fue diferente y que eso era mío. 

Estoy orgullosa de mí y de mis amigos. Nadie me ha dicho nada malo de ti ni me han dejado hacerme la víctima. Solo me ayudan a escucharme y volver a tocar el piso con calidez y firmeza. Solo uno de ellos me dijo qué tal vez para ti yo había sido “aire” un “respiro de tu realidad” para poder volver a ella cuando hubieras descansado. Eso es lo más fuerte que he escuchado de ellos. 

Borré la nota en mi celular pero la dejo aquí, como prueba de que te quise de esta forma, de lo que soy capaz. 

Le pido a Dios que me ayude a sanar, para no sentirme engañada por ti, para no sentirme desechable, algo que cuando se deja de necesitar se tira. Le pido que me de paz para volver a confiar, para perdonarme y perdonarte, para no hacer más profunda mi herida y mi miedo, para que llegue el día en el que crea que me merezco ser amada así como tú me decías, solo que esa vez sea verdad.



sábado, 30 de enero de 2021

De ti sí..

 De ti sí me enamoré, te creí todas y cada una de tus palabras aún cuando tú mismo dudaras, contigo me mostré totalmente como era, aún con mis siete personalidades, te dejé verme fuerte y vulnerable, te cargué y dejé que me cargaras, te di amor y creí que me amabas, me puse de rodillas, te tomé en mis brazos, hice a un lado mi historia y me reconocí como una mujer con miedo de ser amada, y me mantuve firme pese a todo, jamás te dije nada que no pudiera sostener, estuve hasta el último momento que me dejaste, te disfruté en silencio y a carcajadas. 

No fuiste como los demás, y eso me cala hondo y me cala más, porque yo tampoco fui cualquiera, fui real. 

jueves, 28 de enero de 2021

De las pequeñas interacciones..

Pequeñas interacciones que me alegran el día: 

Yo: Perdón. Siempre escribo conforme pienso y no digo”buen día”.
Él: Tú y yo estamos más allá de las buenas maneras... no así de los buenos deseos. 

—-

Son esos detalles los que me dicen que elijo a las personas correctas, por eso permanecen años. 

De ir sanando..

 Hoy por la mañana canté y bailé. Fue solo un ratito, pequeñas señales de que mi corazón es fuerte y sabio y esta sanando. 

También desayuné con un gran amigo quién, además de escucharme y compartirme un poco de su vida me regaló grandes lecciones. 

Tiene 6 años que comenzó a cultivar una relación con Dios y cuando lo escucho sano, porque le creo, veo congruencia en su vida y sus palabras, siento amor en él, no me habla de un Dios al que le tema o ante el que sienta vergüenza. Me gusta hablar con él porque compartirnos, cada quién desde su trinchera los mismos idéales y nos respetamos. 

A penas es la 1 de la tarde y mi corazón late con esperanza. 

Gracias a la vida que me regala tanto. 

El arte de NO enfermarte..

  Si no quieres enfermarte…Habla de Tus Sentimientos.

 Emociones y sentimientos que son escondidos, reprimidos, terminan en  enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores lumbares, dolor en la  columna. Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera hasta  el cáncer. Entonces, vamos a sincerar, confidenciar, compartir nuestra  intimidad, nuestros “secretos”, ¡nuestros errores!… El diálogo, el hablar, la palabra, ¡son un poderoso remedio y una excelente terapia!

 Si no quieres enfermarte …Toma Decisiones.

 La persona indecisa permanece en la duda, en la ansiedad, en la  angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones.  La historia humana está hecha de decisiones. Para decidir es preciso  saber renunciar, saber perder ventajas y para ganar otras. Las personas  indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas de  la piel.

 Si no quieres enfermarte …Busca Soluciones.

  La personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas.  Prefieren la lamentación, la murmuración, el pesimismo. Mejor es  encender un fósforo que lamentar la oscuridad. Una abeja es pequeña,  pero produce lo más dulce que existe. Somos lo que pensamos. El  pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en  enfermedad.

 Si no quieres enfermarte…No Vivas de las Apariencias.

 Quien esconde la realidad, finge, hace poses, quiere siempre dar la  impresión de estar bien, quiere mostrarse perfecto, bonachón, etc… y  está acumulando toneladas de peso… Una estatua de bronce con pies de  barro. Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son  personas con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el  hospital, el dolor.

 Si no quieres enfermarte …Acéptate

 El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos  volvamos ajenos a nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una  vida saludable. Quienes no se aceptan a sí mismos, son envidiosos,  celosos, imitadores, competitivos, destructivos. Aceptarse, aceptar ser  aceptado, aceptar las críticas, es sabiduría, buen sentido y terapia.

 Si no quieres enfermarte …Confía

 Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea  relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin  confianza, no hay relaciones. La desconfianza es falta de fe en sí, en  los otros y en Dios.

 Si no quieres enfermarte …No Vivas Siempre Triste.

 El buen humor, la risa, el reposo, la alegría, recuperan la salud y  traen larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente  donde vive. “El buen humor nos salva de las manos del doctor”. La  alegría es salud y terapia.

Desconozco el autor.

martes, 26 de enero de 2021

Él no me quiso..


 «Él no me quiere. 
Quiere mis buenos ratos
mis sonrisas, mis días soleados
mi pelo largo y mis ganas de viajar...
Quiere el orden de mi vida,
y el desorden de mi cama
los abrazos que terminan en orgasmo
y los besos que despiertan 
las ansías a mitad de la noche.
Quiere mis manos en las suyas
pero no quiere que caminemos juntos.
No quiere lágrimas
ni cielos nublados
no le gusta mi cabello corto
ni la pesadez que a veces
me obliga a quedarme en casa.
No busca salvar tormentas
ni abrazarme cuando soy huracán.
Sólo quiere que le escriba sobre el amor,
pero no se aventura a amarme...
Y aunque lo que yo sentía
por él me llenaba
y me hacia florecer... 
No... él no me quiso».

lunes, 25 de enero de 2021

De mis maestros..

¡CÓMO QUIERO A PACO!

Deseo que la vida me permita ser tan buena como mis maestros. Como luza que me permitió verme y sentirme aceptada, que me mostró un camino que me ha llevado a ser quién soy; como Alma, que me pega una chinga y me hace sacar lo mejor de mí al levantarme, para vivir con más responsabilidad esta profesión que elegí; como Paco, que no me deja escapar de mí misma cuando lo que veo me abruma, que me aterriza con amor y me hace tomar responsabilidad desde nuevos ángulos.

Deseo ser un poquito de guía para las personas que me dejan acompañarlos como ellos tres lo han sido para mí. 

Hoy tuve sesión con Paco y me siento más ligera, más tranquila, eso no se lo pago con dinero. La forma en la que me escucha y dice solo lo justo y necesario, como se ríe de mis dramas y hace que me ría de mí misma, como me valida a mí, mis sentimientos y sobre todo mi sensibilidad clínica e intuición, como me muestra dónde estoy herida y me invita a que lo sane con paciencia y con amor. 

Hoy le doy gracias a Dios por ponerlos en mi camino y me agradezco a mí por dejarme guiar. 

Hoy es el primer día en el que puedo dar gracias con mi corazón. 

Ya me extrañaba. 

viernes, 22 de enero de 2021

Dejen que me cure, ¡carajo!.

Una de esas almas maravillosas que tengo por amigos me envió esto, quizás por aquello de que ahora sí me ven tan jodida que andan todos rondándome o porque ahora sí estoy diciendo que ando tan jodida que necesito que me ronden:

“ Uno tiene que curarse primero. Te andan obligando a disfrutar el momento, a soltar lo que te hace mal, a dejarte fluir con las circunstancias y a entregarle todo al Universo para que suceda lo que convenga. Uno primero tiene que curarse. Dejen de mentirle a la gente rota que todos sabemos que a nadie deja de sangrarle la herida por poner las patas en el agua y acariciar al perro mientras se les agradece la existencia a las tostadas que comemos todas las mañanas. La gente pide magia para que no duela y entonces se lo cree, y después los ves por ahi sintiendo culpa por no tener los huevos necesarios para salir a bailar y reírse a carcajadas mientras acaba de enterrar en el medio del pecho al amor de su vida. Termínenla. La gente rota guarda pedazos de vida que necesita sanar. Necesitan abrazos que se acomoden como mantas capaces de apretarles bien los cuerpos hasta que dejen de supurar. Tienen que dejar de supurar. Tienen que sanar. Están lastimados, no son boludos. No necesitan escuchar lo que hace rato están tratando de hacer y no pueden. A veces no se puede viejo, no se puede. Es que la vida a veces duele. Duele. La pérdidas, los desengaños, los desencuentros, los abandonos, las decepciones, los sueños frustrados, las promesas incumplidas... Duele. Todo eso duele. Entonces antes de meter las patas en el agua y sacarse una selfie acariciando al perro, tienen que sanar. Y para sanar hay que saber frenar. Mirar lo que nos sacudió el cuerpo y el bocho y frenar. Frenar para ver, para entender, para reconstruir y también muchas veces para terminar de destruir. Cortenla con esas boludeces de que el que no se anima no es valiente, agitando esa pseudo libertad que se supone hay que poner en marcha porque mañana puede ser que se termine el cuento. Dejen de molestar a la gente que está haciendo su duelo, que se está encontrando con su pena con su soledad y sus vacíos. Respeten. No sean mentirosos. Todos sabemos que a veces simplemente no se puede. No se puede. Esa gente se está sanando. Se está enfrentando a sus fantasmas y a sus tormentas porque para poder salir a bailar con la música a todo lo que da, primero hay que saber curarse. Eso es la vida. Asumirlo es el paso necesario para poder pararse cuando se pueda y como se pueda. No apuren a la gente. Dejen que se curen, carajo, Y después quizá si. Con menos dolor, con la herida ya sanada y con el cuerpo mas liviano, que pongan las patas donde las quieran poner , que cumplan esa cuenta pendiente por hacer, que llamen a quien tengan que llamar, perdonar a quien no pudieron perdonar  y que si se les canta el culo le agradezcan al Universo y a las tostadas por todo lo que les da. Pero dejen que la gente se sane . Dejen que se curen, carajo”.

Lorena Pronsky

Dejen que me cure carajo, abrácenme y dejen que me cure. Ya no me digan que vienen cosas mejores, que esto también pasará, qué pasó así porque así tenía que pasar. Todo eso ya lo sé chingado. Ahora solo quiero curarme y ya, porque me duele, se me cayeron las ganas y las esperanzas, la confianza en las palabras, se me cayó la ilusión. 

Dejen que me cure y después vemos lo demás, que de esto no me voy a morir, pero una parte de mi sí murió.

jueves, 21 de enero de 2021

De los que han sido..

De las reflexiones después de hablar con los que han sido:

Todos me dicen que se volvieron mejores después de mí. Ninguno se volvió mejor quedándose conmigo. Que triste. 

Tu no fuiste como los que han sido, a ti te confesé mi mayor miedo cuando te dije que se me hacía difícil creer que alguien me amara tanto como para hacer todo eso para estar conmigo y tú respondiste “te amo tanto”, al final ese tanto no alcanzó y mi miedo se hizo real. 

Los otros lastimaron, sí, pero tú golpeaste donde no tenías que golpear, ya no puedo pensar en mí volviendo a creer o volviendo a confiar. 

De las palabras..

Palabras que cambiaron mi vida:

- ¿Quieres que esté? Siempre. 

- Me hace mucha ilusión preguntarte si quieres ser mi novia.

- ¿Quieres soltarme? No quiero, necesito soltarte. 

miércoles, 20 de enero de 2021

De mis pesadillas..

 Los sueños se están haciendo más intensos. Escribo dos pesadillas porque con Paco puedo trabajarlas. 

1. Estaba en la casa de mi mamá en el cuarto que otrora fuera mío. Era de noche, había una especie de fiesta en la casa, no recuerdo bien quiénes estaban, eso no es lo importante. Cuando entro al cuarto está la Koko conmigo y veo que comienza a chillar y a retorcerse, entonces en mi cabeza pienso como si fuera lo más lógico, qué hay un espíritu en el cuarto y que tengo que comenzar a rezar. Empiezo a rezar y solo puedo ver cómo lastiman más y más a la Koko hasta que de la angustia comienzo a olvidar las palabras y no puedo seguir rezando. Me despierto llorando en el momento justo donde creo que la Koko muere del dolor. 

2. Fue un sueño muy largo, la parte que recuerdo es que después de haber hecho muchas cosas durante el día iba con mis hermanos en una camioneta, ellos dos iban en frente y yo en la caja atrás con el Nico, mi perro que no podía caminar bien con sus patas traseras. Yo lo llevaba en brazos junto con varias bolsas y mochilas que me rodeaban. En algún momento del sueño me debo quedar dormida porque de pronto despierto sobresaltada como tratando de recordar donde estaba, veo a mí al rededor y veo todas las bolsas y mochilas pero no veo al Nico. Comienzo a entrar en pánico y noto que tengo su correa todavía en mi mano, la sigo hasta que veo que sale por un lado de la caja de la camioneta, me asomo y lo veo caminando medio a rastras tratando de seguir el paso del coche. Golpeo con desesperación la cabina para que mi hermano pare. De detienen. Me bajo de un brinco y lo levanto, estaba sin aliento y con sus patas traseras destrozadas llenas de sangre, y estando en mi brazos muere. 


Lo malo de las pesadillas cuando duermes solo es que no hay nadie que te diga que fue solo un sueño, que tardas en tomar conciencia de que no fue real, que te quedas llorando en la oscuridad, tratando de borrar esas imágenes de tu cabeza y que al final no quieres volver a dormir por no querer volver a soñar. 

Hoy comencé mi día así. El récord de no llorar comienza de cero de nuevo. Pinches pesadillas, pinche noche, pinche día.

martes, 19 de enero de 2021

De lo que he hecho..

 He tenido momentos más prolongados de calma. He estado estirando mucho, ya que, como casi no he comido no puedo hacer ejercicio intenso sin desmayarme (jajaja?). He cambiado la música que escucho, he borrado todas las fotos y cambiado mi fondo de pantalla del celular. He respirado profundo muchísimas veces cada día. He estado pidiendo ayuda a mis amigos. He dicho “estoy muy triste” en cada conversación en donde me preguntan cómo estoy. He escrito y borrado y vuelto a escribir. 

Hoy logré llegar hasta las 15:20 sin llorar. 

Un día a la vez. 

De los cuentitos a distancia..

 El domingo recibí un mensaje que me sacudió.

El mensaje fue de Isaac, aquel que otrora fue mi novio y más reciente, mi amigo. Tiene ya casi un mes en el hospital, debatiéndose entre la vida y la muerte, superando un coma, dos operaciones y una prótesis en su estómago. Yo no había tenido el valor de mandarle mensaje, a pesar de que personas cercanas me preguntaban por él, una de ellas fue Luz Aydee. 

Yo no le escribí, el me escribió. Me preguntó de qué trataba un libro de Benedetti, la conversación fue la siguiente:

- ¿De qué se trata el libro “vivir adrede”?

- Son cuentitos. ¿Cómo estas? 

- Tratando de vivir y hasta ahora... lográndolo. Ha sido duro... particularmente hoy. Murió mi padre Alejandra. Y yo aún sin salir del hospital.

- Supe que estabas en el hospital. Revisé si tenía tu número de celular y sí, nunca mandé mensaje porque no sabía qué decir. Ahora me encuentro con menos qué saber decir más que lo siento tanto. 

- No me hubiera llegado, apenas hoy tengo celular. Y antes no tenia la fuerza para sostenerlo. 

- Si pudiera te daría un abrazo. Creo que eso diría mejor lo que quisiera expresarte. 

- Cuando puedas... léeme un cuentito... que me ayude con la esperanza y con la fuerza. Esa es mi búsqueda ahorita... por eso pregunté por el libro. 

- La esperanza de Benedetti no es como la esperanza conocida. 

- Lo sé... lo recuerdo de ti. No tiene que ser hoy y no tiene que ser de ahí. 

- Buscaré uno que me gustaría leerte. Trataré de que el audio sea corto. 

- Sí... escucharte siempre es un gusto. El audio está bien, lo puedo poner junto a mi oído y cerrar los ojos. 


Desde entonces le he mandado audios con poemas y fragmentos de cuentos o novelas por la noche.

Me duele lo que le pasa, es extraño que él me haya escrito a mí y no yo a él para preguntarle cómo estaba, me avergüenza un poco, sin embargo, no hubo introducción ni reclamo, solo una pregunta y lo demás fluyó natural. Me escribió para que le ayudara con su fuerza y su esperanza. A veces siento que la gente me quiere más de lo que merezco, otras veces me reconforta saber que me quieren, y justo en esta situación me alegra poder enviarle audios por la noche y acompañarle de la forma que él sabe que yo sé. 

lunes, 18 de enero de 2021

Del sentirme sola de ti..

 Te pedí que no me respondieras si te escribía. No soy fuerte. Que solo me respondieras si te llamaba, por si era una emergencia. Espero eso sea posible todavía.

Escribirte todo lo que he pensando, contarte como amigo, como aquel que entendía todas las locuras que iba descubriendo en el camino, escribirte porque así es como me salen mejor, más fluidos y claros los sentimientos.

Sé que tenía que pedirte que no me respondieras, a penas van unos días y siento que se me sale por los poros todo lo que quisiera decirte. 

¿Por qué te extraño tanto? 

Hace unos días compartía en redes lo siguiente: 

“De niño me sentía solo, y todavía me siento así, porque sé cosas e insinúo cosas que otros parecen no conocer, y la mayoría no quiere saberlas. La soledad no consiste en no tener personas alrededor, sino en no poder comunicar las cosas que a uno le parecen importantes, o de callar ciertos puntos de vista que otros encuentran inadmisibles”. 

La frase se atribuye a Carl Jung, y me hizo entender por qué me duele no hablarte. Contigo siempre sentí que podía hablar de cualquier cosa, que me escuchabas, me entendías y a veces que te emocionabas o conmovías por lo que te compartía. 

Siempre siempre me sentí entendida y aceptada. En esos momentos me sentí feliz.

Y ahora me siento sola. 


domingo, 17 de enero de 2021

De las piezas que veo..

 Día 17 de llorar a diario. 

Quiero pensar que las piezas comienzan a acomodarse. Trataré de ser lo más clara posible en esta redacción, para que dentro de 10 años, a esa Alejandra de entonces, le ayude a ver el sentido de todo esto.

El viernes me costó levantarme, básicamente Omar me tuvo que venir a sacar de entre las cobijas, el llanto y los mocos en los que me encontraba envuelta, me dejó llorar un poco más, me escuchó, me dio un raspado de piña y me dijo "Alejandra ya basta". 

Omar fue mi atleta hace 10 años, y me decía: 

"Cuando comenzaste a trabajar conmigo yo estaba en un extremo de no sentir, y tu sabes lo difícil que fue para mí todo ese proceso, y el miedo que tuve cuando comencé a sentir. Pero veme ahora, me siento feliz, y ahora es real. No creo que le hagas daño a la gente, a mí no me lo hiciste, me ayudaste a verme y me acompañaste en un proceso muy complicado, y creo que ese es tu súper poder, le ayudas a la gente a ver su sombra. No sé si es por que Luz Aydee hizo que te sintieras muy cómoda con esa parte tuya, pero ahora haces que los demás, por lo menos yo, me sintiera cómodo con ello. Solo creo que necesitas aprender a manejarlo, porque no todos están listos para ver eso de ellos mismos".

Yo le dije:

"Seguramente por eso me caía tan mal la pendeja de la Vanya en Umbrella Academy, porque todo el tiempo se la lleva quejándose de su poder y nada más la caga".

Cuando logré incorporarme ese día llegué al consultorio y Ale igual me escuchó y dentro de todo lo que me dijo, al final me explicaba:

"Amiga, ese es el precio de tu rol, aprendiste a sacrificarte para que los demás estuvieran bien. Creo que eso es lo que Alma trataba de decirte, todavía no lo tengo muy claro amiga, pero debe ser por ahí".

Yo le comenté que en Obregón, Luza me había constelado y había salido el tema de mi papá, y le decía:

"Ella, al final de la constelación me dijo que mi papá no podía verme, que verme lo confrontaba con su realidad, lo hacía ver todo lo que no le gustaba, como por ejemplo, que ahora soy adulto y él un anciano. Ahora pienso que va muchísimo más allá. Nunca lo dejé que se hiciera pendejo, ni cuando nací. Mi madre me contó que cuando estaba embarazada de mí, mi papá la amenazó con llevarla a parir a un hospital privado porque en cuanto naciera me iban a llevar a hacer la prueba de paternidad, que mi abuela paterna le dijo que los dos hijos mayores sí podían entrar a su casa, menos la chiquita; y nazco y soy la más parecida a él. También en un trabajo en la maestría me di cuenta de cómo mi mamá me utilizaba para hacer sentir culpable a mi papá y pedirle lo que necesitábamos, me mandaba a mí a pedirle dinero o a preguntarle cosas, y cómo no, si mi papá nada más de verme debió de haber sentido culpa de rechazarme. Después crezco y obviamente de carácter también soy la más parecida a él y nunca dejé de decirle lo que pensaba, y conforme crecía se lo decía con más enojo, más agresiva. Tengo toda la vida siendo espejo de lo que no quiere ver".

Después de todo eso, lloré mucho y comencé a pensar lo siguiente:

No es casualidad mi rol, aprendí a amortiguar todo el desmadre de mi familia, aprendí a estar pendiente de todo lo que pasaba afuera, a no ser cuidada sino a cuidar, a ser recta, perfecta, ejemplar y sobre todo a no pedir, cómo se supone que pidiera si yo sabía que no había dinero, ni tiempo para nada más, y así no dar más problemas de los que ya había y para tratar de hacer felices y orgullosos a mis padres. Aprendí que debía portarme bien, tanto que hoy, si alguien va a gritarme a mi trabajo, le digo que pase, intento que se sienta cómoda y recibo las palabras sin meter las manos, porque al final "yo la entiendo". Ale me decía riéndose "Ay! amiga, nada más te faltó ofrecerle café". 

Mi rol de espejo es todavía más profundo, menos consciente, por eso me ha costado mucho comprenderlo. Desde que nací he sido reflejo de lo que otros no quieren aceptar de ellos mismos. Lo que Luza hizo fue ayudarme a darle un uso terapéutico, me enseñó a dejar de temerle a mi sombra, a ver en ella grandes oportunidades de conocerme, integrarme y crecer. Me enseñó que "eso" también formaba parte de mí y que si lo reconocía podría integrarlo y no dejar que me controlara. Hoy por hoy no pongo resistencia para reconocer muchas cosas de mi sombra, no me cuesta trabajo levantar la mano en clase y decir "le tengo envidia a mi hermano" o hablar de muchos de mis errores. 

No me gustan los corazones nobles y buenos porque sean nobles y buenos, me gustan porque puedo ver en ellos también ese otro lado, el menos brillante, el menos perfecto, los veo más completos y los veo hermosos. Ahora lo entiendo, cada una de las personas a las que he sentido que he corrompido las vi más completas y así las acepté, desde ahí las quiero o las amo. Es por eso que se abren y se permiten conmigo tantas cosas, porque mi lado favorito en ellos no es su lado de luz, sino la oscuridad, lo que los hace humanos, imperfectos, menos nobles o estoicos. Por eso puedo decirles a la cara lo que siento y pienso, por eso me relaciono con la persona, no con su máscara. 

Sin embargo, ya no quiero pasar por lo que estoy pasando hoy, porque ahí es donde entra mi co-dependencia, cuando me responsabilizo de la felicidad de los demás, cuando me sacrifico yo para que los demás estén bien, cuando me siento culpable de lo que los demás hacen, sienten o piensan. Ya no soy una niña que ve a su mamá sufriendo, a la que mandan a "ablandar" a papá, ya no necesito cargar con hacer a los demás sentirse contentos. Ale, eso nunca funcionó, jamás lograste que tu mamá fuera feliz, o que tu papá cambiara o que tu familia estuviera unida, nunca lo lograste, nunca funcionó, simplemente porque no iba a funcionar porque no era tu responsabilidad. Era tu deseo desde tu corazón y desde tu amor, más era también una fantasía de niña, alimentada por esos momentos en donde parecía funcionar, donde mamá sonreía o donde papá te tomaba en sus hombros, alimentada por todo el orgullo que decía que sentían por ti, sin embargo Ale, jamás funcionó. 

Está bien, acepto que soy espejo, que ese es mi don, ver a las personas más completas, ver su sombra, permitirles ver su sombra y, si ellos me lo permiten quererlos así y acompañarlos en su proceso de reintegración. 

Está bien, reconozco que no hay algo que pueda hacer para que quién no quiere ser feliz, lo sea, que el bienestar de los demás no es mi responsabilidad, solo puedo caminar con ellos más no cargarlos, la vida de cada quién es responsabilidad de cada quien. 

Ahora comienzo a entender a Alma, si me sacrifico y acepto, desde ese rol en donde no recibo, donde no pido, donde no me dejo cuidar, me instalo en la herida, en esa herida donde no creo que merezca, donde creo que si los demás me dan es un esfuerzo, dónde no me siento digna de que me quieran y luchen por mí, de que me den mi lugar, y entonces me cierro, me resiento, siento envidia, me siento sola; y desde ahí también castigo, con palabras hirientes, con distancia, con silencios, desde ahí los juzgo, desde ahí hago y me hago daño. 

Tengo muchas cosas por las cuales pedir perdón, y sobre todo perdonarme. Como dijo Omar:

¡Alejandra, ya basta!

De una mente sin recuerdos..

Si estoy despierta te recuerdo, si voy manejando te recuerdo, si me siento en la sala te recuerdo, si me acuesto en mi cama te recuerdo, si estoy dando consulta te recuerdo, si escucho todo mi playlist te recuerdo, si estoy dormida te sueño; me desperté llorando porque soñaba contigo y al final me volvían a gritar. 
Quisiera apagar mi cabeza un momento, quisiera borrarte, entiendo más que nunca a Joel en su necesidad de borrar de sus recuerdos a Clementine. 

Y para cagarla más a las 6:30 de la mañana de un domingo, pongo música y sale esto.

Do you think of me when you're in California alone?
It's a lonely place at the best of times, Lord knows
I won't lie to you, I could have given you more
But life got fast, good things don't last anymore
Now and then you cross my mind
It takes me back to a sweeter time
But I let it go
I let you go
'Til I wake up in the morning, you're all that I see
You run through my head, in and out of my dreams
Breathe for a minute, try and focus on me
But I can't think of anyone else
Now my heart is broken and I'm crying on the floor
And every part of me hopes you walk through the door
But you're not here, baby, and I can't love anyone else
'Til I forgive myself
Did you lie to me when you said I was all that you need?
Guess we'll never know all the beautiful things we could be


Quiero no quejarme y solo aceptar lo qué pasa, solo que es muy complicado si siempre estás en mi cabeza.
Trato de recordarte y agradecer y mandarte luz, pero no me alcanza, te extraño tanto tanto. 

jueves, 14 de enero de 2021

De mi padre.

Llegó la hora de liberarte de mis expectativas padre mío...

 "..Ya no quiero ni un padre bueno ni uno malo, ni uno ausente o presente, ahora sólo quiero tener un padre feliz. Uno que haga las paces con la vida y que aproveche a su familia, que sea la mitad de buen abuelo como lo fue de padre conmigo, uno que pueda sentarse a la mesa en navidad sin sentirse extraño, uno que entienda que yo sé que hizo lo mejor que pudo con lo que tenía, uno que sepa que gracias a él soy lo que soy y que con nada podré pagárselo, uno que al dormir se lleve una sonrisa a la cama sabiendo que, a pesar de todo, es un gran padre."

http://sakurandra.blogspot.com/2015/09/de-mi-padre.html


miércoles, 13 de enero de 2021

De esos 2269 días y contando.

Hay Ale, leerte a través de los años solo me hace quererte más.. sigo siendo la misma.

"Sigo siendo aquella niña que se perdía en la contemplación de una rama, que jugaba a crear con papel o plastilina, sigo siendo aquella joven que descubrió que no era el amor lo que dolía, la ilusa que pensó que el mundo era un todo y que había que ser valiente para vivirlo.

Sigo siendo yo, con menos dudas y menos respuestas, y así quiero irme despidiendo de la vida, hasta que todas las preguntas se vuelvan una y todas las respuestas una sola sean."

http://sakurandra.blogspot.com/2015/08/de-esos-2269-dias-y-contando.html

martes, 12 de enero de 2021

De la soledad.

Deben ser más de 6 años desde que me gusta estar sola en los momentos difíciles, y a la vez sentirme acompañada.. 

"Me gusta estar sola en los momentos difíciles sabiendo que, en cuánto lo necesite, puedo contar con alguien.

Como cuando viajé a otra ciudad a miles de kilómetros de aquí sólo para dormir más de 12 horas, y mi amiga, que no sabía qué pasaba o qué hacer, solamente me dejó comida al lado de la cama y subía de vez en cuando a la habitación a ver si ya estaba lista para salir.
Hoy me caería bien un abrazo."

http://sakurandra.blogspot.com/2014/07/de-la-soledad.html

lunes, 11 de enero de 2021

Recuerdo de mí.

Hace 10 años y sigo pidiendo lo mismo Ale...

 "¿Qué ves en mi cuándo me miras?

¿una amiga?
¿una mujer?
¿alguien a quién salvar?
¿alguien qué te salve?
¿un recuerdo?
¿una posibilidad?
¿culpa, remordimiento?

¿sabes qué me gustaría que vieras?

A mi, con altos y bajos, con buenos y malos, con oportunidades y pérdidas, como alguien en quién apoyarte y a quién apoyar..

Veme a mi solamente, como un todo como una unidad, no puedo ser menos de lo que soy y, aunque sé que habré de ser más en un futuro lo que soy ahora deberá bastarte..

Espero algún día dejar de recordarte algo o alguien y que cuándo me pienses te acuerdes sólo de mi."

http://sakurandra.blogspot.com/2010/07/recuerdo-de-mi.html

domingo, 10 de enero de 2021

Nuestra mejor versión.

 Cada día de lecturas me reconforta Ale, sin saberlo ya me habías escrito muchos años antes para curarme.

¿Quién soy yo para decirte lo que debes ser?

el mismo que habrás de ser tu cuando pretendas cambiarme, nadie.
No has venido a éste mundo para complacerme
no lo intentes, nada ni nadie es tan importante.

¿Sabes cuánto me lastima que me pidas que cambie?
Me haces sentir que lo que fui ayer, hoy ya no es suficiente
que no me aceptas ni me quieres como soy,
no me presiones te pido, tengo mi ritmo, se paciente.

Te ofrezco lo que sigue, si te parece,
tu habrás de dejarme ser yo,
y mientras lo que soy te sea suficiente,
aquí tienes mi mano, mi amor y mi apoyo
para que seamos juntos nuestra mejor y más honesta versión.

http://sakurandra.blogspot.com/2010/07/nuestra-mejor-version.html

sábado, 9 de enero de 2021

Lo que no sé del amor.

A veces quisiera, de verdad quisiera aprender..

"Debo aprender que no debo poner toda la motivación de mi vida en una persona.

Debo entender que no se debe rogar amor y que una relación de pareja no es para vivir angustiada.

Debo aceptar que en el amor, como en cualquier otra cosa de la vida, existen los tropiezos, las caídas y los dolores, y el miedo lo único que hace es dificultar más las cosas.

Debo aprender que no es bueno sobrevalorar, endiosar, ni idealizar a nadie. Porque todos somos humanos, y no debo esperar de mi pareja más de lo que puedo esperar de un ser humano.

Debo aprender que es bueno ser como soy, siempre y cuando eso no implique faltar el respeto a quien esté conmigo.

Debo aceptar que en algunas ocasiones es necesario pasar por un gran dolor para conocer una gran felicidad, ya que a veces el suelo del fondo es el más apto y firme para brincar.

Debo tener presente que el sentir algo hoy, no implica que lo sienta mañana, y así como me permito disfrutar, también debo permitirme llorar, ya que el dolor es parte de la vida, al igual que el placer.

Debo entender que la comodidad que me brinda la rutina es falsa, porque la vida está en constante cambio, por eso es necesario aprender a tolerar la inseguridad natural que se maneja en la vida cotidiana.

Debo aceptar que los planes pueden desaparecer en un instante, porque el futuro se mueve como él desee y no como a mí me de la gana. Si éste me permite hacer algunas cosas sobre él, debo estar agradecido y no lamentándome por todo lo que no pude hacer.

Debo aceptar que alrededor del amor, la sociedad ha creado muchas cosas que son un fraude. Por eso debo dejar de volverle la cara a la verdad sólo por seguir en una falsa comodidad o por miedo al dolor. Si la vida me demuestra que aquello en lo que puse mi corazón es una mentira, debo aceptarlo; llorando, desahogándome y renaciendo como la nueva persona que seré.

Debo mejorar mi autoestima... Para que la partida de quien quiero no me haga sentir despreciada, humillada o rechazada. Para no ser tan sensible al abandono. Para que no hiera mi ego. Para no terminar creyendo que me dejaron por fea o por tonta. Para poder aceptar que simplemente funcionó el tiempo que tuvo que funcionar. Para no arrastrarme poniéndome de alfombra a los pies de nadie.

Debo aceptar que a quien le agrado hoy, no es seguro que le agrade mañana. Y eso no tiene por qué ofenderme si lo acepto. Si acepto que a veces las personas no pueden dar más. Si acepto que quien esté conmigo tiene derecho a no estarlo y a que yo ya no le guste. Si acepto que quien amo, tiene derecho a tomar sus propias decisiones, aunque a mi no me satisfagan.

Debo recordar que a veces, lo bueno se obtiene esperando y presionando se arruina. Por eso es necesario tener paciencia, esperar tranquilamente y recordar... Que la impaciencia es producto de un impulso emocional que tal vez pronto pasará. Que la impaciencia asfixia a quien está conmigo. Que la presión se puede convertir en irrespeto. Que tomar una decisión mientras estoy impaciente es peligroso, porque estoy influida por un estado emocional extremo y pierdo toda objetividad, ahí no va mi verdad, va mi impulso, mi compulsión , y podría hacer algo de lo que me arrepienta.

Además, si soy paciente no veré como sufrimiento el tiempo que estoy en espera lo que me decías ayer. Debo aprender a no ser posesiva. El que alguien se vaya no es perder una pertenencia que me gustaba mucho. Mi pareja no es mía, es prestada, y "su dueño" tiene derecho a llevársela cuando desee.

Y aunque "ser dueña" de alguien brinde más seguridad que tenerlo prestado, debo entender que eso es una ilusión. Aunque crea que es mío, no lo es, por lo tanto... No puedo decidir sobre la vida de quien esté conmigo. No puedo esperar que haga sólo lo que yo desee. No puedo controlarle , manipularle, adueñarme de él, ni controlar su destino. No debo reclamarle a la vida porque me quitó lo que me prestó. Pero sobre todo,

Debo aprender que nunca dejaré de aprender, y que mientras continúo aprendiendo, debo permitirme vivir y sentir. Y ahora, que me empiezo a recuperar de los dolores que sufrí gracias a que ni siquiera había aprendido que había mucho que aprender, lo único que me queda es, tomar un gran suspiro y decirme a mí mismo... VUELVO A EMPEZAR...

Anónimo..."

http://sakurandra.blogspot.com/2010/02/lo-que-no-se-del-amor.html

viernes, 8 de enero de 2021

De ti como referente..

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Mario Benedetti.

Hoy en clase preguntaban: ¿Cuál es tu referente de amor y erotismo en tu época actual?

Recordé la primera vez que me preguntaste si me podías tomar la mano. No sé qué sentiste tu pero yo sentía el calor de tu mano y mi corazón acelerado, y caminé un poco más lento como tratando de alargar el momento. 

Recordé la primera vez que elegimos no darnos un beso, y la primera vez que me besaste. Desde antes de besarnos yo sabía que seríamos increíbles juntos. 

Recordé la primera vez que me desmoroné en tus brazos y sentí que podías sostenerme. Saber que estabas ahí para mí fue tan reconfortante, porque no tenía que ser siempre fuerte, porque no tenía que poder con todo sola porque tu estabas ahí para mí. 

Recordé la primera vez que te dije que tus ojos se veían de otro color. Fue en ese sillón donde compartimos tanto, y sentí que me perdí en tu mirada por vez primera. Que no había más a donde quisiera mirar. 

Recordé la primera vez que me bañaste. Nadie nunca había sido tan amoroso en su manera de tocarme, me sentía con la inocencia de una niña protegida, cuidada y amada. Recuerdo esa sensación que reparaba tanto mi cuerpo.

Recordé la primera vez que me cantaste. Te dije que ya otros lo habían hecho, pero que esa vez había sido la más bella. Podía sentir en cada palabra tu amor y tu paz, y yo quería que el tiempo se detuviera ahí, con tu voz y tus caricias.  

Recordé la primera vez que escuchamos música en carretera. Yo iba muy triste y no había otro lugar donde necesitara estar ni otra canción que quisiera escuchar ni otra persona con la que quisiera haber compartido esos momentos. 

Recordé la primera vez que me diste flores. Quisiera haber visto mi cara de dicha y de sorpresa, seguramente esa cara de idiota que ponía cuando me daba vergüenza. Eran preciosas y tu carita era la mejor.

Recordé la primera vez que me diste una sorpresa. Yo soy mala para dar sorpresas, tu en cambio lo hacías con tanta facilidad que de verdad me tomabas desprevenida. 

Recordé la primera vez que te veía mientras dormías. Y recordé todo el amor que sentía y toda la gratitud de tenerte ese momento conmigo y verte descansar, saberme orgullosa de ser yo la que pudiera regalarte ese momento e imaginar una vida en donde te pudieras sentir así siempre a mi lado. 


Eres y siempre serás un referente para mí. De verdad creí que lo lograríamos y estas lagrimas que brotan me dicen que para mí siempre siempre fue cierto y fue real. 

Keep moving forward.

¿Que sería de mí si no escribiera todo lo que pienso? Gracias infinitas Ale. "No termino de entender por qué tenemos ese sentimiento incrustado en nuestros genes, ese "cargar" con lo que no nos corresponde, ser hasta cierto tipo "martir" o "responsable" por las cosas de los demás (y cuando hablo así la mayoría de la gente me manda telegramas visuales con la palabra "egoísta" escrita en ellos)." http://sakurandra.blogspot.com/2010/01/keep-moving-forward.html

jueves, 7 de enero de 2021

Caminos.

Hay cuentos que se escriben antes y a la inversa, Gracias Ale. "No hay paso que alcance a los enamorados, sólo el tiempo puede separarlos. Y así fue como pasó. Ella trató de vivir en libertad, él trato de acomodarse a su cautiverio, ella no supo que hacer con tanto tiempo para pensar, para vivir, para sentir, él no pudo dejar de sentir la brisa en su piel y añorar los lugares que había recorrido cada atardecer. Ella se levantó un día, lo miró, él ya no sonrió, ella salió de la habitación, él no la siguió, ella no regresó, él partió también, ambos por la misma dirección en la que habían venido." http://sakurandra.blogspot.com/2009/08/caminos.html

miércoles, 6 de enero de 2021

Adiós y gracias.

Que maravilla tener un registro de mis pensamientos desde hace casi 12 años. Leerme me reconforta: "Dejar ir a las personas.. Es un deber, una obligación, una elección, o es algo que pasa sin que nos demos cuenta o sin que podamos evitarlo? Creo que el dejar ir a las personas por las razones indicadas es lo más sabio, aún cuando duela, aún cuando se sienta en el alma que se nos va un pedazo de nuestro ser. Hoy he dejado ir algo, algo que no sé como describir, me ha quedado un vacío, un hueco que en este momento no veo como llenar, pero sé, o mejor dicho, tengo fe, que llenaré con amor, con experiecia y con todas aquellas cosas que me hacen crecer. Pase lo que pase, prometo que siempre me pondré en pie, porque no hay algo tan fuerte que no pueda superarse y a cada paso el reto será mayor, pero así también, mayor será la satisfacción. Doy gracias a todos los que han llegado, a todos los que se han ido y anticipo las gracias a todos aquellos que vendrán, soy lo que soy gracias a ustedes y espero de corazón haber dejado algo de mi en sus corazones, algo que los ayude a llegar al final del camino siendo mejores personas. Non omnis moriar." http://sakurandra.blogspot.com/2009/08/adios-y-gracias.html

martes, 5 de enero de 2021

Retórica.

Esa joven Alejandra era muy clara: 

  "Fue ver la radiografía de mi pensamiento, el hambre que siento y aquello con lo que debo ser alimentada para saciarla, mis necesidades desnudas y las vestimentas inapropiadas, remendadas, que uso para vestirlas, y darme cuenta de que no soy tan complicada sino que me complico porque me asusta verme tan clara que puedo reducirme a una sola expresión: “tengo dos lados, mi parte pensante y mi parte sensible, navego de un lado a otro de manera breve pero constante y aquel que elija para estar a mi lado habrá de entender y aceptar esto que soy, lo cual será imposible mientras yo no me atreva a aceptar ambas partes y a encontrar una conciliación”.

http://sakurandra.blogspot.com/2009/07/retorica.html

lunes, 4 de enero de 2021

Amo, ama, amar.

Lunes 22 de junio de 2009 escribía una joven Alejandra: 

  Amo, ama, amar 

 Crecemos viviendo y escuchando a la gente decir que el amor duele... es curioso como culpamos al amor por el dolor que sentimos por causa de nuestros errores, nuestros vicios, malos hábitos. El amor no duele, el amor no puede doler porque entonces no es amor, puede ser orgullo, temor, ansiedad, deseo, pasión, anhelo, puede ser desear que las cosas sean cuando no deben ser, querer que el otro cambie, intentar cambiar cuando no se quiere, es vivir inconforme esperando un mágico final, pero no es amor. Antagonicamente, existe literatura que habla del amar, de un amor libre, puro, sincero, honesto, transparente, de un amor por el hecho de amar no de poseer, no de ser, estar, cambiar, sino amar, nos dicen que para amar debemos aceptar, que el que ama no cambia, que el que ama no juzga, que el que ama no exige, lo noble de lo noble es amar. Ni lo uno ni lo otro, el amor es celoso, no es incondicional, no es desinteresado, no es ciego. El amor es celoso del tiempo que dedicamos a quienes amamos y de lo que damos, porque celamos lo que dejamos para nosotros, no es incondicional porque amar por amar sin nada a cambio, ni siquiera la satisfacción es imposible, no es desinteresado porque en el amar buscamos nuestra satisfacción personal, no es ciego porque si vamos por la vida amando ciegamente cometeremos grandes errores. El amor debe ser cuidadoso, es algo tan preciado que no debe malgastarse, debe invertirse, hacer aquello que nos hace felices, hacer aquello que en verdad deseamos, siendo responsables de lo que hacemos y lo que obtenemos; si quieres amar a alguien sin ser correspondido disfrútalo! no esperes que te amen, no sufras ni llores porque las cosas no pueden ser, sólo ama, sólo da, tarde que temprano, si no recibes nada te cansarás, debes cansarte, y seguirás tu camino. Por qué escribo esto? porque he tratado de amar para que las cosas sean como quiero, no de amar las cosas como son, no pretendo vivir conformándome, pero mientras más lucho contra lo que no me gusta, menos disfruto lo que sí, menos vivo, menos siento. No amo cuando no soy feliz, soy feliz cuando amo. Sólo espero sentir lo que sé, sólo así habré aprendido mi lección.

http://sakurandra.blogspot.com/2009/06/crecemos-viviendo-y-escuchando-la-gente.html

domingo, 3 de enero de 2021

Poema de la despedida.

 Dejaré mis letras y compartiré las de otros, esas que expresan con mayor claridad lo que siento. Curioso que otros hablen mejor que yo de mi sentir. 

Poema de la despedida.

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.


José Ángel Buesa.

viernes, 1 de enero de 2021

De la serenidad..

 El 30 de enero estuve en aquella iglesia de mi infancia, sentada en ese rincón en el que a veces me refugiaba cuando adolescente. 

Me confesé y escuché misa, y entendí por qué no me gustaba y sigue sin gustarme. La mayor parte del ritual se trata de pedir. 

Nunca me he sentido cómoda pidiendo, menos a Dios. Siento que a Dios hay que agradecerle. Que a la gente hay que agradecerle, que a la vida hay que agradecerle. No creo que se necesite pedir sino una actitud más de gratitud hacia lo que es y lo qué hay. 

Sentada escuchando tantas peticiones me sentía incómoda, malagradecida, pidiendo y pidiendo como si no me fuera ya dado con la vida todo lo demás. Cada día es una oportunidad.

Cuando intentaba orar solo podía decir “gracias”, hasta ahí llegaba, pero estos días recordé la oración de la serenidad y pude conectar. Yo solo conocía estas líneas:

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo y la sabiduría para conocer la diferencia”

Y buscando la oración en internet descubrí que lo que yo había aprendido de niña era solo un fragmento. Aquí va completa: 

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia; viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez; aceptando las adversidades como un camino hacia la paz; pidiendo, como lo hizo Dios, en este mundo pecador tal y como es, y no como me gustaría que fuera; creyendo que Tú harás que todas las cosas estén bien si yo me entrego a Tu voluntad; de modo que pueda ser razonablemente feliz en esta vida e increíblemente feliz Contigo en la siguiente. Amen.”

Leerla completa me hizo comprender aún más por qué ha sido mi oración predilecta y con la única que conecto de verdad.

Así que si pidiera algo sería: serenidad, valor y sabiduría. Amén  


De mí llanto..

 Siempre que me siento muy amada, muy contenta o muy agradecida, lloro.

Se me atoran las palabras en la garganta y salen como lágrimas. 

Estoy llorando. 

Recibí el año sola físicamente. Lo necesitaba así. Para estar conmigo, para procesar todo lo que ocurrió estos días, para hacer inventario y re-conocerme, para fijarme nuevas metas, para ver lo que logré y en qué crecí, para saber lo que solté y lo que deseo cambiar. 

Voy bien, me repito. Cada día lo hago mejor. 

El camino de libertad es medio jodido. He necesitado alejarme de lugares y personas, renunciar a ciertas formas de vida, a lo convencional, tomar decisiones increíblemente dolorosas, sacar personas, perdonar a otras, pedirme perdón y seguir adelante. 

A veces no puedo evitar juzgarme mala persona, todavía hay vestigios de eso, cuando me veo no siendo como me gustaría ser, sin embargo, cada día me siento un poco más orgullosa de mí. Quisiera ser más humilde o menos arrogante, quisiera vivir más en paz, con menos cargas, hay tanto que todavía deseo en mi vida, no sé si tenga el tiempo suficiente para lograrlo.

Mientras tanto, hoy sigo llorando diciéndome “lo hiciste bien Alejandra, lo hiciste bien”.

Tengo un compromiso conmigo, porque es la vida que elegí.

De abrirse..

 A veces solo se trata de eso, de abrirse.

He pasado unos días diferentes al lado de mi familia, me sentí amada como quizás nunca me sentí. Y pensaba en qué había sido diferente esta vez, encontré muchas posibles respuestas, pero la que quizás sea la más certera fue el hecho de que decidí abrirme a ellos.

Abrirme me permitió recibir el amor que es probable que siempre haya estado ahí para mí y que yo, por mis heridas no sabía cómo tomar. 

Abrirme es una señal de que he crecido, de que ya no soy tan vulnerable, de que muchas heridas han cerrado y de que soy capaz de dar y recibir amor de otras formas.

Aún me quedé con ganas de decirle cosas lindas a mi madre y a mi hermana. Aún me quedé con ganas de agradecerle a mi hermano que haya ido a despedirme. Todavía no puedo dejar salir las palabras cuando me desborda el sentimiento. 

Si hubiera podido decirle a mi hermana algo en ese momento le habría dicho que la amo, que significa para mi la vida, que no soy lo que soy ni estaría donde estoy de no haberla tenido a ella para cuidarme, aún siendo ella también una niña. Le habría dicho que sus hijos son mi adoración, que valoro su esfuerzo de estar a mi lado y consentirme en todo lo que ella sabe que me hace feliz. Le diría que la vida no me alcanza para demostrarle lo mucho que la amo y que espero verla pronto.

Si le hubiera podido decir algo a mi madre en ese momento le habría pedido perdón, por no tenerle paciencia, por no ser tan amorosa con ella, por a veces no saber cómo acercarme y juzgarla, por no aceptarla como es así como ella me demuestra que trata de aceptarme como soy. Le habría dicho que lo que hizo por mí de la forma en que lo hizo fue suficiente, que no conozco toda su historia pero sé que no fue fácil para ella, que estoy tratando cada día de ser la hija que ella se merece y que le agradezco todo el amor que hoy por hoy me da. 

Si hubiera podido decirle algo a mi hermano, le habría dicho que lo perdono, que lo perdoné hace años, que si no me acerco es porque me cuido y porque no confío en él, más no porque no lo ame. Le habría dicho que deseo con todo mi ser que su corazón encuentre paz y que su espíritu encuentre también el camino de libertad y plenitud que se merece. Que luche, que crezca y sobre todo que trabaje en él, que sea humilde para dejarse ayudar y para pedir ayuda. 

Además de tantas experiencias este viaje me trajo a mi padre a la mente de distintas formas en distintos momentos. A él le escribiré después.

martes, 10 de noviembre de 2020

Para Don Vergas, aka mí papá..

 Imagina tener que defenderme de todos, sobre todo de ti.

Después de tantos años, la vuelves a hacer papá, ahora no directamente hacia mí, pero sí hacia mi familia. 

No gano tanto dinero para pagarme tantas terapias e ir reparando lo que tu vas rompiendo. 

Necesito confesarte algo, una parte de mí soñaba con que envejecieras y desde esa vulnerabilidad te acercaras a los que siempre hemos estado, tu familia.

Pero no, te vas a morir como mi abuela, en una silla de ruedas, con una embolia y sin poderte expresar. Dependiente, inválido, en agonía y sufrimiento constante, atormentado por todas las chingaderas que haz hecho, y yo, yo probablemente haga lo mismo que hice con ella cuando me tendió su mano y balbuceaba llorando quién sabe qué cosas, probablemente te diga como le dije a ella: no papá, ya no. 

Quería que vieras que era una chingona como tú tantas veces me decías, claro, cuando no me llamabas puta, porque podía ser todo lo chingona que yo quisiera mientras no abriera las piernas. Quería que vieras que podía yo sola, tanto que me he partido la madre para poder yo sola y me he encargado de sabotear todas mis relaciones de pareja para estar sola. Quería que vieras que siempre soy la mejor aunque eso implique competir con todos, siempre, a costa de todo, incluso de mí. Quería que te sintieras orgulloso de mí y que me lo dijeras no para el periódico o para tus amigos, sino para mí, solo para mí. Quería tantas cosas, que evidentemente no van a ser. 

Hoy solo quiero paz en mi corazón, quiero descansar de ti, como dice Sabines "curarme de ti", quisiera no vivir a la defensiva, pero a eso me acostumbraste, quisiera no vivir alejándome de todo lo que pienso que podría lastimarme, no verte en cada persona a la que le abro mi corazón y sentir que debo estar lista para el ataque, y cómo no, si quién debía cuidarme y protegerme me chinga. 

"Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte", y de verte en cada hombre del que me enamoro y vivo pendiente de que no me haga daño, aprender a confiar y a elegir en quién confiar. Debo dejar de elegir personas a las cuales cargar nada más para que veas que no solo puedo con lo mío, sino que soy una mujer tan fuerte que puedo cargar a un hombre. Debo dejar de buscar tu aprobación eligiendo cargas o de huir cuando me siento vulnerable.

Debo, debo, debo. 


sábado, 7 de noviembre de 2020

De repetirme las cosas..

Soy más fuerte de lo que pienso y siento.

El miedo enfrentado se convierte en valor. 

Soy más fuerte de lo que pienso y siento.

El miedo enfrentado se convierte en valor. 

Soy más fuerte de lo que pienso y siento.

El miedo enfrentado se convierte en valor. 

No necesito que nadie me salve. 

Yo puedo con esto y más. 

No necesito que nadie me salve. 

Yo puedo con esto y más.

No necesito que nadie me salve. 

Yo puedo con esto y más.


Esto también pasará.


lunes, 2 de noviembre de 2020

De Los solos..

 Así como Galeano escribía para "Los nadie", así yo escribo para "Los solos"..


Los solos, esos que nadie cuida jamás. A los que la vida se les va cuidando de otros. 

Los que saben lo que vale un buenos días, un ya comiste, un cómo estas.

Los solos, los fuertes, los que siempre pueden. Los que aprendieron a poder, porque no había más.

Los que no piden ayuda, los que no se dejan ayudar. Los que sostienen el mundo en su regazo.

Los solos, los que no paran, los que continúan aunque sea a rastras. Los que no pueden sino avanzar.

Los que saben que si se detienen detienen todo, porque todo lo mueven ellos. 

Los solos, los que lloran en silencio y en lo oscuro. Los que esconden lo que sienten para no molestar.

Los que esperan un abrazo que no llega, los que piden sin recibir jamás.

Los solos, los que ven a los demás acompañados. Los que se preguntan cuándo les irá a tocar.

Los que sueñan con no estar solos, lo que tienen la esperanza de encontrar su lugar.

Los solos, los que se lamen sus heridas solos. 

Los que se duermen solos.

Los que sienten tanto y tan intenso solos.

Los que se celebran solos.

Los que se dan aliento solos.

Los que se sacan de la cama solos.

Los que no dejan legado.



Para la niña bonita que me llama en la madrugada para llorar acompañada, mi cariño y admiración siempre. 

lunes, 26 de octubre de 2020

De ti..

 Mi niño de los ojos bonitos, esos que siempre dije que eran verdes y tú insistías en que eran azules, o ¿era al revés?

Mi niño de la sonrisa grande, esa que hacía que se te cerraran un poquito tus ojitos, que a veces era tierna y a veces indicaba precaución.

Mi niño grande, guapo y fuerte, competitivo y amoroso, cálido y necio, terco como tú solo y humilde para aprender. 

Mi niño noble, el hombre más íntegro, honesto y fiel. 

Mi niño el mejor de todos, el único, mi primer amor, mi gran amigo, mi compañero y confidente. 

Mi niño, ese que me puso nerviosa desde el día primero, con tu caminar seguro y arrogante, con tu voz firme y pretenciosa. 

Mi niño corazón gigante, donde cabían todos menos tú.

De lo que me dijeron de ti..

Te extraño tanto. A veces quisiera haberme ido yo antes que tú, a veces quisiera no tener que estarte escribiendo esto y solo estar contigo en la sala de tu casa con tu guitarra y tus gatos, o afuera en la cochera, yo parada y tú sentado para que te pudiera abrazar; o quizás en tu cuarto donde te acostabas y te agarraba la panza mientras me decías que a veces tenías que aguantarte mucho para no pegarme por todo lo que te hacía enojar. O mínimo estar sentada en el sillón de tu estudio de grabación mientras tú me contabas historias de los culeros de tu familia o veíamos televisión.

Nuestra relación siempre fue rara, nos queríamos mucho, eso no lo dudo, te amaba y me amabas, cuidaba de ti y cuidabas de mi, cada quien a su estilo. Contigo aprendí lo que era el amor en todas sus formas; me permitiste enamorarme de ti y arrodillarme frente a ti para que no me dejaras, te quedaste a mi lado cuando me cortaste porque sabías lo mucho que me dolía y de alguna forma querías consolarme. Siempre fuiste más honesto y fuerte que yo, y eso hizo que me quedara a tu lado, jamás me mentiste, incluso cuando sabías que la verdad me destrozaba. ¿Cómo no amarte? Si siempre me mostraste quién eras. 

Me mostraste el amor de amigos, ese incondicional y literalmente sobre todas las personas y cosas, me llevabas con tu familia aunque hablaran de mi, me llevabas con tus amigos aunque hablaran de ti, me llevabas a todos lados y siempre sentí que te sentías orgulloso de mi, de nosotros. 

Siempre supiste que te defendía ante cualquiera que dijera algo de ti, que era tu más fiel admiradora, que cuando te veía se iluminaban mis ojos, se me dibujaba una sonrisa y que no podía evitar abrazarte y decirte lo mucho que te quería. 

Mi amor por ti trascendió todo, me enseñaste que sí existen esos hombres con los que las mujeres soñamos, te convertiste en mi ideal, en mi niño perfecto, en mi referente de cómo debía tratarme aquel del que me enamorara. Después de ti solo pude enamorarme de nuevo con la misma intensidad de otro y tú no dudaste en convertirte en su amigo, porque decías que si me hacía feliz no tenías por qué no quererlo. 

Te antojabas conmigo cada vez que yo permitía que algún cabrón con el que salía me quisiera menos que tú. Intentabas darme lecciones, consejos, emparejarme con tus amigos. Más nunca dejaste que me pusiera con ese amigo tuyo que sabías que me gustaba porque según tú nada más me iba a partir el corazón.

¿Qué hago ahora? Si dice la gente que estás muerto. Si te escribo para contarte todo lo que me pasa y no me respondes, si el dolor me llega de golpe y no puedo llamarte para que me regañes y me consueles. Si no pude ni tomarte de la mano antes de que dejaras de respirar, si no pude ni ir a verte, ni decirte al oído lo mucho que te amaba una vez más. 

No sé cuantas veces tendré que pedirte perdón en mis pensamientos y en mis sueños, por no haber ido, por no haber estado, por la sangre que te faltó, por no decirle a tu familia que se fuera a la verga, por seguir viva sin ti. 

Hoy me dijo mi maestra que tú estás feliz y pleno, y quise creerle pero no pude, porque todavía no puedo ni reconocer que estás muerto. Pero si es verdad que estás feliz, tal vez podría creer que Dios existe y que la vida es justa, porque si alguien se merece ser feliz debes ser tú. 


jueves, 22 de octubre de 2020

lunes, 19 de octubre de 2020

Del tiempo que lo ordena todo..

 Hoy estaba recordando cuando un ex novio, en aquel entonces novio, me decía que mi mejor amigo no le caía bien.

Sus razones, que por qué me pedía un vaso con hielo antes que él pudiera hacerlo, porque sabía cómo me gustaba ordenar mi comida y a veces la pedía por mí, porque hacía cosas que los novios deben hacer, no los amigos. 

Un día, estando en la casa de mi amigo celebrando su cumpleaños, mi entonces novio comenzó a querer imponer algo parecido a dominio o marcar terreno desde el argumento de que mi amigo sería mi amigo pero ÉL era MI NOVIO.

No voy a describir toda la conversación, solo diré que mi amigo le pidió que no compitiera porque iba a perder y que esa misma noche mi novio le llamó en la madrugada a mi amigo porque no sabía que hacer porque habían atropellado a mi perra y yo estaba desconsolada en la veterinaria tratando de averiguar si iba a vivir o no. Mi amigo dejó su fiesta y fue a abrazarme, después se fue. 

De eso deben ser ya 10 años o más.

Pienso que quien me quiere necesita comprender eso, que tengo amigos que se salen de sus fiestas de cumpleaños para irme a dar un abrazo y que ese lugar es inamovible e incuestionable.

Hace 18 años que mi amigo es mi amigo, ¿y mi ex? Le acaba de dar like a todas mis fotos de fin de semana de descanso con mi amigo. 

El tiempo pone cada cosa en su lugar. 

sábado, 3 de octubre de 2020

De esos perros..

 Yo tenía 9 años cuando nos los regalaron.

Cuando pienso en mis 9 años pienso en el primer año más difícil de mi vida. Me había cambiado de ciudad muy a pesar de mi voluntad, había llegado a vivir a una colonia muy distinta a la mía, con algunas calles sin pavimento y con niños corriendo por todos lados sin zapatos. Mí escuela era un infierno lleno de demonios de nueve años, donde me jalaban el cabello, se reían de mí, me quitaban mí dinero, inventaban chismes, y donde prefería sentarme sola fuera del salón a que los minutos del recreo terminaran. Los maestros me querían y los compañeros más me rechazaban, le gusté al niño guapo de la escuela y mis compañeras más me maltrataban, ganaba los concursos académicos y eso me ponía no solo como la nueva o la rara sino también como la mamona presumida que se cree más que los demás. 

Mi casa era otro pequeño infierno de a momentos, me sentía sola y las broncas entre mis padres en lugar de resolverse con el cambio de ciudad se agravaron porque ahora se veían diario. 

Y un día mis tíos llegaron a regalarme al Nicolás. Un french talla mediana color blanco. Y yo lo amé desde el día uno. 

Se convirtió en MÍ perro. Yo lo bañaba, lo cepillaba y le cortaba su pelo, él me mordía cada vez que podía y en ocasiones lograba clavarme los colmillos hasta el punto de hacerme sangrar, y aún así lo amaba. 

No pasó mucho tiempo para darnos cuenta que sus patas traseras se comenzaban a doblar hacia adentro y eso ya no le permitía brincar. Lo llevamos al veterinario y nos dijo que era algo común y que era mejor dormirlo (qué forma tan elegante de decir asesinarlo) en ese momento, porque su condición empeoraría, tendría mucho dolor y dificultades para caminar. Yo me resistí y por fortuna mi padre también.

Nico vivió 13 años a mi lado. Es el perro más listo que he tenido, encontró la forma de hacer todo lo que haría un perro adaptándose. Se subía a la cama con ayuda, haciendo palanca entre sus patas delanteras, su cuello y la mano de alguien que lo apoyara en hacer presión, pero se subía por él mismo. Caminaba con sus patas traseras dobladas y casi arrastrándose cargado básicamente por sus patas delanteras y una habilidad increíble de balance y equilibrio de todo su cuerpo. Mis amigos le llamaban “el perro foca” porque era muy similar su andar.

Tenía un oído increíble y era protector. Avisó cuando quisieron robar la camioneta de mi papá afuera de la casa, avisó cuando mi hermana se desmayó en el vestidor de nuestro cuarto, avisaba de todo y encontraba la manera de darse a entender. 

Murió no por viejo sino por un accidente. 

Fue mi primera muerte significativa. Nadie sabe lo que se siente perder a un perro como el Nico. Nadie sabe lo que se siente cuidarlo y sentir que te cuidaba, nadie sabe todo lo que le conté a él y no supo nadie más. Nadie sabe lo mucho que me dolió llevarlo a que lo durmieran para no verlo sufrir más. 

Creo que el Nico me enseñó mucho sobre cuidar a aquellos que amas, que todos se merecen la oportunidad de vivir, que un perro así puede ser más leal y amoroso que cualquiera, a interesarme por los perros diferentes o especiales. El Nico fue mi compañero y mi amigo, aunque tuviera un carácter de la chingada, y cómo no, si vivía siempre con dolor. 

A veces me siento como el Nico, muy leal y amorosa a mi manera, a veces medio chueca y viviendo a ratos con mucho dolor. Pero siempre teniendo en claro cuidar a mi gente aún  con todo y mi carácter de la chingada. 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

De ver la cosas tal como son..

 Hoy me quedé sentada escuchando los pajaritos.

Estoy intentando hacer vipassana. Nunca me ha gustado hacerlo, sin embargo es lo único que me aterriza, que me calma, “ver las cosas tal como son”.

Encuentro caos y me pregunto ¿de cuántas cosas me estaré desprendiendo? 

Quiero correr hacia lo conocido, eso que me da sensación de seguridad y a la vez deseo comenzar cosas nuevas, y me veo haciendo más de lo mismo, dándome cuenta que hago más de lo mismo, y me juzgo y me rechazo, y luego me entiendo y me tengo compasión y después siento ese vacío fértil y duele y cuesta respirar y me da esperanza porque me estoy transformando, sé que ya no soy la misma, y me pierdo porque tampoco sé quién soy y no veo los límites, y me da gusto porque he dejado de ponerme límites, y pienso en nuevos rumbos y nuevas posibilidades y en dejar de repetir, y llego al punto de inicio. 

Me cuesta respirar, me cuesta mucho respirar y pienso que estoy teniendo un ataque de ansiedad y sé que es mi mente y que yo puedo pararlo, y sonrío y lloro al mismo tiempo. Me gustaría estar en Sonora, donde caminaba mucho y andaba en bicicleta, y recuerdo que caminaba mucho porque estaba sola y regresa esa sensación que me dio cuando Paco me dijo esa frase que me sacó el aire y yo solo respondí que me siento sola desde hace mucho tiempo. 

Ahí está el vacío, es hora de perdonar a mi padre. 

lunes, 21 de septiembre de 2020

Pero no puedo..

 Hoy es la primera vez que canceló mi trabajo porque no me siento bien.

Me siento triste, mucho. 

Hoy abrí la caja que tenía el nombre de mi padre guardada en mi memoria. Y encontré tantas cosas que le dan sentido a lo que hago y me hago.

Pensé en escribirle a mi novio, pero no puedo, ya no es más mi novio.

Pensé en escribirle a César, pero no puedo, entre su depresión y su trabajo ya no hay tiempo.

Pensé en escribirle a Ibis, pero no puedo, a veces olvido que está muerto. 

Pensé que no puedo escribirle a alguien y quise platicar con Dios y no sé cómo. 

Solo pude cancelar mi trabajo y darme unas horas para estar sola, conmigo, y aceptar qué hay batallas que son así y las tengo que pelear sola, devolviendo el estómago, siendo mi propio sostén.  

De las cosas nuevas..

 Este año ha sido todo nuevo, no me refiero a la pandemia, aunque también. 

Supongo que dentro de todos los aprendizajes comienzo a entender que debo de dejar de defender banderas viejas, comenzar a abandonar las orillas y quemar las naves de aquellos llenos de consuelo "yo nunca". 

Por ejemplo, en este año regresé en dos ocasiones a una relación que yo había terminado, cosa que "yo nunca" había hecho por nadie. No ha sido sencillo repetirme en mi cabeza que quizás regresaba porque no había terminado de aprender la lección y que ya no deseaba repetirla, porque la vida es buena maestra y cada que he repetido ese curso ha sido peor. 

Además este año no le pude decir adiós a un gran amigo, ese por quién podría llenar este espacio de historias, ese a quién amo profundamente y que se murió a penas consciente en una cama de hospital. Yo me despedí semanas antes, con unos mensajes en donde nos reafirmábamos que, a pesar de ya no decirnos abiertamente "te amo", eso sentíamos el uno por el otro. 

Ahora, aquí sentada pensando en el bienestar de alguien más...

(abro paréntesis, eso es precisamente lo que he estado trabajando con mi terapeuta, reconocer el patrón de poner el bienestar ajeno antes que el propio como estilo de vida, inmolarme, victimizarme, vestirme de soberbia para que no se me noten las pisadas que permito los demás dejen sobre mí. Ya no deseo pensar en los demás como sacrificio, desbordada de reclamos y cansancio, ya no deseo llevarme al límite donde cargo con responsabilidades ajenas de cuidar al otro, ¡esa fantasía!, si todavía no conozco como cuidar de mí ¿Cómo creo que voy a cuidar al otro?)

... corrijo, pensando en mi bienestar a través de dejar de joderme al otro, me encuentro decidiendo alejarme de alguien a quién le deseo todo lo bueno del mundo, de alguien a quién respeto y admiro y por quién mi mayor muestra de cariño es retirarme. Sin despedidas dramáticas, sin desbordarme en emoción, sin llanto, acomodada en mi cabeza pensando en que es lo mejor para los dos. 

Encontrándole un doble sentido a ese cuidar y transformándolo en un "te cuido-me cuido".